sábado, 18 de enero de 2014

¿Por qué es tan difícil nacer de nuevo?

En este trabajos vamos a conocer algunos secretos sobre el proceso de nuevo nacimiento. Como ya lo dijimos en otra oportunidad, el nuevo nacimiento es algo muy difícil de lograr. Las causas principales de que ello sea así son las siguientes:

Es un proceso largo: 
Ser bautizado con el Espíritu Santo es algo muy fácil comparado con nacer de nuevo. Hay personas que con una semana de Iglesia ya lograron ser bautizados con el Espíritu de Dios. Es que no es algo complicado. A veces con un Ayuno de 21 días como el de Daniel ya es suficiente para conseguir tener a Dios dentro nuestro. Pero nacer de nuevo es algo mas complejo porque involucra un cambio interior, un cambio de corazón y demás un cambio de mentalidad, de conocimientos. Para hablar de tiempos, podríamos decir que lograr ser bautizados con el Espíritu Santo es algo que se puede conseguir en una semana o dos meses como mucho siempre y cuando uno tenga como objetivo lograr tal bautismo. Pero nacer de nuevo es algo que puede durar años, uno, dos y hasta tres. Cuando queremos tener el Espíritu Santo en nuestro interior Dios nos da una receta, algún propósito que nos permite buscar tal bautismo. Y si seguimos esa receta como se debe en un tiempo bien corto (una semana, uno o dos meses) llegamos a la meta. Pero cuando nos proponemos nacer de nuevo la cosa no es tan simple. Es similar al caso anterior, en el sentido de que Dios, si es queremos nacer de él, nos da una receta o propósito a seguir. Pero a diferencia de la búsqueda del bautismo con el Espíritu Santo, este propósito o receta puede durar años. Osea si nos proponemos ser bautizados con el Espíritu Santo en poco tiempo podemos dar con ese objetivo. Pero si nos proponemos nacer de nuevo, tendremos que tener mucha paciencia. Paciencia para mantenernos enfocados en la búsqueda del nuevo nacimiento. Paciencia para no distraernos por problemas personales o por las cosas que el diablo pueda presentar y que nos quieren desviar de seguir los consejos de Dios que nos guían a logar ser una nueva criatura. Paciencia para esperar el tiempo que sea necesario manteniendo la receta que Dios nos Dios, hasta que conquistemos nacer de nuevo.
No podemos decir cuanto tiempo exactamente lleva nacer de nuevo. Cada caso tiene sus complicaciones y vaivenes, pero lo que si podemos decir es que es un proceso largo, muchos más largo que el que se necesita para conseguir ser bautizado con el Espíritu Santo. Una persona sabe que nació de nuevo cuando tiene certeza espiritual, osea la dada por el Espíritu Santo y no por la opinión propia o la de los demás, de que ya completó su transformación interior.
Dios da una receta para quienes queremos nacer de nuevo, es decir, nos muestra el camino que debemos tomar para llegar a ser hijos verdaderos de él, nos enseña qué propósitos debemos hacer. Pero el problema se presenta es que aguantar tanto tiempo buscando el nuevo nacimiento puede ser algo agotador, aburrido, feo, amargo, que muchas veces nos puede hacer dudar sobre si es que realmente estamos o no siguiendo a Dios. Por eso la mayoría de la gente que no soporta esperar, que no es paciente, que no quiere quedar tanto tiempo haciendo un propósito, es que lo abandona antes de terminarlo. Si nacer de nuevo fuera algo corto, todo el mundo seria de Dios. Pero como lleva muchos meses, es que la mayoría abandona. No soporta estar tanto tiempo buscando esa bendición.
Se pasan muchas tribulaciones:
Como con todo lo que se busca de Dios, cuando queremos nacer de nuevo pasamos por muchas tribulaciones. Si es que todavía no nacimos de nuevo quiere decir que tenemos demonios viviendo y dominado nuestro interior. Cuando tales espíritus se enteran de que estamos por hacer un propósito para nacer de nuevo, se espantan y comienzan a armar trampas para evitar que busquemos eso o para hacer que abandonemos el proceso que nos lleva a ser una nueva criatura. Es por eso que tenemos muchas tribulaciones. Los demonios trabajan a full time tratando de impedir que nazcamos de nuevo. Es que naciendo de nuevo ellos van a tener que salir totalmente de nuestras vidas. Ademas naciendo de nuevo es que podremos lograr la conversión de nuestros familiares y amigos. Si logramos nacer de nuevo los demonios tienen mucho que perder. No solo dejaran de dominarnos sino que ademas tendrán que abandonar el cuerpo de nuestros seres más queridos. 
Cuando nosotros no hacemos ningún propósito de nuevo nacimiento, cuando nosotros no nos ponemos como meta lograr ser una nueva criatura, aunque seamos miembros fieles de las Iglesias, los demonios no se espantan. Viven tranquilos. Entonces no nos generan muchas dificultades, trampas y cosas así. Después de todo, todavía seguimos siendo dominados por ellos. Pero cuando buscamos nacer de nuevo ellos se espantan y como saben que de ahí en mas les queda poco tiempo de vida en nuestro interior, es que comienzan a manifestarse de una manera descomunal. Es por eso que no es raro que veamos a nuestros familiares inconversos mas enojados de lo normal con nosotros, molestos por cosas insignificantes, es por eso que no debe sorprendernos que nos sintamos mal espiritualmente cada vez que vamos a la Iglesia, con mareos, miedo, etc., cosas que antes y con tanta intensidad no sentíamos, etc.. Es decir, los demonios cuando buscamos nacer de Dios, nos bombardean con todo lo que tienen a su alcance. Hasta la gente menos inesperada como la de la Obra puede ser usada contra nosotros para desviarnos de la fe, gente de la Obra que obviamente siempre estuvo mal espiritualmente aunque nadie lo sabia. 
Como se pasan muchas injusticias es que nos podemos sentir tentados a abandonar nuestro ayuno y hasta la Iglesia. Pero no debemos aflojar, sino todo lo contrario, debemos seguir tirando, debemos seguir con el método que Dios nos dio para nacer de nuevo. No debemos parar hasta que conseguimos el objetivo. Las injusticias que pasamos cuando intentamos nacer de nuevo, ya sean dentro o fuera de Iglesia, son una buena señal de que estamos en el camino cierto. 
El propósito que Dios nos manda a hacer para nacer de nuevo es sencillo pero es difícil ejecutarlo: 
Recordemos que cuando queremos nacer de nuevo, cuando manifestamos esa fe a Dios, es que este nos da un propósito, nos indica qué es lo que debemos hacer para poder ser una nueva criatura. Ese propósito puede consistir en ir la mayor cantidad de días que podamos a la Iglesia, orar tres veces por día, consagrar algún elemento como agua y tomarla todos los días con el fin de que nos libre de los males que nos queda, consagrarnos todos los días con un poco de aceite, etc.. Los propósitos pueden varias según la situación y la fe de cada persona. Pero lo cierto es que Dios da un propósito a seguir que es en si mismo simple. ¿Qué de complicado tiene que vayamos a la Iglesia muchos días o cosas así?. Pero lo difícil es ejecutar dicho propósito. Porque ir la mayor cantidad de días a la Iglesia durante 21 días, como sucede en los ayunos de Daniel, es algo fácil, pero hacer lo mismo durante un año o mas, es bastante complejo. Por eso tenemos que estar preparados. Dios nunca nos va a pedir que hagamos algo que no esté a nuestro alcance. Pero algo, sin duda, nos va a pedir. Como la ejecución de los métodos que Dios no da para nacer de nuevo es algo difícil, es que podemos sentirnos tentados a tirar todo por la borda y a abandonar el camino que nos lleva a ser nuevas criaturas. 
Si queremos nacer de nuevo tendremos que renunciar a ciertas cosas:
No solamente a nuestro carácter, manera de ser, deseos que desagradan a Dios, sino también a cosas que en si mismas no son pecado pero que de ejecutarlas nos inspiraran cumplir con lo que Dios nos pide para lograr ser una nueva criatura. Si por ejemplo somos abogados y justo se abrió un curso para hacer un doctorado en alguna materia. Y lo queremos hacer, pero vemos que si lo hacemos vamos a comprometer nuestra continuidad con el propósito que Dios nos dio para nacer de nuevo, tendremos que renunciar a hacer tal especialización. Es así. Si algo nos impide ejecutar el propósito que sabemos que Dios nos dió para nacer nuevo, debemos abandonar tal cosa. Es mejor nacer de nuevo que seguir siendo medio cristiano pero con nuevo titulo. Así puede pasar con muchas cosas. Por ejemplo a lo mejor tenemos la posibilidad de expandir nuestro negocio a otros estados o países, pero nos damos cuenta de que el tiempo que nos va a llevar eso nos va a impedir continuar con nuestro propósito de nuevo nacimiento, debemos dejar ese objetivo. Por lo menos hasta que nazcamos de nuevo. Una vez que nacemos de nuevo si vamos a tener mas tiempo para dedicaros a conquistar otras cosas como expansiones comerciales al exterior, doctorados, etc.. Pero eso solo pasa cuando lo que queremos hacer choca contra el propósito que Dios nos dio para nacer de nuevo. Si no choque, no hay problema. Pero si hay choque, es mejor no hacer eso, por lo menos hasta que completemos nuestra transformación interior. 
Como renunciar a los malos deseos, a nuestro carácter, o a hacer ciertas cosas es algo difícil, es que podemos sentirnos tentados a abandonar el propósito que Dios nos dio, que nos va a permitir nacer de nuevo. Pero debemos renunciar a lo que sea, pero seguir con lo que Dios nos dijo que hiciéramos. Es que la base para ejecutar el plan de Dios, que es lo que Dios desea del ser humano, es haber nacido de nuevo. Si no nacemos de nuevo no podemos hacer dicho plan realidad. Por eso buscar el nuevo nacimiento, es una pausa obligada que todos los que deseamos agradar a Dios, debemos tomar. Y decimos pausa porque por buscar nacer de nuevo, vamos a tener de dejar ciertas cosas solo por un tiempo. Ya que cuando terminemos nuestro nuevo nacimiento podremos continuar o hacer eso que dejamos para dedicarnos a buscar ser una nueva criatura, siempre y cuando tal actividad no sea pecado.
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