sábado, 31 de mayo de 2014

Debemos ser sinceros delante de Dios

Los cristianos verdaderos no viven en la mentira. Vivir en la mentira no es solo decir cosas que no son, sino también pensar que nosotros somos “algo” cuando en realidad no somos nada. Es querer parecer, aparentar, es querer dar o sostener una imagen de algo que no somos y que por eso no podemos sostener. Eso también es mentir. Es vivir en la hipocresía de decir que estamos bien delante de Dios cuando en realidad sabemos muy en el fondo que eso no es así. Ante Dios debemos presentarnos desnudos. Si sabemos que tenemos mal carácter, que somos orgullosos, vanidosos, creídos, viciados en alguna cosa, crueles, malos, intolerantes, “vivos”, etc., debemos buscar cambiar. Debemos acudir a Dios en oración confesándoles todos nuestros pecados, lo que verdaderamente hacemos y somos.
La gente no nos ve por dentro por tanto no sabe si es que somos buenos o no. Mucha gente cree que somos buenos pero si realmente nosotros que nos conocemos bien sabemos que no es así tenemos que confesarlo ante Dios. Debemos decirle a él toda la verdad pidiéndole que nos ayude a cambiar. No debemos amar nuestro yo maligno, no debemos festejarlo como hacen muchas personas a quienes que les encanta “hacerse los vivos” con los demás, a quienes les encanta “burlarse de la debilidad de los otros”, a quienes les encanta “reírse” de la desgracia ajena y que solo esperan muy en el fondo que a los otros les vaya mal. No debemos ser como aquellos que aun dentro de la Obra sienten placer por hacer lo malo y por ver que a los demás les va mal.

Nosotros debemos ser sinceros delante de Dios y si nos damos cuenta de que estamos haciendo las cosas mal, si reconocemos que todavía nos falta vencer algún pecado, si vemos que todavía necesitamos cambiar, tenemos que contarle a Dios esa verdad y pidiéndole con toda nuestra fuerza que nos ayude a cambiar. No debemos aceptar ningún tipo de maldad dentro de nosotros. Debemos abandonar todo lo malo hasta quedar 100% limpios. No podemos ser hipócritas delante de Dios, él no se merece eso.
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sábado, 24 de mayo de 2014

Cómo actuar cuando los demás no nos apoyan. Y dejar todo por Dios.

La vida cristiana es bastante difícil, está llena de desafíos y pruebas. Pero como todo en la vida tenemos cada tanto un delicioso respiro. Es como un pago que Dios nos dá para descansar nuestro espíritu y recobrar nuevas fuerzas para seguir en la lucha. En momentos como ese, en el que somos bendecidos por Dios, nos damos cuenta de que el pecado no vale la pena en cualquiera de sus formas, matices y colores. No sirve pecar por nada de este mundo, ni por el novio, la novia, la facultad, el trabajo o lo que sea. Es más importante hacer la voluntad de Dios. Aunque al principio cueste y duela ya con el tiempo se ven los resultados y es algo maravilloso. 
Todo lo que nosotros conocemos, vemos y apreciamos, va a pasar. En cambio la vida del alma es eterna. Vamos a pasar más tiempo en el cielo que en la tierra. Nuestros lazos afectivos van a ser más sólidos y duraderos allá que los que tenemos acá con nuestros amigos y familiares. Por eso no vale la pena dejar a Dios por cualquiera de estas cosas. No vale la pena aferrarse a una ideología a una forma de ser a un trabajo a una persona o a lo que sea. La verdad no vale la pena.  
Lo que realmente importante es vivir una vida de la mano de Dios. Hacer su voluntad aunque al principio nos cueste y nos duela. Es mejor.
Personalmente creo que una de las cosas más maravillosas del mundo es estar limpio por dentro, es tener un corazón puro delante de Dios, lejos de maldad, de malos pensamientos. Vale la pena por luchar por un corazón así. Vale la pena.
El mundo no aprecia a Dios. Así que como cristianos es común que no tengamos una persona o amiga o alguien en físico en donde descansar. Por eso la vida con Dios es un poco solitaria. Y cuesta a veces entender que es así. Es que venimos acostumbrados a que el padre, la madre o la familia o lo que sea tiene comprendernos y debe estar de nuestro lado. Pero eso cuando uno sigue a Cristo no pasa. Siempre hay divisiones. Somos nosotros los que tenemos que entender que es así. Y no debemos buscar que los demás nos entiendan y sean nuestro refugio cuando el único que puede hacer eso el Señor. Él es nuestro único refugio. Claro que con el tiempo de obediencia nuestro entorno va a cambiar y se va a hacer más colaborativa la vida cristiana, pero mientras tanto debemos acudir a Dios cuando nos sentimos mal, solos o lo que sea que sintamos y no esperar que nos escuche, entienda y consuele un amigo hermano, etc.. Debemos abrir nuestro corazón contándole todo lo que sentimos. No sirve ocultar lo que tenemos dentro delante de él porque lo sabe todo. Lo único que debemos hacer es confesarle nuestro dolor o lo que sea que tengamos dentro y que quiere salir. Esa es la clave. Ante Dios no nos podemos presentar vestidos. Él todo lo sabe. Mejor es ir ante él y contarle toda la verdad, lo que hay verdaderamente en nuestro interior. De esa forma él va a lograr purificarnos y darnos un nuevo corazón. Y con cada entrega este va a hacerse más puro, más limpio y menos necesitado del apoyo y comprensión de los demás. Jesús es un claro ejemplo de soledad cristiana ya que él estaba solo. Sus apóstoles le seguían pero no le comprendían. Es que no podían hacerlo aunque quisieran. Es que no tenían el nivel espiritual de cristo. Después de que vino el Espíritu Santo ahí si fueron igual que él y entendieron todas las cosas. La familia de Jesús tampoco era convertida. Y eso que él tenía muchos hermanos.  Osea que su vida prácticamente la vivió en soledad aunque estaba rodeado de muchas personas. No tenía una persona física (madre, padre, esposa, hermano, amigo) en quien descansar. No había nadie que pudiera conversar con él de igual a igual y que lo reconfortara en tiempos difíciles. Solo Dios podía cumplir ese rol. Algo así nos pasa a nosotros. A veces somos los únicos que representamos a nuestra familia delante de Dios. Somos los rescatistas de todos. Y por eso no podemos pretender que la gente a la que queremos rescatar nos entienda. Por eso debemos tener paciencia con ellos hasta que se conviertan. Mientras tanto debemos colocar toda nuestra fuerza por mejorar nuestra relación con Dios, de pasar más tiempo con él en oración, de contarle lo que sentimos, pensamos, a fin de estar preparados para servirle en todo momento y lugar.
La vida cristiana no es mala es solo que hay que saber cómo comportarse en las dificultades y delante de Dios. No podemos pretender que los demás nos apoyen. Aunque quisieran hacerlo no van a poder. Solo Dios puede.
Con el tiempo uno se acostumbra a que sea así y las cosas se ponen más lindas. Mientras busquemos que los demás nos comprendan y apoyen cuando no son de nuestra misma fe, seguiremos errando el camino.
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jueves, 22 de mayo de 2014

¿Cómo alimentarse bien de la palabra de Dios?

Acá te voy a explicar qué métodos uso para mantenerme al tanto de lo que Dios quiere que entienda, que haga o deje de hacer. Pero antes te aclaro que los método que utilizo, inspirados por Dios, se aplican a mi caso particular, lo que quiere decir que Dios puede desear que utilices otros. Para saber lo que Dios quiere en tu caso tenés que hablar con él y pedirle que te enseñé cómo quiere que actúes en este tema. 
 Leo todos los días la Biblia: 
Leo la Biblia sin falta, salvo algunas poquísimas excepciones, todos los días. Pero no la leo media hora, sino 1 minuto a veces dos a veces menos. Leo un pasaje del nuevo testamento al azar, generalmente es un párrafo que tenga sentido no algo que no diga o enseñe nada. Y después leo un proverbio de esos que escribió Salomón obviamente también al azar. A veces leo Dos. Cuando leo trato de entender lo que Dios quiere decirme y no tanto lo que dice el texto. Lo hago así porque ya conozco la Biblia suficientemente como para detenerme a leer capítulos enteros o estar media hora leyendo. Además lo que me interesa es que Dios me enseñe algo. A veces termino entendiendo cosas totalmente contradictorio con lo que leo. El Espíritu Santo es así. Claro que antes de leer le pido a Dios que me hable a través de su palabra, que me diga algo que quiera que yo sepa. Y el milagro siempre ocurre. Rara vez consulto a Dios sobre algo porque de tanto leer la Biblia todos los días y de todo lo que te voy a contar a continuación que también hago uno ya sabe que es lo que tiene que hacer y lo qué no. Además cuando surge algo inesperado como una mala noticia o una provocación, automáticamente el Espíritu Santo interviene y me habla y me enseña cómo tengo que comportarme en esa situación. Eso es porque estoy en Espíritu. Otro método que existe para leer la Biblia es el que aconseja el obispo Macedo cuando dice en libro "En los pasos de Jesús" que hay que leer tres capítulos del nuevo testamento y dos del viejo por día, todos los días meditando en lo que está escrito. Ahora podrás pensar que leer un minuto por día la Biblia es muy poco para tener una buena comunicación con Dios. Pero no es así ya que yo tengo mucha práctica en entender lo que Dios quiere lo que hace que no sea tan difícil entender lo que quiere enseñarme o hacerme entender. Claro que no siempre fue así. En otros tiempos me quedaba pensando mucho sobre lo que Dios quería decirme. Pero esa eran otras épocas. Además el corto tiempo que le dedico a la lectura de la Biblia lo compenso los fines de semana con lo que leo y hago que dentro de unos segundos te voy a contar. Eso equilibra las cosas. 
Voy a la Iglesia los días base que son miércoles, viernes y domingo con la intención de oír la voz de Dios: 
Además le pido a Dios que me hable a través del pastor y que también me haga entender su voluntad y lo que quiera que yo sepa. Entonces cada vez que voy a la Iglesia salgo alimentado con una palabra nueva o confirmación de lo que ya sabía. Y si me perdí de algo con la lectura al azar que hago de la Biblia no tengo como escapar cuando el pastor u otra autoridad enviada por Dios me hablan. Es así y lo que Dios no me dice a través de la Biblia porque no encuentro el versículo correcto o porque interpreto mal, me lo dice el pastor en la Iglesia inspirado por él. No tengo como escapar ni mal interpretar la voz de Dios. Ahora te cuento que cuando voy a la Iglesia lo que busco que Dios me hable a través del pastor pero siempre estoy atento a lo que dice el Espíritu Santo en mi mente. Es que a veces el pastor habla de parte de Dios y a veces no. A veces el pastor dice exactamente lo que el Espíritu Santo piensa y a veces se desvía. Eso me pasó muchas veces. En los casos en que se desvía yo no le hago caso. Pero tampoco le hago problemas al pastor. Simplemente trato de evitar inconvenientes y sigo a la voz de Dios osea lo que Dios me hace entender en mi mente. Tampoco lo acuso con su superior en jerarquía. Dios ya me enseñó que no se debe actuar así. Hay que tener misericordia, paciencia y mucha tolerancia cuando esas cosas ocurren. 
Estoy atento a oír la voz de Dios en todo momento y lugar:
Soy consciente de que Dios además de hablar a través de sus líderes y de la Biblia también lo hace en la mente y cuando no se lee la Biblia o no se está frente a una autoridad espiritual. Por eso es que todos los días le pido a Dios a la mañana que me hable en todo momento y lugar y que me haga entender su voluntad a fin de que no erre el camino y estropee sus planes en mi vida. Además de eso estoy todo el tiempo atento a lo que tengo que hacer según la voluntad de Dios en todo momento. Es decir, estoy atento a las inspiraciones divinas. Estas me han salvado muchas veces de actuar de mala manera, de enojarme, de quejarme frente a ciertas circunstancias. Estas me enseñan cómo hablar, cómo comportarme en determinadas circunstancias evitando que actúe impulsivamente, etc.. La verdad es que le debo mucho a estas inspiraciones divinas. A través de ellas Dios también me corrige y me enseña a andar de acuerdo con su voluntad.
Leo el diario de la Iglesia de Argentina y algo del de Brasil:
Aunque no lo creas me leo todo el diario de Argentina, incluido los testimonios de sanidad, lo que hace el "T Ayudo" cada semana, lo que dice el obispo Macedo, su esposa, su yerno, en fin todo, salvo las noticias que no tienen nada que ver con la fe, como esas secciones para la belleza de la mujer, o noticias sobre fútbol, etc.. Lo hago así no solo porque quiero que Dios me hable a través del diario sino porque además busco estar actualizado sobre lo que se está haciendo en el país así como también alimentarme con los testimonios. Es como un baño de fe. Es que con el tiempo uno se acostumbra a todo esto de los milagros y hasta se olvida de lo importante que son y de que hay gente que no tiene esa posibilidad. Es como un cable a tierra para mí. Eso me hace apreciar mi fe además de darme herramientas para evangelizar cada vez que puedo contando estos testimonios de sanidad.
Del diario de Brasil leo solo las entrevistas que se hacen a obispos y pastores. Este diario se puede leer por Facebook. Se llama “hoja universal”, pero traducido al portugués que sería algo como “Folha Universal”. Aprendo mucho sobre las historias de los obispos, sus vidas y sus relaciones afectivas. Te lo recomiendo.
Leo todos los artículos que se publicaron en la semana en el Blog del obispo:
Esto lo hago para mantenerme al tanto de lo que se está haciendo a nivel mundial. Además busco conocer quiénes son los obispos, cómo se organiza la Iglesia, qué nuevas doctrinas hay, etc.. El blog del obispo es para mí como el diario Clarín o La Nación, pero aplicado a la fe. Ahí me entero de lo que pasa a nivel mundial. 
Hago un Santo Culto por semana de una hora en el que habla el obispo Macedo:
Esto lo hago para mantener mi fe unida a la cabeza principal que es el obispo Macedo. La fe que tenemos nosotros viene de este señor. Escucharlo de vez en cuando sirve para re afirmarla cuando esta se está desviando un poco. A veces también pasa que los pastores se desvían de lo que dice el obispo. Por eso es bueno darle un vistazo cada tanto para confirmar si lo que se hace en las Iglesias también lo realiza la cabeza principal. Además el obispo tiene algo importante que nadie en este mundo tiene la máxima experiencia en la fe que se pueda encontrar en este mundo por los años que tiene de cristiano. Como a mí me interesa mucho el tema de la dirección de alto nivel de la Iglesia me queda bien escucharlo a él que es el que está a cargo de todo y que sabe por qué se maneja la institución de una manera y no de otra. También me gusta aprender de él porque corrige a pastores, otros obispos y obreros. Mis escritos están inspirados en mucho de lo que él dice y hace. Yo escribo también para líderes de alto nivel espiritual. El no tener miedo de hablar de los errores que hay en la Obra o los que comenten obispos, pastores y obreros se lo debo a él. Viendo sus vídeos más la guía y el impulso del Espíritu Santo es que perdí todo temor. Cuando hago un Santo Culto parece que me trasporto a la Iglesia. Ocurren sensaciones similares a las que tengo cuando estoy allá. Es raro. Creo que se debe a que los obispos y pastores le piden a Dios que todo aquel que vea un Santo Culto sea visitado por Dios y escuche su voz. Y eso pasa aunque el programa esté gravado. Es raro pero ocurre. 
Todas estas cosas hago en la semana con la finalidad de tener mi fe al día. Como ves no es nada complicado pero hay que sacrificar. Aclaro que esto lo hago por guía del Espíritu Santo recordando que ellas son pasajeras, es decir que con el tiempo pueden darse otras y marcado que para tener una buena comunicación con Dios hay que pedirle orientación al Espíritu Santo. No nos podemos auto medicar y decir cosas como “si no leo la Biblia todos los días pero voy a la Iglesia ya está todo bien”. No hay que hacer eso. Espero que te sirva de algo mi modelo de fe. Éxitos.
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¿Cómo se ora bien?

¿Cómo hago mis oraciones?
El tema de las oraciones es un arma de doble filo. Es que si no sabemos orar vamos a perder años de Iglesia sin ver cambios trascendentes en nuestras vidas, a pesar de que oremos mucho. A lo mejor pueden ocurrirnos cosas muy buenas por usar nuestra fe en los sacrificios pero cambios como los que Dios quiere, imposible. Tenemos que saber orar, si queremos crecer con Dios, tenemos que aprender, sino los demonios van a hacer una fiesta con nuestra vida, una verdadera fiesta. Es así.
Tenér el Espíritu Santo no nos asegura que los demonios no vuelvan a entrar en nuestra vida. Si bien es una armadura, para que esta funcione correctamente tenemos que saber usar las oraciones, sino se vuelve una protección débil. Cuando el diablo nos ataqué con malos pensamientos y sensaciones, no hay mejor defensa que una buena oración. Claro que también hacen falta buscar y seguir las guías del Espíritu Santo y la lectura de la Biblia entre otras cosas para que las defensas contra el mal sean perfectas, pero las oraciones tienen un papel muy importante para vencer en el mundo de la fe.
“Ahora te paso a contar cómo es que oro yo. Así como los beneficios que se van a producir en vos si es que haces lo mismo”.
Oro guiado por el Espíritu Santo
Este es uno de los secretos más poderosos del mundo espiritual que pocos realmente conocen, es que no a todos Dios se lo devela. Tenés que estar metido en el tema del mundo espiritual para comprender. Pero te lo paso a contar.
Las oraciones guiadas por el Espíritu Santo son aquellas en las que no elegimos que decir ni tampoco pensamos en lo que vamos a expresar delante de Dios. Lo único que hacemos es dejarnos llevar por lo que nuestra alma quiera expresar y lo que el Espíritu Santo quiere que ella diga. Cuando oramos guiado por el Espíritu de Dios las palabras brotan naturalmente desde nosotros y nuestra alma se expresa confesando cosas que hasta a nosotros que nos conocemos de toda la vida nos sorprende oír. Es así. Es que no somos los que oramos sino nuestra alma la que se expresa, es como si tuviésemos otro ser dentro de nosotros que nunca salió a fuera pero que con ayuda del Espíritu Santo comienza a fluir, a hacerse conocer. Nuestra alma en este tipo de oraciones narra lo que siente, lo que desea, lo que le sucedió, lo que la entristece, lo que la hace sufrir, etc.. Y este tipo de oraciones nos hace madurar por dentro.
Siempre te estoy hablando de que el crecimiento guiado por el Espíritu Santo es aquel en el que el cristiano crece tanto por dentro como por fuera “a la misma vez”. Tengo unos  videos en mi blog de videos (por si lo querés ver) en el que explico que existen dos tipos de crecimiento delante de Dios. El que es guiado por el Espíritu Santo y el que no. Cuando una persona crece sin guía del Espíritu Santo solo crece por fuera, osea y por el uso de la fe sacrificial aumenta sus títulos académicos, su inteligencia, su dinero, se compra autos, etc., pero por dentro sigue siendo la misma persona que siempre fue, con el mismo carácter y forma de ser de siempre. Es así. En la Obra también ocurre esto hoy en día. Hay testimonios de ex pastores y ex obreros que aseguraron que crecieron mientras ejercieron tales cargos, pero solo por fuera y no por dentro. El crecimiento por fuera en la Obra significa ser un siervo exitoso. Es aquel obrero que llega temprano a las reuniones, es aquel que expulsa demonios con una fe tremenda, es aquel que es el primero para colaborar con la Obra de Dios, es aquel que no mide esfuerzos para luchar por el pueblo aunque tenga que pelearse con su familia, es aquel que salva muchas almas,  el que evangeliza mucho, es aquel que se preocupa con sinceridad por la Obra, es decir que toma en serio su trabajo, pero que a la misma vez por dentro está todo podrido, tiene mal carácter, es egoísta, cruel, injusto, mentiroso, adulador, malicioso, etc.. Esto también se aplica a algunos pastores y hasta obispos. Es así.
Dios no nos llamó para sólo crezcamos por fuera. Eso es imperfecto para él. Lo correcto delante de Dios es crecer por dentro y por fuera a la misma vez. Osea aumentar los autos, las motos, comprase casas, vivir bien, comer bien, recibirse de facultades, etc., pero a la misma vez cambiar todo el tiempo por dentro. El cambio interior se produce cuando los frutos del Espíritu Santo comienzan a aumentarse dentro de nosotros. No se trata de fingir por fuera tener amor sobrenatural, paciencia sobrenatural, dominio propio, etc.. Sino de realmente haber desarrollado esas habilidades. Hay mucha gente que cree tener los frutos del Espíritu Santo pero en realidad no los tienen, todavía les falta cambiar. Las oraciones guiadas son las encargadas de hacer que el alma se exprese con total libertad delante de Dios, sin vergüenza, sin miedos, etc.. Esto hace que se limpie de toda impureza y que se generen con el tiempo los frutos del Espíritu Santo, frutos que nunca paran de aumentar. Entonces ¿Cómo explicamos el caso de un obrero que hasta da testimonios de gran prosperidad en la Iglesia pero cuando el pastor llama al Altar a los que necesitan entregarse más a Dios siempre esta misma persona tiene la necesidad de pasar?. Esto sucede porque la persona creció con el uso de su fe por fuera. Por eso da testimonios es que tiene algo que contar, es “RICO”, por fuera pero “POBRE” por dentro. Rico en bienes y pobre en los frutos del Espíritu Santo. Esta persona aunque sea obrero, aunque con sus bienes ayude mucho a la Iglesia, no agrada a Dios. Dios no la llamó para que tenga semejante desequilibrio espiritual.
Entonces el perfil de la persona que crece según la voluntad de Dios es aquella que con el pasar de los años de Iglesia tiene muchos más bienes, es exitosa, tiene más cosas que antes pero a la misma vez su interior es mucho mejor que el de antes. Si esto no ocurre, si solo el cristiano crece por fuera pero por dentro no, hay un problema con la fe de esa persona. Es que no está exaltando a Dios con su crecimiento sino al mal. Con el tiempo el diablo se va a manifestar en esa persona y a va comenzar a hacer una fiesta en su vida. Ya que sin duda esta fue engañada por él, que la hizo pensar que por que crecía mucho por fuera y tenía éxitos al conquistar cosas materiales ya era de Dios y se llevaba bien con él, hecho que no es así.
El crecimiento guiado por el Espíritu Santo se da, entre otras cosas, gracias a las oraciones guidas por el Espíritu Santo. Esto quiere decir que la persona que solo crece por fuera y no por dentro no hace oraciones guiadas por Dios.
A veces el corazón nos engaña porque nos hace pensar que estamos bien delante de Dios cuando en realidad y con el paso del tiempo nos damos cuenta de que verdaderamente estamos bien lejos. Las oraciones guiadas son una ayuda porque nos hace entender que nos falta crecer y cambiar. Dios con esas oraciones tiene la posibilidad de enseñarnos que estamos mal delante de él. Es que cuando confesamos lo que verdaderamente nos pasa es que nos damos cuenta de que teníamos cosas ocultas, deseos, dolores, etc., que estaban atoradas en nuestro interior y que necesitaban salir, lo que a su vez prueba que nos falta todavía para tener una pureza interior total y ser una persona 100% de Dios.
Cuando dejamos que Dios nos guie en nuestras oraciones no tenemos que preocuparnos por el auto engaño del corazón ya que tarde o temprano Dios va a hacer que confesemos esos deseos, o dolores o traumas antiguos que nos impiden ser 100% nacidos de él. Y así nos vamos a limpiar y a crecer por dentro.
¿Cómo oro todos los días?
Por guía del Espíritu Santo yo oro tres veces por día. A la mañana, al medio día y a la noche antes de irme a dormir. Esto viene por guía del Espíritu Santo, no es algo que yo invente y que casualmente coincide con la frecuenta en que Daniel (el profeta) oraba. Con esto quiero decir que las frecuencias pueden variar de persona en persona y que cada uno de nosotros tiene el deber de buscar saber cuál es la frecuencia que Dios desea que se utilice.
Soy consciente de que cada Dios quiere que yo exprese algo en esas tres oraciones, pero aclaro que no sé qué. A veces me sorprendo con lo que digo, pero solo me dejo llevar. A veces es mi alma contando algo y a veces es el Espíritu Santo hablando a través de mi haciendo declaraciones, determinaciones, comentarios, etc.. Es una experiencia sobrenatural, pero la cuento para que cuando te pase no sientas miedo o duda o cosas así. Sino que te dejes llevar, de esa forma tu interior va a crecer y tu exterior también.
Cuando voy a la Iglesia tengo también en mente de que algo tengo que expresar en las reuniones algo que Dios quiere oír de mi alma o que quiere que el Espíritu Santo determine desde mi interior usándome. Me pasa muy de seguido que lo que pido en casa no lo pido en la Iglesia. Es como si dentro de mi casa el Espíritu Santo me hiciera orar de una forma pero dentro de la Iglesia de otra. Aunque también reconozco que a veces pido y expreso delante de Dios lo mismo en ambos lugares y en algunas ocasiones solo me quedo callado en las reuniones (es que oro mucho en casa y lo que tenía que decir en la reunión ya lo exprese antes de venir).
Yo no acostumbro seguir las guías del pastor en las reuniones, esas que dicen “levante la mano”, “reprenda al mal”, “hora pida por esto y por aquello”, etc.. Pero no lo hago así porque sea rebelde sino porque soy maduro. Más tarde te voy a explicar cómo suplo muchas cosas que se hacen en las Iglesias porque las hago en casa (orar por la economía, pedir prosperidad, pedir por la familia, etc..). Pero por ahora te cuento que en las Iglesias los pastores tienen que guiar la oración de la gente porque muchas personas no saben orar todavía. Es que todo el tiempo entra gente nueva y por eso alguien tiene que enseñarles a pedir por sus familiares, a reprender el mal, a buscar el Espíritu Santo etc.. Pero para el miembro antiguo estas reglas ya no cuentan porque se supone que ya las hace en casa. El miembro antiguo tiene que dejarse guiar por lo que el Espíritu Santo quiere oír de esa persona. Por eso es que yo no me dedico a seguir al pastor sino me dedico a abrir mi corazón de par en par con forme a la voluntad del Espíritu Santo. Y realmente es una experiencia enriquecedora. Después la gente no entiende cómo es que tengo tanta paciencia, misericordia, amor, etc.. La clave está en orar con madures y no comportarse como un niño recién llegado en el mundo de la fe.
El problema que esto prácticamente no te lo explican o si lo hacen no te enseñan que hay que pedir otras cosas también para que todo esté en equilibrio.
Una cosa más yo tampoco me guio por los días, aunque sea viernes si yo tengo que pedir por el Espíritu Santo no tengo problemas. No me guio por los días sino por lo que Dios me hace pedir y expresar.
¿Cómo hago para que el Espíritu Santo me guie en las oraciones y me enseñe que decir?
Simple, le pido a Dios todos los días que específicamente eso, que me guie en todas las oraciones que voy a hacer en el día y que me haga decir y expresar lo que él quiere oír de mí, lo que él quiere que exprese. Esa es la clave. Después cuando oro en el día automáticamente mi alma se expresa y dice cosas inéditas.
¿Qué beneficios te da orar así?
Las oraciones guiadas por el Espíritu Santo hacen que el corazón se purifique, se limpie y cambie constantemente. Además que el alma se desahogue lo que da paz. A veces no sabemos que algo nos está molestando pero con oraciones guiadas eso sale a la luz tarde o más temprano.
¿Haces otro tipo de oraciones?
Claro que sí. Para no repetir todos los días “que me vaya bien en este día”, “que nada malo me pase a mí a mi familia”, “que yo prospere en esto y lo otro”, para no repetir todos los días eso, tengo una hoja impresa de computadora en donde dice específicamente todo lo que quiero para mí y mi familia en todas las áreas de la vida. Entonces lo que hago todos días es decirle a Dios que responda esos pedidos que tengo anotados ahí. Y después solo hago oraciones guiadas por Dios. De esa manera mantengo el equilibrio porque si solo orase guiadamente por Dios no tendría prosperidad simplemente porque no la pido, no tendría protección dividía, simplemente porque no la pido, etc.. Yo pido todo pero de una manera inteligente y madura. Por eso es que en las reuniones no sigo al pastor cuando dice “ahora pida por su familia” es que yo ya pedí en mi hoja escrita lo que quiero para ellos. Así que ¿para qué repetir?. Más vale utilizo ese tiempo de oraciones para decir y expresar lo que Dios quiere oír de mí a través de la guía de su Espíritu en ese momento. Si no tuviese esta hoja y solo orase en la Iglesia sí tendría que seguir al pastor en todo. Pero no tener mi hoja después de tantos años de enseñanza cristiana sería una burla al sacrificio de los pastores que me con tanta paciencia me soportaron y educaron.
¿Cuánto tiempo te lleva hacer oraciones guidas?
A veces horas. Yo no mezquino mi tiempo cuando se trata de oraciones guiadas por Dios. Es que cuando tengo ganas de expresar algo voy, me encierro y comienzo hablar hasta que ya no tenga ganas de decir más nada. De esa manera me purifico. No me gusta irme a dormir con el corazón cargado, aunque tenga que madrugar al otro día, hago el sacrificio.
Con el tiempo de hacer oraciones guiadas, orar, se vuele una necesidad más de vida como la comer o beber. Y uno ya sabe cuándo tiene el corazón cargado y ganas de expresar algo. Es algo común.
¿Solo tres veces al día orás?
Normalmente sí, pero si surge algo imprevisto como una mala noticia o ataques sugestivos del diablo, o ganas de orar, oro en cualquier momento hasta que me desahogo totalmente. Si tengo que parar una actividad para orar, siempre y cuando pueda hacerlo, lo hago. No mezquino mi tiempo cuando se trata de orar. Es que hay para hacer la voluntad de Dios hay que estar descargado y mantenerse en ese estado. Si uno no ora guiado puede tomar decisiones erradas o enojarse innecesariamente o hablar cuando en realidad hay que callarse. En fin orar guiado es una inversión para contribuir a la realización de la voluntad de Dios en la tierra.
¿Cuál es el error que cometen los obreros, pastores y obispos caídos en la fe?
El mismo que comenten los obreros, pastores y obispos que son buenos sirviendo en la Iglesia pero que aún no han nacido de nuevo y por eso tienen mal carácter, son egoístas, malos, crueles, vanidosos, orgullosos, etc.. ¿Cuál es ese error?. No se dejan guiar por Dios en las oraciones, ni siquiera saben que existe eso. La única oración que conocen es la que ellos hacen por el pueblo para que este prospere, se cure, tenga el Espíritu Santo, etc., es decir la “pensada”. Solo hacen oraciones como los pedidos que yo tengo apuntados en mi hoja de pedidos diarios, pero no oran por guía del Espíritu Santo. Por eso es que no crecen por dentro, aunque sí lo hagan por fuera.
¿Hay algún otro secreto de la fe?
Si hay uno más, que es mucho más importante que orar guiado. Que es el de entender que Dios tiene un plan marcado para cada ser y que este abarca todas las áreas de la vida desde la menos imperante hasta la más transcendente y desde lo más íntimo hacia lo menos. Y que para que se haga realidad lo que hay que hacer en colocar toda la fuerza con la se cuenta y por sobre todas las cosas usar la fe en ese sentido pidiéndole a Dios que ese plan se haga realidad sí o sí. Ese es creo mi mayor secreto, lo más preciado que tengo de la fe.
Cuando yo entendí que Dios tenía un plan para mí y comencé a pedir porque ese plan se hiciera realidad es que comencé a cambiar tanto por dentro como por fuera. Para mí lo más importante es cumplir con ese plan y no tanto tener el espíritu Santo o salvar almas o servir en la Obra sino cumplir con todo aquello que Dios planifico para mí. Y para esto obviamente tengo que tener el espíritu Santo, pero no es lo central para mi es solo un guía que actúa dentro de mí y hace que cambie por dentro haciéndome más agradable a Dios. Y claro que también voy a salva muchas almas es que Dios no es egoísta al trazar planes para sus hijos y siempre que se pueda hay que ayudar a los otros a conocer a Dios. Y también esto incluye al ingreso a la Obra porque si dentro del plan de Dios está que yo sea por ejemplo obispo voy a llegar ese lugar sin lugar a dudas. Ahí es donde está mi corazón, en ese plan, en acabar con todo lo que Dios quiere de mí en la tierra y presentarme ante él diciendo “hice todo lo que tenía que hacer y en ningún momento perjudique tus planes en mi”. Ese es mi más grande sueño y mi más grande secreto. De que me sirve morir y presentarme ante él con millones de almas ganadas para su reino pero sin haber completado sus sueños en mí, de que me sirve morir siendo obispo pero sin por ejemplo haberme casado con la persona que él quería, o sin ser el verdadero hijo que él quería que yo fuera. Lo más importante para mí es su plan completo en mí, no solo tener el espíritu Santo, no solo casarme con la persona que él me eligió, no solo ser la persona que él quiere que sea durante toda la vida en cuestión de carácter, no solo salvar almas, no solo ser un ejemplo de obrero, pastor u obispo, no solo ser prospero, sino un TODO COMPLETO, un plan completo. Ahí está mi mayor tesoro y mi mayor secreto. Yo lucho por eso. Esto último lo digo para aquellas personas que a lo mejor le piden que Dios los guíe en las oraciones pero aun así no tienen buenos resultados. Es que todo funciona cuando se vive para que el plan de Dios se haga realidad, cuando se tiene esa meta en mente como mayor tesoro. Es otro secreto espiritual.   
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lunes, 19 de mayo de 2014

¿Cómo elegir a la persona correcta según la voluntad de Dios?. Segunda parte.

Si no leíste la primera parte de este artículo no vas a entender este. Continúo con el artículo.
¿Qué pasa si mi otra mitad según los ojos de Dios no me acepta?
Si yo soy tu otra mitad según los ojos de Dios y vos no me aceptas como tal, pecas. Si Dios dice que yo soy para vos, pero vos negás eso y actúas como si todavía estuvieras sin pareja, estás pecando. Esto es un pecado sentimental y ocurre mucho hoy en día aun dentro de la Obra.
Dios es soberano, es dueño de todo lo que hay en la tierra incluido los seres humanos. Es él el Señor de la vida, por lo tanto es el que elige quien puede estar con quien desde el punto de vista sentimental. Y si Dios usando ese derecho de soberanía sobre el hombre dice que yo soy tu otra mitad, vos no podés negarlo ni tampoco reusarte.
Si Dios dice que soy tu pareja y vos me tratás como amigo, como compañero de trabajo, pero no como lo que verdaderamente soy delante de Dios (tu otra mitad), pecás. Es un pecado similar al que cometeríamos si tratásemos al Obispo Macedo como nuestro amigo cuando en realidad él no es eso, sino nuestro pastor (líder).
Esto pocos lo saben desde el Altar pero es así. Dios arma las parejas desde el cielo. Y comunica sus decisiones a quienes están atentos a oír su voz. Si Dios quiere que yo esté con vos él me lo tiene que hacer entender para que así yo trate de conquistarte si es que hace falta. Y también te lo que tiene que hacer saber a vos tocando tu entendimiento.
¿Ocurre mucho este tipo de pecado sentimental?
Si, abundan testimonios de obreros, pastores, hoy obispos y miembros que en su momento se negaron a aceptar la opinión de Dios en la vida sentimental. Hay muchos testimonios de personas que aseguran haberse resistido a la voz de Dios que le enseñaba que tal persona era para ellos. Por ejemplo el caso del obispo Macedo fue así. Él no quiera aceptar a Esther Becerra cuando la conoció. Él cuenta que una voz en su interior lo estaba llevando a mirar a Esther con ojos sentimentales, pero que él se resistía. En su blog confesó, con otras palabras, que con seguridad hizo poner triste al Espíritu Santo durante el tiempo en que se negó a oír su voz, voz que lo llevaba a aceptar tener una relación con Esther.
¿Por qué una persona se niega a aceptar la voluntad de Dios en la vida sentimental?
En los blogs de esposas de pastores, testimonios de hoy obispos, pastores, miembros, etc., se pueden escuchar o leer muchos motivos. Por ejemplo “miedo a que la otra persona le sea infiel”. Hay personas que no quieren tener nada con nadie, es decir, se cierran en la vida sentimental como un mecanismo de defensa por miedo a sufrir. A lo mejor en la familia tuvieron “malos testimonios” o simplemente “sufrieron con malas experiencias”, “fracasos”, todo lo que hace que ciertas personas no quieran saber nada con tener una pajera. En muchos casos son gente de la Obra la que piensa así. Obviamente gente no liberada de traumas y problemas del pasado. Hay un caso de una obrera que confesó que no creía en la vida sentimental. Pero lo más paradójico de todo es pensaba así mientras trabajaba en la Terapia del Amor ayudando al pastor. Y por eso cuando apareció su otra mitad ella no quería saber nada y lo rechazó (pecó) por mucho tiempo. Es así. Estás cosas pasaron y están pasando hoy.
¿Es grave espiritualmente hablando rechazar a tu otra mitad?
Mucha gente, especialmente aquella que desprecia la vida sentimental o lo toma como algo pecaminoso o sin sentido, piensa que no es grave negarse a hacer la voluntad de Dios en la vida sentimental. Creen que no es pecado negarse a aceptar a la persona que Dios le eligió para ella. Pero esas personas piensan así porque no conocen verdaderamente a Dios. Para Dios la vida sentimental no es un juego. Es algo serio. Y si él dice que tal persona es para otra, nadie puede decir lo contrario, ni tampoco negarse a hacer la parte que le corresponde en esa relación. Si yo soy tu otra mitad delante de los ojos de Dios y vos no me queres aceptar, y me das vueltas y vueltas y cada vez que intento conquistarte vos no te dejas, sino que me rechazas, te alejas y hasta me odias por insistir tanto, no solo me estas rechazando a mi sino al que me envió osea a Dios. Y rechazar a Dios es algo grave. Los pastores, obreras que rechazan a sus otras mitades elegidas por Dios pecan y pecan gravemente. Por eso es que no crecen espiritualmente. A lo mejor pueden crecer exteriormente (aumentar el dinero, recibirse de alguna cosa, conquistar muchos bienes, servir bien en la Obra, salvar muchas almas, etc..) pero interiormente no, porque no aceptan la voluntad de Dios en la vida sentimental. Generalmente estos obreros y pastores que actúan así terminan dejando la Obra de Dios, es que con el problema que causan en la vida sentimental se ve que sus focos no están hacer la voluntad de Dios sino en hacer su propio querer. Por eso terminan saliendo más tarde o más temprano a no ser que se arrepientan de sus pecados sentimentales y otros que también cometan y se corrijan.
Personalmente nunca oí a un pastor hablar de este tema de esta forma: “Es un pecado negarse a aceptar la persona que Dios te elgió”. Y no solo eso es pecado sino que también está mal “hacerlo esperar”. En muchos casos la persona que se niega a hacer la voluntad de Dios en la vida sentimental tarda años en darse cuenta de su error, es decir hace esperar 4 o más años a la otra persona hasta aceptarla, como si esta no valiera nada. Es así. Es que se creen con derecho a negarse a una relación sentimental porque erróneamente piensan que la vida sentimental es una bendición opcional. Osea que si uno quiere la tiene pero si uno no quiere no hay pecado. Y eso no es así. La vida sentimental, esto si lo oí decir, no solo es una bendición sino también una obligación para aquella persona que según la voluntad de Dios tiene que ejercerla. Cuando Dios quiere que dos personas se unan no pueden haber escusas como “yo no quiero nada”, “me parece que no es tiempo”, “le falta liberación por eso no lo acepto”, “él no tiene mi misma fe”. Etc..
¿La persona que rechaza a su otra mitad tiene demonios dentro?
En la mayoría de los casos sí. Es que si dos personas tienen una buena comunicación con Dios y saben cómo hacer su voluntad y Dios las quiere unir, no hacen problema. Es que tienen sus vidas entregadas al Señor y conocen su voz y sus deseos por eso no entran en confusión sino “al toque” se dan cuenta de que Dios quiere unirlos. Y como son sus hijos se entregan mutuamente.
Si yo tengo certeza de que mi otra mitad es la obrera fulana y ella hace años que me rechaza, me trata mal, me toma como si no valiera nada, es obvio que está endemoniada. Es obvio que no tiene una buena relación con Dios, es obvio que no está entregada a él como dice que está. Porque si es obrera supuestamente está estregada a Dios. Pero si me rechaza a mí que soy su otra mitad indudablemente es porque con Dios no quiere nada por lo menos al 100% porque a lo mejor algo de Dios tiene pero no es completo.
¿Dios habla al mismo tiempo a los dos sobre su voluntad sentimental?
Sí. Pero en el momento en que él lo considera oportuno siempre y cuando los dos tengan una buena comunicación con él. Porque hay parejas que se formaron entre personas que nunca pensaron en estar juntas, como por ejemplo compañeros de trabajo en la Obra que nunca se miraron con ojos sentimentales. Pero claro que Dios sabia hace tiempo que un día lo iría a unir. Hasta que un día Dios habló, en el momento oportuno, y les enseño que eran el otro para el otro según su voluntad.
Ahora es común ver al pastor fulano detrás de la obrera mengana que no quiere saber nada de nada con tal pastor. Y si esa trama dura años. En ese caso uno de los dos está haciendo las cosas mal delante de Dios. O es el pastor o es la obrera. El pastor puede fallar en pensar que como gusta de la obrera ella es para él. Lo que no siempre es así. Ya que sobran los casos de pastores que se enamoraron de personas que a los ojos de Dios no eran sus otras mitades y se dieron cuenta mucho tiempo después de pasar años luchando sin éxito por conseguir el amor de una persona errada. Es así. Pero el error también puede estar en la obrera que no quiere aceptar la voluntad de Dios, en los casos en que el pastor realmente fue guiado por Dios para intentar conquistarla.
Pero hay en todo esto una cosa clara. Si los dos son de Dios realmente no puede existir eso de que uno lucha por años por el otro. No existe eso. Y si existe es porque uno de los dos no está haciendo la voluntad de Dios. Dios no me va a decir que luche por vos y a la misma vez te va a decir a vos que te alejes de mí. Eso es absurdo. O Dios me dice que luche por vos porque te llevas mal con él y no me queres aceptar y por eso te alejas. O simplemente yo estoy luchando por vos por voluntad propia sin el acuerdo de Dios y por eso vos que sos realmente de Dios me rechazas porque sabes la verdad de que yo no soy tu otra mitad.
Cuando es la voluntad de Dios y las cosas se hacen en el momento que él quiere, éste habla con los dos miembros de la pareja para avisarles que es su voluntad que se conozcan se pongan de novios y se casen. Cuando Dios solo habla con uno de los miembros es porque con el otro no se puede hablar, porque ese otro no quiere obedecer. En realidad no es que hable solo con uno sino que uno solo es el que atiende su voz. Hasta los incrédulos pueden oír la voz de Dios aunque por su incredulidad nunca van a decir “Dios me habló” porque no conocen su voz, sino que van a decir cosas como “algo me hizo pensar en darte una oportunidad”, “no sé porque de pronto comencé a extrañarte a pensar en vos”.
¿Qué hago si tengo la certeza de que una persona es mi otra mitad pero ella no me quiere aceptar?.
Es simple. Si realmente es Dios el que quiere que yo sea el novio de una determinada persona y esta no me acepta, significa que hay un problema espiritual en la otra persona y no en mí. No lo hay en mi porque yo ya acepté la voluntad de Dios de que la otra persona es para mí y estoy dispuesto a hacer su voluntad es decir a hacer las cosas “derechas” que son ponerme a noviar con forme a las reglas del Señor para después casarme. Osea voy con intenciones serias y maduras. Y como el problema lo tiene el otro no me queda más que ayudarlo a remediarlo.
Rara vez la otra persona, la que me rechaza (estoy hablando genéricamente), va a reconocer que tiene un problema sentimental, es raro que eso ocurra. Lo normal es que piense que hace lo correcto al alejarse de mí porque no quiere nada con nadie y por eso tiene el derecho de rechazarme. Pero en el fondo hay otros motivos malignos que la llevan a comportarse así. Motivos que quizá ella hasta desconozca o no los recuerde como ser abusos sexuales en la familia, traumas, ideas negativas sobre la vida sentimental, miedos originados por demonios, etc.. Estos últimos son ejemplos de problemas sentimentales que tiene generalmente (sigo hablando genéricamente) la otra persona y no yo y que la llevan a rechazar la voluntad de Dios en la vida sentimental osea a aceptarme. El inconveniente que se genera cuando la otra persona tiene problemas sentimentales y no los reconoce o no se da cuenta es que nunca lucha por solucionarlos. Es que dentro de su propia opinión “ella está bien delante de Dios” y “no tiene nada de malo”, solo no quiere tener algo conmigo. Esa es su visión. Y con esa visión nunca va a usar las herramientas que Dios da para purificarse, osea para liberarse de esos traumas y maldades que la hacen imperfecta delante de Dios. Todo esto sirve para demostrar que si la persona me rechaza cuando yo vengo de parte de Dios no solo tiene problemas sentimentales sino también divinos porque no quiere hacer la voluntad del creador. 
Lo que yo tengo que tener en claro es que si Dios me muestra que tal persona es para mí y esta me rechaza es porque algo está mal en ella. Y tengo que ayudarla a vencer ese “algo”. Es decir yo voy a tener que usar mi fe no solo para que me de atención sino también para que se entregue a Dios ya que si se comporta así indudablemente no está entregada a él. Este acto de lucha puede durar años. Y es una injusticia tremenda para el que lucha. Es que ¿Por qué tengo que luchar para que otra persona me acepte y también acepte a Dios?.  Tan feo seré que tengo que hacer cadenas, campañas, oraciones etc., para que alguien me quiera. ¿Tan horrible es Dios que tenga que usar a una persona para que otra acepte su voluntad en la vida sentimental?. Claro que no. Pero Dios es misericordioso y lo quiere que se haga en casos como el que estoy contando es que se actúe con misericordia. Y siempre el que tiene que ejercer este tipo de acto es la parte más fuerte, osea que el que se lleva mejor o bien con Dios. Si yo acepto a mi otra mitad porque Dios me lo pide pero ella no me acepta aunque cuando Dios también se lo exija significa que yo me llevo bien con Dios (por lo menos en la vida sentimental y en ese aspecto) y la otra persona no. Y como yo soy la parte más fuerte espiritualmente hablando es que tengo la obligación divina de ser misericordioso con la más débil. Y por eso la tengo que ayudar no solo a que se fije a mí sino a que se fije en Dios. Y por más duro que se ponga la batalla yo tengo que seguir siempre adelante (a no ser que Dios diga lo contrario) hasta que la misericordia de Dios se manifieste y la otra persona reconozca que pecó contra Dios con todo lo que hizo para frenar la voluntad divina. Aclaro esto porque la batalla puede ponerse bien fea. Los demonios que están en la otra persona y que la siegan y la hacen pensar que se comporta bien van a hacer de todo para destruirme, para hacerme sufrir, para hacerme abandonar la lucha y buscar otra persona o hasta incluso para hacer que deje a Dios. Es asa. Claro que todo depende que tan duro tenga el corazón la otra persona. Si es blando no va a pasar mucho tiempo pero si es duro voy a tener que ser muy paciente.
¿Cómo hacer para que otra persona se entregue a mi cuando no quiere?
Simple, entregándome a Dios. Si me entrego a Dios y en la medida en que mantenga mi entrega, Dios va a ir tocando en la otra persona que no me acepta y la va a ir haciendo entrar en razón. Le va a empezar a mostrar que no está bien espiritualmente como creía y que necesita de Dios y de mí. Es así. No hace falta que el otro me vea, hace falta que yo sea bueno delante de Dios aunque el otro ni se entere. Lo importante es que Dios se entere.
Pero si mi entrega a Dios es flaca o pobre y la otra persona tiene un corazón muy duro nunca voy a verla de mi lado. Y por más que llegue a mí de tanto insistirle a Dios no vamos a ser realmente felices porque ni ella ni yo somos realmente de Dios. El hecho de que Dios me enseñe que tal persona es para mí, osea de que tenga el visto bueno divino para tener novia no quiere decir que yo me lleve bien con él. Quiere decir que tengo cosas buenas, pero puede pasar que todavía no esté liberado del todo como creía. Uno nunca debe confiarse.
Por eso todo depende de mí entrega a Dios. Para salvarla y porque no decirlo salvarme, tengo que ser realmente bueno delante de Dios y vencer todos mis pecados hasta los más ocultos. Además debo seguir las guías del Espíritu Santo que me van a enseñar como tengo que orar por aquella persona, si es que tengo que acercarme a ella o no, si es que tengo que hacer esto o lo otro. Solo así voy a tener la victoria total que es que se lleve bien conmigo y con Dios.
¿Y si me canso de luchar por esa persona, o se pone de novia con otra o directamente no quiere verme más?
Simple, hay que seguir luchando. Es obvio es que si nuestra otra mitad hace todo es porque el mal la está usando para hacernos sufrir y hacerla sufrir. Es que entre más ella peca más el mal tiene derecho a destruirla.
Normalmente en las Iglesias se enseña que Dios no quiere que suframos, lo que puede hacer pensar que en un caso como el nuestro tengamos que abandonar la batalla para buscar algo más fácil. Pero ese es un error, a no ser que Dios por guía del Espíritu Santo, diga lo contrario. Tenemos que seguir firme y confiar en que Dios está actuando a nuestro favor veamos lo que veamos, escuchemos lo que escuchemos. Dios no falla ni tampoco defrauda a nadie. Solo debemos ser pacientes, perseverantes, valientes y confiar en él. Claro que tampoco debemos olvidar que la conversión del otro hacia nosotros y hacia Dios depende de nuestra entrega al Creador. Es que sólo el justo delante de Dios puede tener derecho a una vida sentimental plena y a una persona de Dios. Por eso el secreto no es intentar convencer al otro sino cambiar delante de Dios. Ser más de Dios. Entregarnos más a él. Esa es la clave. Aunque la otra persona no nos vea el milagro va a ocurrir porque nuestra oración va a tener efecto y nuestro deseo se va a ser realidad.
Casos en que las personas se cansaron de luchar por las dificultades
Hay casos, incluso dentro de la Obra de Dios, de personas que se cansaron de luchar sin tener éxito por que otras les den su amor. Y por eso hasta algunas terminaron abandonando la fe. Es que Dios nunca les respondió, les enseñó que tal persona era para ellas y nunca pudieron concretar nada con esa otra persona. Ello se debe a que solo se enfocaron en conquistar el amor de la otra persona sin usar las armas de fe(ayuno, oración, cadenas, etc..) o en el caso afirmativo no la usaron como debían. Lo anterior más el hecho de no darse cuenta de que el secreto estaba en la entrega propia a Dios, hizo que nunca conquistaran lo que Dios les prometió. El otro puede estar mal pero para salvarlo yo debo estar bien delante de Dios. Pero si el otro está mal y aunque un poco mejor que aquel yo también estoy mal delante de Dios, es decir, vivo en el pecado, ¿cómo Dios va a responderme?. A lo mejor soy un poco mejor cristiano que la otra persona y tengo más sensibilidad para oír la voz de Dios que la otra persona pero eso no ayuda. Tengo que ser 100 por cien de Dios.
Decepciones con las personas que Dios nos eligió
En el mundo espiritual hay muchas quejas que dicen más o menos así “Dios me enseñó que tal persona era para mí, luche por ella y hasta nos casamos pero después vi que realmente no era lo que aparentaba, sino que tenía vicios, era golpeador, mujeriego, tenía mal carácter, no quería nada con Dios, etc..”. U otra similar “yo me casé por guía del Espíritu Santo con alguien que no era de mi fe, en ese momento pensé que lo podía cambiar, pero con el tiempo las cosas se complicaron y nos separamos. Él fue por su lado y yo por el mío ¿Por qué Dios me mando a hacer algo que él sabía de antemano que no iba a funcionar?”.
Hay obispos que cuando escuchan estos reclamos dicen cosas como “Sra. Dios no pudo haberle dado esa persona porque Dios siempre quiere su bien y nunca falla, usted se casó por voluntad propia por eso se decepcionó”. Yo sé que no lo hacen de malo pero se equivocan y no conocen bien a su Dios. Dios es misericordioso y no tiene a todo el mundo a sus pies. Son pocos los que realmente le obedecen. Entonces ¿de dónde quieren las personas que Dios le dé un hombre o mujer 100% convertida si no tiene?. ¿De dónde los va a sacar?. Es infantil pensar que por hacer una Campaña yo voy a tener la mujer de mis sueños. Eso es errado. Es que no depende solo de mi sacrifico sino también el del otro. Si Dios no tiene hombres y mujeres 100% entregados a él ¿a quién nos va a mandar?. A nadie. Lo que va a hacer es enseñarnos que tal persona es la elegida para estar con nosotros pero después somos nosotros los que usando nuestra fe debemos luchar para que sean de Dios de verdad si es que todavía les falta conversión. Los que fracasaron en la vida sentimental cuando Dios les indico quien era su pareja son aquellas personas que solo lucharon por la vida sentimental y no por ser mejores personas delante de Dios. Entonces Dios les dio lo que pidieron “una pareja” pero no un hombre o una mujer de Dios, porque para acceder a una mujer u hombre de Dios primero hay que ser de Dios al 100%. Las Iglesias están minadas de gente, especialmente mujeres, que quieren hombres de Dios como los pastores pero siendo ellas terribles demonios. ¿Creen que Dios es injusto?. Si quieren un hombre de Dios o mujer de Dios primero sean un cristiano verdadero no uno que aparenta ser pero no es del todo. La pureza tiene que ser al 100% por cien.
Si yo me enamoro de una obrera y Dios me muestra que ella es para mí, no debo descuidarme. Porque puede ser que todavía le falte liberación. Pero tampoco debo investigar todo lo que esa persona hace para darme cuenta, como muchas esposas de pastores y obispos aconsejan por ahí. Si uno de es Dios tiene una capacidad que se llama discernimiento espiritual que permite saber quién está endemoniado y quien no solo por escucharlo hablar. Yo no necesito saber mucho de la persona para darme cuenta de que le falta liberación, de que tiene orgullo, de que es egoísta, de que es cruel, de que tiene maldad en el interior, etc., me doy cuenta solo con conversar. Y esa cualidad la tiene todo cristiano y el que no la tiene que comience a buscar porque Dios no le permite ser así. Porque algo raro hay. Yo no necesito investigar mucho para darme cuenta si alguien me miente o si no. Claro que esto lo desarrollé por ser cristiano de manera natural. No me esforcé ni leí libros por el estilo.
Lo que si debo hacer es buscar y seguir las guías del Espíritu Santo. Y orar con forme la voluntad de Dios dejándome conducir por su Espíritu. De esa manera me voy a dar cuenta de cómo está la otra persona delante de Dios y de qué le falta para ser 100% de Dios. Es que Dios es amigo de los que lo aman y te avisa si es que tu otra mitad necesita de liberación, pero no para que la dejes, sino para que la ayudes a completar su transformación interior. Es así. Y estas personas que se decepcionaron probaron en su caso que no son tan “amigos de Dios” como creían aunque le hayan podido quitar una bendición que es la sentimental. 

Si yo quiero que Dios transforme a alguien, sea mi papá mi mamá mi hermano, mi amigo, él solo va a pedir una cosa, que yo sea 100 por cien transformado a él, si yo no tengo tal pureza espiritual me voy a cansar de sacrificar y de pedir la trasformación de mis familiares y amigos que esta nunca va a ocurrir. Y si ocurre es porque ellos son buenos delante de Dios y no yo, porque por mi fe eso no va a ocurrir. No es la plata que yo deposito en el Altar lo que transforma a los otros, ni las muchas oraciones, ni las muchas campañas en las que yo participe. Si yo quiero que el otro se transforme Dios me va a pedir que yo me transforme primero. 
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sábado, 17 de mayo de 2014

¿Cómo elegir a la persona correcta según la voluntad de Dios?. Todo sobre vida sentimental según la voluntad de Dios.

Este mensaje lo escribí como un e mail para una amiga. De tanto escribir se me fue la mano y terminé hablando de temas importantes que creo que a muchos les interesaría conocer. Por eso lo comparto.

Creo que todavía estás soltera. Y por eso te escribo este mensaje para recordarte algunas cosas que por ahí se olvidan por el paso del tiempo y muchos líderes tampoco las recuerdan desde el Altar o las enseñan mal.
Las parejas en el mundo espiritual se eligen por guía del Espíritu Santo. No se eligen por gusto propio. Eso no quiere decir que Dios nos va a elegir alguien que no nos guste. Sino que quiere decir que cuándo nos guste alguien pero no es el elegido por Dios para estar con nosotros debemos dejarlo pasar, pese a que esa persona también guste de nosotros. Es así. La fe es un sacrificio constante y dentro de ellos se encuentra dejar de lado parejas que se formaron sin su voluntad o que todavía no se crearon pero que están por fundarse. 
Muchos no quieren hacer eso. Es decir no quieren abandonar sus sentimientos. Pero si Dios lo quiere deben hacer el sacrificio.
Cuando te guste alguien lo que debés hacer es pedirle a Dios que te muestre si esa persona es para vos o no. Osea si es el elegido por Dios para que te cases con él. Dios sin duda va a responderte y de alguna manera u otra te va a hacer entender la verdad. Te va a hacer ver que esa persona o es el elegido de Dios para tu vida o no lo es. Es simple.
No existe eso de conocerse en el mundo espiritual. En el mundo normal cotidiano sí, es que uno aprende que para pensar en casarse o en noviar hay primero que conocer a la otra persona o por lo menos gustar de ella (para noviar). Pero desde el punto de vista espiritual no es así. Dios sabe quién es para nosotros y quien no lo es. Y lo sabe de antemano. A veces ni siquiera nosotros conocemos a nuestras otras mitades en cambio Dios sí. A veces tardamos años en encontrarnos con ellas cuándo Dios ya sabía mucho tiempo atrás quienes eran.  Es así. Son los secretos de Dios que se van revelando a medida de uno avanza su comunión con él.
Si una persona gusta de vos y ves que tiene intenciones serias tampoco debes darle una oportunidad por más seductor, galán, lindo, caballeroso, perseverante que sea. Eso no importa delante de Dios. Lo que realmente interesa desde el punto de vista espiritual es que esa persona sea elegida por Dios para estar con vos y para luchar por vos y conquistarte. Si esa persona que es tan insistente y tiene tantas buenas características no viene de parte de Dios, no sirve. Y si te pones a noviar con ella o te casas lo único que vas a hacer es sufrir y hacer sufrir al otro. Porque tarde o temprano vas a despertar y darte cuenta de que aquella persona nunca fue para vos en realidad. Y aunque esta continúe siendo la buena persona que era, lo maravilloso, lo lindo, etc., vas a tener que dejarlo si es que realmente queres agradar a Dios. Dios es el único que puede decirte con quien casarte o ponerte a noviar. Ni siquiera podes decirlo vos, mucho menos tu familia y amigos cercanos.
Te cuento esto porque es algo que ocurre muy de seguido en el mundo espiritual. En la Obra sobre todo. Abundan testimonios de obreras (también pueden ser obreros y pastores) que se pusieron a noviar o se casaron por voluntad propia o de la familia o hasta del pastor de su Iglesia y que al final se dieron cuenta de que perdieron el tiempo ya que aquellas personas no eran para ellas. Es así. A veces las personas no se separan porque hay infidelidad sino porque no son el uno para el otro desde el punto de vista espiritual. Cuando uno es incrédulo y no tiene nada con Dios eso no se siente. Pero cuándo uno es de la fe sí, es que Dios habla y nos enseña todo el tiempo que estamos pecando al estar con esa persona que no es para nosotros.
La vida sentimental funciona cuando Dios la aprueba. Y para saber su voluntad lo que hay que hacer es buscar oír su voz, es decir, pedirle que nos hable. Ahí viene la respuesta de Dios dándonos la dirección correcta. Si nos damos cuenta de que tal persona de la cual gustamos no es para nosotros hay que dejarlo pasar. Si vemos que tal persona que gusta de nosotros y trata de conquistarnos no es la elegida por Dios no debemos darle ninguna oportunidad. Es que ¿para qué lo vamos a hacer si es que sabemos que no es nuestra otra mitad?.
Nosotros los cristianos tenemos al Espíritu Santo para que nos guie y nos muestre quien es para nosotros y quien no lo es. Y eso es algo que se puede saber aun antes de ir a tomar un café con la persona. Basta solo buscar la dirección de Dios para darnos cuenta.
Ejemplo de esto que te estoy diciendo es el caso del obispo Clodomir Santos y su esposa. Ellos se casaron después siete meses de conocerse. Y se vieron una vez al mes durante ese tiempo. Ella era obrera y él pastor. Se vieron poco tiempo al mes porque el trabajo los apartaba. Pero aun así se casaron sin conocerse mucho. ¿Por qué?. La esposa de Clodomir explica que su matrimonio fue tan rápido porque ella tenía certeza de que su pareja realmente era la persona que Dios eligió para ella. No se guió por sus sentimientos sino por la dirección del Espíritu Santo que colocaba tal seguridad. Esto prueba que lo que te estoy diciendo es verdad. Lo mismo le pasó al obispo Macedo. Él supo que Esther era la elegida por acción de Dios y no por gusto propio. Dios le hizo ver la verdad por eso es que se casó con ella. Sino a lo mejor hoy no serían ni siquiera amigos. Y así la lista de gente que dice “desde la primera vez que lo ví tuve la certeza absoluta de que era la persona elegida por Dios para mí, era lo que estaba esperando” sigue en aumento. En los blogs de esposas de pastores hay un montón de ejemplos así.
¿Qué pasa cuando una persona se casa mal?
Primero hay que explicar que casarse mal desde el punto de vista espiritual significa contraer matrimonio con una persona que a los ojos de Dios no era para nosotros. Eso es casarse mal. A lo mejor gustamos mucho de esa persona y ella también de nosotros, pero si nos casamos y Dios no está de acuerdo hay un “mal casamiento”.
Cuando una persona se casa mal, por más que tenga hijos de por medio, no queda otra que la separación. Si es que se quiere agradar a Dios, claro está. Una persona mal casada vive en pecado. Dios no es sentimental, si él no quiere que estemos casados con alguien, debemos divorciarnos. Este es uno de esos momentos en lo que tenemos que probar nuestra fe en Dios y cortar por lo sano si es que a sus ojos estamos mal casados.
Mucha gente piensa que estar mal casado es contraer matrimonio con alguien que no profesa nuestra misma fe, aunque al momento de casarse parecía que sí o por lo menos que la iba a respetar para luego convertirse. Por eso muchos se divorcian argumentando “le di muchas oportunidades pero nunca cambió y yo no puedo vivir con alguien que no tiene mi misma fe”. Pero eso es erróneo. Y ahí viene a regir la misericordia de Dios. Si Dios acepta nuestro matrimonio como valido delante de sus ojos, no nos podemos divorciar argumentando cosas como “no se quiere convertir”. O hasta incluso no podemos decir “lo dejé porque me fue infiel y la Biblia dice que el divorcio es válido cuando hay adulterio”. Eso no rige hoy. Hoy rige la misericordia. Si Dios aceptó nuestro matrimonio no podemos abandonarlo por más grave que el problema sea. Si lo hacemos estaremos pecando. Debemos intentar por la fe reconstruirlo o direccionarlo para la voluntad de Dios. Es decir luchar por cambiar si es que nos hace falta y pelear porque el otro se convierta. Esto muy poca gente lo quiere hacer. Lo común es decir “si las cosas no funcionan él (o ella) por su lado y yo por el otro”. Eso está mal. Nosotros no podemos decidir nuestro futuro. Eso lo hace Dios a través de sus orientaciones.
En los casos graves en donde hay maltrato, amenazas, en la pareja tampoco hay que divorciarse, pero eso no quiere decir que se tenga que vivir con la persona que maltrata o golpea. Claro que no, hay que tomar medidas espirituales y hasta a veces legales. Hay que hacer las respectivas denuncias a la policía, irse a vivir a la casa de un pariente y usar la fe para que la otra persona cambie y deja la vida errada. Es decir, hay que luchar por el otro pero con inteligencia para no sufrir innecesariamente.
En el caso de las personas que ya vienen casadas a la Iglesia (se casaron antes de ser miembros) estas no deben cometer el común error de pensar que Dios acepta su matrimonio. No es así. Deben ponerlo a prueba a través de la consulta divina. Muchas personas vienen a la terapia del amor para reconstruir una relación que no es correcta según la voluntad de Dios. Y a veces hay hijos en el medio. Es así. Claro que también pasa que hay parejas que Dios si acepta y que se casaron antes de conocerlo. Por eso digo que hay que estar al tanto de lo que Dios piensa en cada situación. No todas las situaciones son iguales.
¿Qué pasa cuando alguien se casa bien pero después por problemas se divorcia?
Cuando alguien se casa con otra persona que Dios le eligió pero con el tiempo se divorcia, ya sea por una infidelidad, por estar enamorado de otra persona, o por lo que sea, peca. Dios dice que lo que él unió no debe separarlo el hombre y podemos agregar ni por el mismo. Es que él no se contradice. No va a unir una pareja para después mandar a uno de ellos o los dos a que se separe. El matrimonio es hasta la muerte y dura toda la vida, en las buenas y en las malas. La separación no puede ocurrir (o lo mejor podría haber una excepción pero seria rara). Lo normal es que Dios mande a que esas personas luchen por su matrimonio, por restaurarlo, por reconstruirlo. Es la verdad.
Y si una persona se divorcia cuando estaba bien casada y su ex pareja se casa con otra y hasta tiene hijos, ¿qué pasa ahí?.
Si yo y vos nos casamos por voluntad del Espíritu Santo pero a los 5 años nos divorciamos, estamos pecando delante de Dios ya que no estamos tomando en serio sus leyes y la institución matrimonial que es para toda la vida. Y si yo formo otra pareja y me vuelvo a casar ese casamiento es un pecado, es un adulterio como la Biblia lo enuncia. Dios en ese caso no reconoce mi nuevo matrimonio porque para él yo sigo siendo tu otra mitad. Por más que tenga hijos con esa otra persona yo sigo siendo tu esposo a los ojos de Dios. Entonces si vos luchas por mí con la fe me vas a conseguir devuelta porque tenés derecho (y no mi actual pareja). Y yo voy a terminar dejando ese matrimonio errado para estar con vos nuevamente. Ahora si vos no luchas por mí y sos de la fe también pecas. Porque no estás siendo misericordiosa. Si vos ves que yo fallé tu obligación espiritual, siempre y cuando nos hayamos casado bien delante de Dios, es salvarme. Y si vos también te volvés a casar también pecas. Porque delante de Dios seguimos siendo esposos. Es que el matrimonio armado por Dios no se rompe nunca, salvo que el Espíritu Santo en un caso concreto diga lo contrario, lo cual es extraño que ocurra.
El error común que se comete hoy al enseñar cómo elegir la pareja cierta
Es muy común hoy escuchar de boca de obispos y sus esposas, pastores, obreros, que “para conseguir pareja hay que mirar bien y ver si la otra persona realmente es de Dios. Y si vemos que no es de Dios debemos correr, porque Dios nunca nos va a dar alguien que no está convertido a él”. Esto es un grave error que se comete hoy al enseñar sobre este tema. No hay que ver si el otro es de la fe o no. Sino lo que hay que entender es la voluntad de Dios en ese caso. Lo que debemos ver es si esa persona es para nosotros según la voluntad de Dios. Y esto se sabe pidiendo dirección al Espíritu Santo. Si Dios nos muestra que es para nosotros debemos aceptarlo aunque no sea de la fe todavía o no sea del todo convertido. Es que Dios a veces no tiene preparado alguien ya liberado para darnos. Y además puede usarnos para ayudar al otro con nuestros sacrificios diarios. Es así. Es muy infantil pensar que Dios nos va a traer a nuestra casa la pareja ideal perfecta toda limpia por dentro y toda liberada. Eso no es existe, salvo poquísimos casos. Lo que es real es que las parejas se construyen con sacrificios.
Además debemos confiar en la elección que Dios hizo, si él lo (o la) eligió para nosotros es por algo.
¿Qué pasa si nos damos cuenta de que nuestra pareja todavía no está del todo liberada como pensábamos?
Si Dios la eligió para nosotros no debemos alarmarnos. Debemos confiar en él y buscar y seguir sus guías (hablo de Dios). Es que Dios al momento de hacernos entender que era nuestra otra mitad ya sabía que le faltaba liberación (Dios todo lo ve y lo sabe). Es solo que nosotros nos enteramos tiempo después. Lo que quiere decir que Dios aun viendo que no estaba del todo liberado la aprobó para nosotros. Eso no quiere decir que nos haya dado carne podrida sino que nos dio algo que cuidar y que ayudar para que consiga la liberación total. Es un encargo que Dios nos dá de ayudar al otro a completar su liberación y transformación interior.
¿Qué pasa si nuestra pareja quieren tener sexo y aun no estamos casados?
Aun en los casos en que la pareja es formada por Dios se tiene que esperar hasta el matrimonio. Es así. No importa la edad de la pareja ni la madurez que tengan se tiene que esperar. Es que el noviazgo es aún institución de Dios que tiene que ejecutarse con forme a sus reglas. Y se prohíbe el sexo antes del matrimonio aunque sean personas elegidas por Dios para casarse.
¿Y si amenaza que nos va a dejar por otra persona que si quiera tener sexo?
Es muy difícil que alguno de los miembros de una pareja formada desde el inicio por Dios piense de esa manera. Aun así no se puede pecar por la voluntad del otro. El otro tiene que madurar y entender que existe Dios y que este tiene sus reglas. Y listo. Tiene que madurar y no ser tan infantil. Si la pareja fue formada por Dios y se plantea esa situación no hay que alarmarse y dejarla aunque si según los casos se podría tomar distancia o alejarse un poco hasta que Dios resuelva las cosas. Es que es un problema espiritual. Si alguno de la pareja piensa así es porque hay demonios trabajando. Hay que pedir ayuda a Dios.
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