domingo, 8 de junio de 2014

Nacer de nuevo y ser bautizado con el Espíritu Santo. Ayuno de Jesús. Refelxión

Cuando queremos hacer la voluntad de Dios, cuando queremos tomar a Dios enserio los problemas comienzan a surgir y los demonios que antes no se manifestaban, los que estaban ocultos en nuestros familiares y supuestos amigos, comienzan a aparecer. Es así. Pero sólo es un por un tiempo hasta que logremos conseguir nuestra meta que es tener el Espíritu Santo y nacer de nuevo. Mientras luchemos por lograr esas dos cosas, ellos, nuestros familiares y amigos, van a ir cambiando hasta que un día estar con ellos va a ser como estar con Dios. Eso también es así. 
Si la vida de una persona no cambia o cambia pero solo por fuera, es porque esa persona no está haciendo las cosas bien delante de Dios. Es que si uno hace las cosas bien delante de Dios el cambio tanto interior como exterior es inevitable. Algo sobrenatural tiene que pasar. 
En la Obra se ven casos de obreros y pastores hasta obispos que solo crecen por fuera, es decir, en almas salvadas, dinero, títulos, etc.. Pero por dentro no cambian, no crecen de la misma manera que por fuera. Eso está mal. Y la persona que es así tarde o más temprano termina dejando el trabajo de la Obra. Va a llegar un día en esa persona que ya no va a poder mentir más y va a tener que confesar la verdad, que "ella" no es de Dios y que nunca lo fue. Que a lo mejor fue una buena sierva porque servía con responsabilidad y dedicación pero que nunca fue realmente de Dios. Es así. Es algo que hoy ocurre en la Obra. Yo ya te dije esto muchas veces. Pero te lo vuelvo a recalcar para que no te sorprendas cuando veas que super obreros, o super obreras, o super pastores o super obispos, que parecen que tenían la vida comprada terminan saliendo de la Obra sin ninguna aparente explicación confundiendo a todos, a sus familiares, a sus amigos, a sus colegas, a sus superiores, etc. porque no pueden creer que tal persona actuó así. Es así. Esas noticias desagradables pasan cuando se revela la verdad, lo que realmente estaba pasando en el interior de aquella persona que nunca fue de Dios pero que siempre aparentó que sí. Aparentar con Dios no sirve. Podemos actuar como si estuviésemos bien delante de los otros, porque tampoco tienen que enterrarse de lo que nos pasa que es privado, pero no podemos hacer lo mismo delante de Dios. Delante de Dios tenemos que presentarnos como lo que somos. Debemos confesar todos nuestros problemas, trastesas, traumas, complejos, miedos, inseguridades, dudas, en fin TODO lo que tenemos dentro y necesita salir debemos sacarlo para fuera delante del único ser en el mundo que nos puede ayudar que es Dios. Lo que Dios hace por nosotros y lo que puede hacer, otro, en el mundo, no lo puede hacer. Nuestros padres no pueden, nuestros amigos no pueden, nuestros hermanos no pueden, en fin nadie puede hacer lo que sólo Dios puede. Es así. Por eso debemos acudir a él con sinceridad pidiéndole su ayuda.
El ayuno de Jesús que comienza esta semana es para buscar tener el Espíritu Santo y para nacer de nuevo. Y algunos lo hacen para "renovar su comunión con Dios". Yo ya te expliqué que este ayuno solo puede ser útil para buscar el bautismo con el Espíritu Santo. Es que lograr que Dios te bautice con su Espíritu no es algo difícil y se puede conseguir hasta en una semana y quizá en menos tiempo también. Pero ser una nueva criatura, tener una nueva mente y corazón, es imposible que suceda en 40 días. Nacer de nuevo lleva más tiempo, lleva años, aun teniendo el Espíritu Santo en el interior. Es así. Los obreros, pastores y obispos que dejaron la Obra solo tenían Espíritu Santo y nunca nacieron de nuevo. Claro que habrá casos en lo que ni siquiera tenían Espíritu Santo, pero son los menos.
Ser bautizado con el Espíritu Santo significa que Dios nos envía su espíritu para que este habite en nuestro interior. Nacer de nuevo es otra cosa, es tener una nueva mente y un nuevo corazón. Claro que para nacer de nuevo hay que tener el Espíritu Santo en el interior, pero son cosas distintas. Es cierto que cuando uno recibe el Espíritu Santo en algo cambia, tanto la mente y el corazón, pero no es suficiente. La experiencia lo demuestra hoy en día con tantas personas que tienen el Espíritu Santo pero que todavía necesitan seguir cambiando interiormente, personas que todavía (aun con Espíritu Santo) son lerdas para entender a Dios, tontas para darse cuenta de que necesitan un trasplante de corazón y mente con urgencia. Es así. 
Hay alguien  desde el Altar que enseñó mal estas cosas. Y por eso es que hay tanta gente confundida que no entiende porque aun teniendo el Espíritu Santo posee los síntomas de malestar espiritual (miedos excesivos, cansancio, depresión, tristeza, dolores de cabeza constante, trabas sobrenaturales, enfermedades, etc.). Hay alguien que interpretó mal los textos bíblicos y enseñó que con tener el Espíritu Santo ya pasabas a ser el “superman” de la Fe. Y que después de ser bautizado con el Espíritu Santo ya podías hacer de todo, comerciar, casarte, ingresar a la Obra, etc.. Hay alguien que enseño que con tener el Espíritu Santo ya eras 100% de Dios y que no te faltaba nada más espiritualmente hablando. Hay alguien que enseñó así y a quien muchos siguieron y hoy esos seguidores pagan las consecuencias de esa mala interpretación bíblica. Es así. A veces la culpa de que existan malos pastores, malos obispos y malos obreros está en algunos líderes que entendieron mal la Biblia y aun con buenas intenciones confundieron a muchos. Es así. Y lo peor de todo es que este error no se hace con malas intenciones. Es como si el diablo ingresara en la Iglesia pero sin que nadie se diera cuenta a través de una mala interpretación bíblica. Es así. Por eso yo siempre te digo que busques y sigas las guías de Dios porque son ellas que únicas que pueden defenderte de las malas interpretaciones que hacen otros. Por ultimo te digo que hay que ser valiente para seguir las guías de Dios. Porque cuando uno toma a Dios enserio y madura se encuentra solo. Es así. Es el precio de la libertad. Pero a la misma vez es lo mejor que te puede pasar en la vida. Ser libre es lo mejor que te puede pasar aunque estés solo, es lo mejor.
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domingo, 1 de junio de 2014

La diferencia entre ser hijo y ser siervo de Dios


No es lo mismo ser hijo de Dios que servir a Dios
El servicio a Dios no tiene nada que ver con ser hijo de Dios. Es que se puede servir a Dios sin ser hijo de Dios. Pero debemos aclarar que muchos hijos de Dios también lo sirven.
¿Qué es ser siervo de Dios?
Ser siervo de Dios es trabajar para contribuir con el reino de Dios en la tierra. Ya sea con ofrendas económicas, trabajo físico, etc.. Es como ser un empleado de una empresa. Supongamos que Dios es un empresario, siervos en ese caso serían las personas que trabajan para que esa empresa se mantenga y crezca. Pero claro que los empleados no son hijos del empresario y por lo tanto no son tan respetados por el dueño de la empresa ni tampoco tienen los privilegios que si tienen los hijos. ¿Me comprenden?.
Los siervos de Dios hacen cosas para Dios, contribuyen con él pero en principio no son sus hijos. Vamos a dar un ejemplo más pero bíblico, el del profeta Samuel. La Biblia dice que este profeta servía a Dios, osea trabaja para él, ya que estaba al servicio del sacerdote Eli. Pero aun así, a pesar de servir, no era todavía hijo de Dios.
¿Qué hace un siervo de Dios?
En general trabaja para Dios en diversas tareas. A continuación podemos mencionar algunas.
1) Limpia la Iglesia o la mantiene limpia: ¿Hace falta  ser de Dios para mantener limpia un edificio o un lugar?. Claro que no, cualquiera lo puede hacer. No hace falta tener el Espíritu Santo para limpiar un lugar o para hacer que otros a su cargo lo mantengan limpio.
2) Evangeliza: ¿Hace falta ser de Dios para evangelizar?. Claro que no. Cualquiera puede hacerlo. Es solo hablar de Dios para la gente indicándoles el lugar en donde lo pueden encontrar. Mucha gente es evangelizada por personas que no son de Dios. Me acuerdo un caso de un hombre que estuvo un tiempo en la Iglesia y después la abandonó. No quería regresar pero cuando se encontraba en la calle con alguien que necesitaba de ayuda le decía que había un lugar que él había conocido (la Iglesia) al cual no quería retornar pero que podía solucionar cualquier problema. Ese hombre evangelizaba pero no era de Dios. ¿O era?. Solo era un hombre sincero que amaba la justicia, la justicia de reconocer que Dios existe y que sana cura y libera. También podemos mencionar el caso de personas que tienen pocos días de Iglesia pero que ya por la emoción del lugar, de las bendiciones, de las promesas, el agradecimiento, la alegría de haber hallado a Dios, etc., se lanzan a servir a Dios con toda su fuerza pero aun sin ser todavía de él. No me digan que no conocen gente así en sus Iglesias.
3) Atender y aconsejar a las personas: ¿Hace falta ser hijo de Dios para hacer eso?. No, sobran ejemplos de ex pastores y ex obreros y también ex obispos (en este caso no hay tantos) que aconsejaron a muchas personas sobre cómo solucionar sus problemas sin estar ellos liberados totalmente de las fuerzas del mal. Y es por eso que después salieron. Para aconsejar es solo cuestión de usar la inteligencia y repetir lo que dicen los superiores que hay que repetir. Es así. Hay gente en la fe que repite lo que su superior en cargo dice aunque esa misma persona que habla no crea en lo que está diciendo. Es así.
Me acuerdo de un caso de una esposa de pastor que confesó que enseñaba a las personas a nacer de nuevo cuando en realidad ni ella misma había conseguido tal objetivo. Es que nunca había nacido de Dios. ¿Pueden creer?. Solo repetía lo que le explicaban. Es así.
Además cualquier persona que va asiduamente a las Iglesias puede entender más o menos como se ejerce la fe y enseñar a otros. ¿Hay falta ser hijo de Dios para estas cosas?. No, solo hace falta tener un mínimo de inteligencia humana para comprender lo que se enseña y explicar lo que se aprendió en las Iglesias.
4) Expulsar demonios y curar a las personas: Muchos de estos ex obreros, pastores y ex obispos, curaban, liberaban, pero no estaban bien espiritualmente. Es que para poder expulsar un mal hace falta solo tener fe en que eso se puede hacer y en que uno lo puede hacer. Hasta el día de hoy veo obreras que no nacieron de Dios que expulsan males y curan por su fe en Dios. Bíblicamente hablando los apóstoles fueron encomendados por Dios para sanar y expulsar males aun sin tener el Espíritu Santo. Aun sin estar liberados de todos los males. Estoy hablando en el periodo en que Jesús les encomendó ir por las ciudades para liberar y sanar a las personas, cuando todavía estaba vivo. Eso fue antes de la negación de Pedro.
5) Viajar por el mundo, ser pastor misionero, obedecer a los superiores, evangelizar en las cárceles, dar reuniones, dirigir una nación, etc..: Eso cualquier persona con un mínimo de confianza en sí mismo y buena salud mental y física lo puede hacer sin problemas. Es así.
Todas las personas que hacen de alguna manera u otra lo explicado en los puntos 1, 2, 3, 4 y 5 "sirven a Dios", pero eso no quiere decir que sean "hijos de Dios". Son cosas distintas. Aunque hay personas que son hijos de Dios y sirve a Dios al mismo tiempo.
¿Qué es ser hijo de Dios?.
Ser hijo de Dios es haber nacido de nuevo. Es cuando Dios a través del Espíritu santo hace que seamos una nueva persona, que tengamos una nueva mente (conocimientos y maneras de pensar) y un nuevo corazón (nuevo carácter, cambio TOTAL interior, nuevos deseos, nuevos sueños, etc.). Este cambio se logra a través de nuestra fe sostenida en ese sentido durante mucho tiempo.
Recodemos que una cosa es tener el Espíritu Santo y otra nacer de nuevo, es que hay gente que tiene el Espíritu Santo y que sirve a Dios pero que no nació de nuevo. Recordemos también que este cambio interior debe ser "total", no puede ser parcial. Todo el interior debe cambiar no solo una parte. No sirve ser de Dios a medias o al 80%. El hijo de Dios existe cuando hay una liberación y transformación total.  Mientras no se logre eso todavía no se es hijo de Dios en verdad aunque se tengan cosas buenas.
Aclaremos otra cosa, no es que “todo” el interior hay que cambiar sino solo aquellas cosas que Dios desea que se cambien. Hablamos de “todo” para que se entienda que el cambio puede ser parcial y que este tipo de cambio (parcial) no es del agrado de Dios. Dios quiere un cambio total, osea que se cambie todo lo que se tenga que cambiar aunque no se cambie todo el interior. Parece un trabalenguas, pero debemos aclararlo para que aquellos que deseen entender mejor el mundo espiritual con un racionamiento más fuerte puedan sentirse tocados por estas palabras.
El servicio de los hijos de Dios
No todos los hijos de Dios sirven en la Obra de Dios. Osea no todos son obreros, pastores y obispos. Pero hay muchos hijos de Dios que además son siervos. Pero lo que hizo que ellos fueran siervos además de hijos, lo que hizo que ellos dieran un paso más adelante fue el llamado de Dios. Eso es lo que cambia. Si una persona no tiene ese llamado por más que sea hijo de Dios, osea que por más que se haya transformado en  una nueva criatura, no debe ingresar en el servicio de la Obra. No debe, es que Dios no lo ha llamado. Eso es lo que muchos pastores, obreros y obispos deben comprender. Es que estos creen erróneamente que con tener el Espíritu Santo más el deseo de servir ya es suficiente cuando en realidad no es así, tiene que haber un llamado. 
¿Qué pasa si uno es siervo pero no hijo?
Si uno es siervo pero no hijo no tiene los derechos de los hijos. Por lo tanto y por más que se esfuerce mucho por trabajar en la Obra no tendrá los beneficios de los hijos de Dios. Es así. Hay muchos siervos de Dios que quieren tener los derechos de los hijos pero centrándose en su servicio y no en el cambio interior. Por supuesto que estas personas no agradan a Dios ni tampoco pueden conseguir los beneficios de los hijos simplemente porque no lo son. Las Iglesias están llenas de buenos siervos, que dan todo por la Obra de Dios. Pero no está llena de hijos. Es así...
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