lunes, 19 de mayo de 2014

¿Cómo elegir a la persona correcta según la voluntad de Dios?. Segunda parte.

Si no leíste la primera parte de este artículo no vas a entender este. Continúo con el artículo.
¿Qué pasa si mi otra mitad según los ojos de Dios no me acepta?
Si yo soy tu otra mitad según los ojos de Dios y vos no me aceptas como tal, pecas. Si Dios dice que yo soy para vos, pero vos negás eso y actúas como si todavía estuvieras sin pareja, estás pecando. Esto es un pecado sentimental y ocurre mucho hoy en día aun dentro de la Obra.
Dios es soberano, es dueño de todo lo que hay en la tierra incluido los seres humanos. Es él el Señor de la vida, por lo tanto es el que elige quien puede estar con quien desde el punto de vista sentimental. Y si Dios usando ese derecho de soberanía sobre el hombre dice que yo soy tu otra mitad, vos no podés negarlo ni tampoco reusarte.
Si Dios dice que soy tu pareja y vos me tratás como amigo, como compañero de trabajo, pero no como lo que verdaderamente soy delante de Dios (tu otra mitad), pecás. Es un pecado similar al que cometeríamos si tratásemos al Obispo Macedo como nuestro amigo cuando en realidad él no es eso, sino nuestro pastor (líder).
Esto pocos lo saben desde el Altar pero es así. Dios arma las parejas desde el cielo. Y comunica sus decisiones a quienes están atentos a oír su voz. Si Dios quiere que yo esté con vos él me lo tiene que hacer entender para que así yo trate de conquistarte si es que hace falta. Y también te lo que tiene que hacer saber a vos tocando tu entendimiento.
¿Ocurre mucho este tipo de pecado sentimental?
Si, abundan testimonios de obreros, pastores, hoy obispos y miembros que en su momento se negaron a aceptar la opinión de Dios en la vida sentimental. Hay muchos testimonios de personas que aseguran haberse resistido a la voz de Dios que le enseñaba que tal persona era para ellos. Por ejemplo el caso del obispo Macedo fue así. Él no quiera aceptar a Esther Becerra cuando la conoció. Él cuenta que una voz en su interior lo estaba llevando a mirar a Esther con ojos sentimentales, pero que él se resistía. En su blog confesó, con otras palabras, que con seguridad hizo poner triste al Espíritu Santo durante el tiempo en que se negó a oír su voz, voz que lo llevaba a aceptar tener una relación con Esther.
¿Por qué una persona se niega a aceptar la voluntad de Dios en la vida sentimental?
En los blogs de esposas de pastores, testimonios de hoy obispos, pastores, miembros, etc., se pueden escuchar o leer muchos motivos. Por ejemplo “miedo a que la otra persona le sea infiel”. Hay personas que no quieren tener nada con nadie, es decir, se cierran en la vida sentimental como un mecanismo de defensa por miedo a sufrir. A lo mejor en la familia tuvieron “malos testimonios” o simplemente “sufrieron con malas experiencias”, “fracasos”, todo lo que hace que ciertas personas no quieran saber nada con tener una pajera. En muchos casos son gente de la Obra la que piensa así. Obviamente gente no liberada de traumas y problemas del pasado. Hay un caso de una obrera que confesó que no creía en la vida sentimental. Pero lo más paradójico de todo es pensaba así mientras trabajaba en la Terapia del Amor ayudando al pastor. Y por eso cuando apareció su otra mitad ella no quería saber nada y lo rechazó (pecó) por mucho tiempo. Es así. Estás cosas pasaron y están pasando hoy.
¿Es grave espiritualmente hablando rechazar a tu otra mitad?
Mucha gente, especialmente aquella que desprecia la vida sentimental o lo toma como algo pecaminoso o sin sentido, piensa que no es grave negarse a hacer la voluntad de Dios en la vida sentimental. Creen que no es pecado negarse a aceptar a la persona que Dios le eligió para ella. Pero esas personas piensan así porque no conocen verdaderamente a Dios. Para Dios la vida sentimental no es un juego. Es algo serio. Y si él dice que tal persona es para otra, nadie puede decir lo contrario, ni tampoco negarse a hacer la parte que le corresponde en esa relación. Si yo soy tu otra mitad delante de los ojos de Dios y vos no me queres aceptar, y me das vueltas y vueltas y cada vez que intento conquistarte vos no te dejas, sino que me rechazas, te alejas y hasta me odias por insistir tanto, no solo me estas rechazando a mi sino al que me envió osea a Dios. Y rechazar a Dios es algo grave. Los pastores, obreras que rechazan a sus otras mitades elegidas por Dios pecan y pecan gravemente. Por eso es que no crecen espiritualmente. A lo mejor pueden crecer exteriormente (aumentar el dinero, recibirse de alguna cosa, conquistar muchos bienes, servir bien en la Obra, salvar muchas almas, etc..) pero interiormente no, porque no aceptan la voluntad de Dios en la vida sentimental. Generalmente estos obreros y pastores que actúan así terminan dejando la Obra de Dios, es que con el problema que causan en la vida sentimental se ve que sus focos no están hacer la voluntad de Dios sino en hacer su propio querer. Por eso terminan saliendo más tarde o más temprano a no ser que se arrepientan de sus pecados sentimentales y otros que también cometan y se corrijan.
Personalmente nunca oí a un pastor hablar de este tema de esta forma: “Es un pecado negarse a aceptar la persona que Dios te elgió”. Y no solo eso es pecado sino que también está mal “hacerlo esperar”. En muchos casos la persona que se niega a hacer la voluntad de Dios en la vida sentimental tarda años en darse cuenta de su error, es decir hace esperar 4 o más años a la otra persona hasta aceptarla, como si esta no valiera nada. Es así. Es que se creen con derecho a negarse a una relación sentimental porque erróneamente piensan que la vida sentimental es una bendición opcional. Osea que si uno quiere la tiene pero si uno no quiere no hay pecado. Y eso no es así. La vida sentimental, esto si lo oí decir, no solo es una bendición sino también una obligación para aquella persona que según la voluntad de Dios tiene que ejercerla. Cuando Dios quiere que dos personas se unan no pueden haber escusas como “yo no quiero nada”, “me parece que no es tiempo”, “le falta liberación por eso no lo acepto”, “él no tiene mi misma fe”. Etc..
¿La persona que rechaza a su otra mitad tiene demonios dentro?
En la mayoría de los casos sí. Es que si dos personas tienen una buena comunicación con Dios y saben cómo hacer su voluntad y Dios las quiere unir, no hacen problema. Es que tienen sus vidas entregadas al Señor y conocen su voz y sus deseos por eso no entran en confusión sino “al toque” se dan cuenta de que Dios quiere unirlos. Y como son sus hijos se entregan mutuamente.
Si yo tengo certeza de que mi otra mitad es la obrera fulana y ella hace años que me rechaza, me trata mal, me toma como si no valiera nada, es obvio que está endemoniada. Es obvio que no tiene una buena relación con Dios, es obvio que no está entregada a él como dice que está. Porque si es obrera supuestamente está estregada a Dios. Pero si me rechaza a mí que soy su otra mitad indudablemente es porque con Dios no quiere nada por lo menos al 100% porque a lo mejor algo de Dios tiene pero no es completo.
¿Dios habla al mismo tiempo a los dos sobre su voluntad sentimental?
Sí. Pero en el momento en que él lo considera oportuno siempre y cuando los dos tengan una buena comunicación con él. Porque hay parejas que se formaron entre personas que nunca pensaron en estar juntas, como por ejemplo compañeros de trabajo en la Obra que nunca se miraron con ojos sentimentales. Pero claro que Dios sabia hace tiempo que un día lo iría a unir. Hasta que un día Dios habló, en el momento oportuno, y les enseño que eran el otro para el otro según su voluntad.
Ahora es común ver al pastor fulano detrás de la obrera mengana que no quiere saber nada de nada con tal pastor. Y si esa trama dura años. En ese caso uno de los dos está haciendo las cosas mal delante de Dios. O es el pastor o es la obrera. El pastor puede fallar en pensar que como gusta de la obrera ella es para él. Lo que no siempre es así. Ya que sobran los casos de pastores que se enamoraron de personas que a los ojos de Dios no eran sus otras mitades y se dieron cuenta mucho tiempo después de pasar años luchando sin éxito por conseguir el amor de una persona errada. Es así. Pero el error también puede estar en la obrera que no quiere aceptar la voluntad de Dios, en los casos en que el pastor realmente fue guiado por Dios para intentar conquistarla.
Pero hay en todo esto una cosa clara. Si los dos son de Dios realmente no puede existir eso de que uno lucha por años por el otro. No existe eso. Y si existe es porque uno de los dos no está haciendo la voluntad de Dios. Dios no me va a decir que luche por vos y a la misma vez te va a decir a vos que te alejes de mí. Eso es absurdo. O Dios me dice que luche por vos porque te llevas mal con él y no me queres aceptar y por eso te alejas. O simplemente yo estoy luchando por vos por voluntad propia sin el acuerdo de Dios y por eso vos que sos realmente de Dios me rechazas porque sabes la verdad de que yo no soy tu otra mitad.
Cuando es la voluntad de Dios y las cosas se hacen en el momento que él quiere, éste habla con los dos miembros de la pareja para avisarles que es su voluntad que se conozcan se pongan de novios y se casen. Cuando Dios solo habla con uno de los miembros es porque con el otro no se puede hablar, porque ese otro no quiere obedecer. En realidad no es que hable solo con uno sino que uno solo es el que atiende su voz. Hasta los incrédulos pueden oír la voz de Dios aunque por su incredulidad nunca van a decir “Dios me habló” porque no conocen su voz, sino que van a decir cosas como “algo me hizo pensar en darte una oportunidad”, “no sé porque de pronto comencé a extrañarte a pensar en vos”.
¿Qué hago si tengo la certeza de que una persona es mi otra mitad pero ella no me quiere aceptar?.
Es simple. Si realmente es Dios el que quiere que yo sea el novio de una determinada persona y esta no me acepta, significa que hay un problema espiritual en la otra persona y no en mí. No lo hay en mi porque yo ya acepté la voluntad de Dios de que la otra persona es para mí y estoy dispuesto a hacer su voluntad es decir a hacer las cosas “derechas” que son ponerme a noviar con forme a las reglas del Señor para después casarme. Osea voy con intenciones serias y maduras. Y como el problema lo tiene el otro no me queda más que ayudarlo a remediarlo.
Rara vez la otra persona, la que me rechaza (estoy hablando genéricamente), va a reconocer que tiene un problema sentimental, es raro que eso ocurra. Lo normal es que piense que hace lo correcto al alejarse de mí porque no quiere nada con nadie y por eso tiene el derecho de rechazarme. Pero en el fondo hay otros motivos malignos que la llevan a comportarse así. Motivos que quizá ella hasta desconozca o no los recuerde como ser abusos sexuales en la familia, traumas, ideas negativas sobre la vida sentimental, miedos originados por demonios, etc.. Estos últimos son ejemplos de problemas sentimentales que tiene generalmente (sigo hablando genéricamente) la otra persona y no yo y que la llevan a rechazar la voluntad de Dios en la vida sentimental osea a aceptarme. El inconveniente que se genera cuando la otra persona tiene problemas sentimentales y no los reconoce o no se da cuenta es que nunca lucha por solucionarlos. Es que dentro de su propia opinión “ella está bien delante de Dios” y “no tiene nada de malo”, solo no quiere tener algo conmigo. Esa es su visión. Y con esa visión nunca va a usar las herramientas que Dios da para purificarse, osea para liberarse de esos traumas y maldades que la hacen imperfecta delante de Dios. Todo esto sirve para demostrar que si la persona me rechaza cuando yo vengo de parte de Dios no solo tiene problemas sentimentales sino también divinos porque no quiere hacer la voluntad del creador. 
Lo que yo tengo que tener en claro es que si Dios me muestra que tal persona es para mí y esta me rechaza es porque algo está mal en ella. Y tengo que ayudarla a vencer ese “algo”. Es decir yo voy a tener que usar mi fe no solo para que me de atención sino también para que se entregue a Dios ya que si se comporta así indudablemente no está entregada a él. Este acto de lucha puede durar años. Y es una injusticia tremenda para el que lucha. Es que ¿Por qué tengo que luchar para que otra persona me acepte y también acepte a Dios?.  Tan feo seré que tengo que hacer cadenas, campañas, oraciones etc., para que alguien me quiera. ¿Tan horrible es Dios que tenga que usar a una persona para que otra acepte su voluntad en la vida sentimental?. Claro que no. Pero Dios es misericordioso y lo quiere que se haga en casos como el que estoy contando es que se actúe con misericordia. Y siempre el que tiene que ejercer este tipo de acto es la parte más fuerte, osea que el que se lleva mejor o bien con Dios. Si yo acepto a mi otra mitad porque Dios me lo pide pero ella no me acepta aunque cuando Dios también se lo exija significa que yo me llevo bien con Dios (por lo menos en la vida sentimental y en ese aspecto) y la otra persona no. Y como yo soy la parte más fuerte espiritualmente hablando es que tengo la obligación divina de ser misericordioso con la más débil. Y por eso la tengo que ayudar no solo a que se fije a mí sino a que se fije en Dios. Y por más duro que se ponga la batalla yo tengo que seguir siempre adelante (a no ser que Dios diga lo contrario) hasta que la misericordia de Dios se manifieste y la otra persona reconozca que pecó contra Dios con todo lo que hizo para frenar la voluntad divina. Aclaro esto porque la batalla puede ponerse bien fea. Los demonios que están en la otra persona y que la siegan y la hacen pensar que se comporta bien van a hacer de todo para destruirme, para hacerme sufrir, para hacerme abandonar la lucha y buscar otra persona o hasta incluso para hacer que deje a Dios. Es asa. Claro que todo depende que tan duro tenga el corazón la otra persona. Si es blando no va a pasar mucho tiempo pero si es duro voy a tener que ser muy paciente.
¿Cómo hacer para que otra persona se entregue a mi cuando no quiere?
Simple, entregándome a Dios. Si me entrego a Dios y en la medida en que mantenga mi entrega, Dios va a ir tocando en la otra persona que no me acepta y la va a ir haciendo entrar en razón. Le va a empezar a mostrar que no está bien espiritualmente como creía y que necesita de Dios y de mí. Es así. No hace falta que el otro me vea, hace falta que yo sea bueno delante de Dios aunque el otro ni se entere. Lo importante es que Dios se entere.
Pero si mi entrega a Dios es flaca o pobre y la otra persona tiene un corazón muy duro nunca voy a verla de mi lado. Y por más que llegue a mí de tanto insistirle a Dios no vamos a ser realmente felices porque ni ella ni yo somos realmente de Dios. El hecho de que Dios me enseñe que tal persona es para mí, osea de que tenga el visto bueno divino para tener novia no quiere decir que yo me lleve bien con él. Quiere decir que tengo cosas buenas, pero puede pasar que todavía no esté liberado del todo como creía. Uno nunca debe confiarse.
Por eso todo depende de mí entrega a Dios. Para salvarla y porque no decirlo salvarme, tengo que ser realmente bueno delante de Dios y vencer todos mis pecados hasta los más ocultos. Además debo seguir las guías del Espíritu Santo que me van a enseñar como tengo que orar por aquella persona, si es que tengo que acercarme a ella o no, si es que tengo que hacer esto o lo otro. Solo así voy a tener la victoria total que es que se lleve bien conmigo y con Dios.
¿Y si me canso de luchar por esa persona, o se pone de novia con otra o directamente no quiere verme más?
Simple, hay que seguir luchando. Es obvio es que si nuestra otra mitad hace todo es porque el mal la está usando para hacernos sufrir y hacerla sufrir. Es que entre más ella peca más el mal tiene derecho a destruirla.
Normalmente en las Iglesias se enseña que Dios no quiere que suframos, lo que puede hacer pensar que en un caso como el nuestro tengamos que abandonar la batalla para buscar algo más fácil. Pero ese es un error, a no ser que Dios por guía del Espíritu Santo, diga lo contrario. Tenemos que seguir firme y confiar en que Dios está actuando a nuestro favor veamos lo que veamos, escuchemos lo que escuchemos. Dios no falla ni tampoco defrauda a nadie. Solo debemos ser pacientes, perseverantes, valientes y confiar en él. Claro que tampoco debemos olvidar que la conversión del otro hacia nosotros y hacia Dios depende de nuestra entrega al Creador. Es que sólo el justo delante de Dios puede tener derecho a una vida sentimental plena y a una persona de Dios. Por eso el secreto no es intentar convencer al otro sino cambiar delante de Dios. Ser más de Dios. Entregarnos más a él. Esa es la clave. Aunque la otra persona no nos vea el milagro va a ocurrir porque nuestra oración va a tener efecto y nuestro deseo se va a ser realidad.
Casos en que las personas se cansaron de luchar por las dificultades
Hay casos, incluso dentro de la Obra de Dios, de personas que se cansaron de luchar sin tener éxito por que otras les den su amor. Y por eso hasta algunas terminaron abandonando la fe. Es que Dios nunca les respondió, les enseñó que tal persona era para ellas y nunca pudieron concretar nada con esa otra persona. Ello se debe a que solo se enfocaron en conquistar el amor de la otra persona sin usar las armas de fe(ayuno, oración, cadenas, etc..) o en el caso afirmativo no la usaron como debían. Lo anterior más el hecho de no darse cuenta de que el secreto estaba en la entrega propia a Dios, hizo que nunca conquistaran lo que Dios les prometió. El otro puede estar mal pero para salvarlo yo debo estar bien delante de Dios. Pero si el otro está mal y aunque un poco mejor que aquel yo también estoy mal delante de Dios, es decir, vivo en el pecado, ¿cómo Dios va a responderme?. A lo mejor soy un poco mejor cristiano que la otra persona y tengo más sensibilidad para oír la voz de Dios que la otra persona pero eso no ayuda. Tengo que ser 100 por cien de Dios.
Decepciones con las personas que Dios nos eligió
En el mundo espiritual hay muchas quejas que dicen más o menos así “Dios me enseñó que tal persona era para mí, luche por ella y hasta nos casamos pero después vi que realmente no era lo que aparentaba, sino que tenía vicios, era golpeador, mujeriego, tenía mal carácter, no quería nada con Dios, etc..”. U otra similar “yo me casé por guía del Espíritu Santo con alguien que no era de mi fe, en ese momento pensé que lo podía cambiar, pero con el tiempo las cosas se complicaron y nos separamos. Él fue por su lado y yo por el mío ¿Por qué Dios me mando a hacer algo que él sabía de antemano que no iba a funcionar?”.
Hay obispos que cuando escuchan estos reclamos dicen cosas como “Sra. Dios no pudo haberle dado esa persona porque Dios siempre quiere su bien y nunca falla, usted se casó por voluntad propia por eso se decepcionó”. Yo sé que no lo hacen de malo pero se equivocan y no conocen bien a su Dios. Dios es misericordioso y no tiene a todo el mundo a sus pies. Son pocos los que realmente le obedecen. Entonces ¿de dónde quieren las personas que Dios le dé un hombre o mujer 100% convertida si no tiene?. ¿De dónde los va a sacar?. Es infantil pensar que por hacer una Campaña yo voy a tener la mujer de mis sueños. Eso es errado. Es que no depende solo de mi sacrifico sino también el del otro. Si Dios no tiene hombres y mujeres 100% entregados a él ¿a quién nos va a mandar?. A nadie. Lo que va a hacer es enseñarnos que tal persona es la elegida para estar con nosotros pero después somos nosotros los que usando nuestra fe debemos luchar para que sean de Dios de verdad si es que todavía les falta conversión. Los que fracasaron en la vida sentimental cuando Dios les indico quien era su pareja son aquellas personas que solo lucharon por la vida sentimental y no por ser mejores personas delante de Dios. Entonces Dios les dio lo que pidieron “una pareja” pero no un hombre o una mujer de Dios, porque para acceder a una mujer u hombre de Dios primero hay que ser de Dios al 100%. Las Iglesias están minadas de gente, especialmente mujeres, que quieren hombres de Dios como los pastores pero siendo ellas terribles demonios. ¿Creen que Dios es injusto?. Si quieren un hombre de Dios o mujer de Dios primero sean un cristiano verdadero no uno que aparenta ser pero no es del todo. La pureza tiene que ser al 100% por cien.
Si yo me enamoro de una obrera y Dios me muestra que ella es para mí, no debo descuidarme. Porque puede ser que todavía le falte liberación. Pero tampoco debo investigar todo lo que esa persona hace para darme cuenta, como muchas esposas de pastores y obispos aconsejan por ahí. Si uno de es Dios tiene una capacidad que se llama discernimiento espiritual que permite saber quién está endemoniado y quien no solo por escucharlo hablar. Yo no necesito saber mucho de la persona para darme cuenta de que le falta liberación, de que tiene orgullo, de que es egoísta, de que es cruel, de que tiene maldad en el interior, etc., me doy cuenta solo con conversar. Y esa cualidad la tiene todo cristiano y el que no la tiene que comience a buscar porque Dios no le permite ser así. Porque algo raro hay. Yo no necesito investigar mucho para darme cuenta si alguien me miente o si no. Claro que esto lo desarrollé por ser cristiano de manera natural. No me esforcé ni leí libros por el estilo.
Lo que si debo hacer es buscar y seguir las guías del Espíritu Santo. Y orar con forme la voluntad de Dios dejándome conducir por su Espíritu. De esa manera me voy a dar cuenta de cómo está la otra persona delante de Dios y de qué le falta para ser 100% de Dios. Es que Dios es amigo de los que lo aman y te avisa si es que tu otra mitad necesita de liberación, pero no para que la dejes, sino para que la ayudes a completar su transformación interior. Es así. Y estas personas que se decepcionaron probaron en su caso que no son tan “amigos de Dios” como creían aunque le hayan podido quitar una bendición que es la sentimental. 

Si yo quiero que Dios transforme a alguien, sea mi papá mi mamá mi hermano, mi amigo, él solo va a pedir una cosa, que yo sea 100 por cien transformado a él, si yo no tengo tal pureza espiritual me voy a cansar de sacrificar y de pedir la trasformación de mis familiares y amigos que esta nunca va a ocurrir. Y si ocurre es porque ellos son buenos delante de Dios y no yo, porque por mi fe eso no va a ocurrir. No es la plata que yo deposito en el Altar lo que transforma a los otros, ni las muchas oraciones, ni las muchas campañas en las que yo participe. Si yo quiero que el otro se transforme Dios me va a pedir que yo me transforme primero. 
Contacto
Tengo una página de Facebook llamada “El blog Espiritual de Martin”. Denle click en “Me gusta” para recibir actualizaciones. También ahí pueden dejar sus comentarios y preguntas.
Por correo a martinalbertosanchez@live.com.ar

No hay comentarios:

Publicar un comentario