domingo, 1 de junio de 2014

La diferencia entre ser hijo y ser siervo de Dios


No es lo mismo ser hijo de Dios que servir a Dios
El servicio a Dios no tiene nada que ver con ser hijo de Dios. Es que se puede servir a Dios sin ser hijo de Dios. Pero debemos aclarar que muchos hijos de Dios también lo sirven.
¿Qué es ser siervo de Dios?
Ser siervo de Dios es trabajar para contribuir con el reino de Dios en la tierra. Ya sea con ofrendas económicas, trabajo físico, etc.. Es como ser un empleado de una empresa. Supongamos que Dios es un empresario, siervos en ese caso serían las personas que trabajan para que esa empresa se mantenga y crezca. Pero claro que los empleados no son hijos del empresario y por lo tanto no son tan respetados por el dueño de la empresa ni tampoco tienen los privilegios que si tienen los hijos. ¿Me comprenden?.
Los siervos de Dios hacen cosas para Dios, contribuyen con él pero en principio no son sus hijos. Vamos a dar un ejemplo más pero bíblico, el del profeta Samuel. La Biblia dice que este profeta servía a Dios, osea trabaja para él, ya que estaba al servicio del sacerdote Eli. Pero aun así, a pesar de servir, no era todavía hijo de Dios.
¿Qué hace un siervo de Dios?
En general trabaja para Dios en diversas tareas. A continuación podemos mencionar algunas.
1) Limpia la Iglesia o la mantiene limpia: ¿Hace falta  ser de Dios para mantener limpia un edificio o un lugar?. Claro que no, cualquiera lo puede hacer. No hace falta tener el Espíritu Santo para limpiar un lugar o para hacer que otros a su cargo lo mantengan limpio.
2) Evangeliza: ¿Hace falta ser de Dios para evangelizar?. Claro que no. Cualquiera puede hacerlo. Es solo hablar de Dios para la gente indicándoles el lugar en donde lo pueden encontrar. Mucha gente es evangelizada por personas que no son de Dios. Me acuerdo un caso de un hombre que estuvo un tiempo en la Iglesia y después la abandonó. No quería regresar pero cuando se encontraba en la calle con alguien que necesitaba de ayuda le decía que había un lugar que él había conocido (la Iglesia) al cual no quería retornar pero que podía solucionar cualquier problema. Ese hombre evangelizaba pero no era de Dios. ¿O era?. Solo era un hombre sincero que amaba la justicia, la justicia de reconocer que Dios existe y que sana cura y libera. También podemos mencionar el caso de personas que tienen pocos días de Iglesia pero que ya por la emoción del lugar, de las bendiciones, de las promesas, el agradecimiento, la alegría de haber hallado a Dios, etc., se lanzan a servir a Dios con toda su fuerza pero aun sin ser todavía de él. No me digan que no conocen gente así en sus Iglesias.
3) Atender y aconsejar a las personas: ¿Hace falta ser hijo de Dios para hacer eso?. No, sobran ejemplos de ex pastores y ex obreros y también ex obispos (en este caso no hay tantos) que aconsejaron a muchas personas sobre cómo solucionar sus problemas sin estar ellos liberados totalmente de las fuerzas del mal. Y es por eso que después salieron. Para aconsejar es solo cuestión de usar la inteligencia y repetir lo que dicen los superiores que hay que repetir. Es así. Hay gente en la fe que repite lo que su superior en cargo dice aunque esa misma persona que habla no crea en lo que está diciendo. Es así.
Me acuerdo de un caso de una esposa de pastor que confesó que enseñaba a las personas a nacer de nuevo cuando en realidad ni ella misma había conseguido tal objetivo. Es que nunca había nacido de Dios. ¿Pueden creer?. Solo repetía lo que le explicaban. Es así.
Además cualquier persona que va asiduamente a las Iglesias puede entender más o menos como se ejerce la fe y enseñar a otros. ¿Hay falta ser hijo de Dios para estas cosas?. No, solo hace falta tener un mínimo de inteligencia humana para comprender lo que se enseña y explicar lo que se aprendió en las Iglesias.
4) Expulsar demonios y curar a las personas: Muchos de estos ex obreros, pastores y ex obispos, curaban, liberaban, pero no estaban bien espiritualmente. Es que para poder expulsar un mal hace falta solo tener fe en que eso se puede hacer y en que uno lo puede hacer. Hasta el día de hoy veo obreras que no nacieron de Dios que expulsan males y curan por su fe en Dios. Bíblicamente hablando los apóstoles fueron encomendados por Dios para sanar y expulsar males aun sin tener el Espíritu Santo. Aun sin estar liberados de todos los males. Estoy hablando en el periodo en que Jesús les encomendó ir por las ciudades para liberar y sanar a las personas, cuando todavía estaba vivo. Eso fue antes de la negación de Pedro.
5) Viajar por el mundo, ser pastor misionero, obedecer a los superiores, evangelizar en las cárceles, dar reuniones, dirigir una nación, etc..: Eso cualquier persona con un mínimo de confianza en sí mismo y buena salud mental y física lo puede hacer sin problemas. Es así.
Todas las personas que hacen de alguna manera u otra lo explicado en los puntos 1, 2, 3, 4 y 5 "sirven a Dios", pero eso no quiere decir que sean "hijos de Dios". Son cosas distintas. Aunque hay personas que son hijos de Dios y sirve a Dios al mismo tiempo.
¿Qué es ser hijo de Dios?.
Ser hijo de Dios es haber nacido de nuevo. Es cuando Dios a través del Espíritu santo hace que seamos una nueva persona, que tengamos una nueva mente (conocimientos y maneras de pensar) y un nuevo corazón (nuevo carácter, cambio TOTAL interior, nuevos deseos, nuevos sueños, etc.). Este cambio se logra a través de nuestra fe sostenida en ese sentido durante mucho tiempo.
Recodemos que una cosa es tener el Espíritu Santo y otra nacer de nuevo, es que hay gente que tiene el Espíritu Santo y que sirve a Dios pero que no nació de nuevo. Recordemos también que este cambio interior debe ser "total", no puede ser parcial. Todo el interior debe cambiar no solo una parte. No sirve ser de Dios a medias o al 80%. El hijo de Dios existe cuando hay una liberación y transformación total.  Mientras no se logre eso todavía no se es hijo de Dios en verdad aunque se tengan cosas buenas.
Aclaremos otra cosa, no es que “todo” el interior hay que cambiar sino solo aquellas cosas que Dios desea que se cambien. Hablamos de “todo” para que se entienda que el cambio puede ser parcial y que este tipo de cambio (parcial) no es del agrado de Dios. Dios quiere un cambio total, osea que se cambie todo lo que se tenga que cambiar aunque no se cambie todo el interior. Parece un trabalenguas, pero debemos aclararlo para que aquellos que deseen entender mejor el mundo espiritual con un racionamiento más fuerte puedan sentirse tocados por estas palabras.
El servicio de los hijos de Dios
No todos los hijos de Dios sirven en la Obra de Dios. Osea no todos son obreros, pastores y obispos. Pero hay muchos hijos de Dios que además son siervos. Pero lo que hizo que ellos fueran siervos además de hijos, lo que hizo que ellos dieran un paso más adelante fue el llamado de Dios. Eso es lo que cambia. Si una persona no tiene ese llamado por más que sea hijo de Dios, osea que por más que se haya transformado en  una nueva criatura, no debe ingresar en el servicio de la Obra. No debe, es que Dios no lo ha llamado. Eso es lo que muchos pastores, obreros y obispos deben comprender. Es que estos creen erróneamente que con tener el Espíritu Santo más el deseo de servir ya es suficiente cuando en realidad no es así, tiene que haber un llamado. 
¿Qué pasa si uno es siervo pero no hijo?
Si uno es siervo pero no hijo no tiene los derechos de los hijos. Por lo tanto y por más que se esfuerce mucho por trabajar en la Obra no tendrá los beneficios de los hijos de Dios. Es así. Hay muchos siervos de Dios que quieren tener los derechos de los hijos pero centrándose en su servicio y no en el cambio interior. Por supuesto que estas personas no agradan a Dios ni tampoco pueden conseguir los beneficios de los hijos simplemente porque no lo son. Las Iglesias están llenas de buenos siervos, que dan todo por la Obra de Dios. Pero no está llena de hijos. Es así...
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