sábado, 18 de enero de 2014

¿Por qué es importante nacer de nuevo?. Cuarta parte

Cuando aceptamos que Dios tiene un plan para nosotros y nos disponemos a hacerlo realidad, él nos comienza a guiar con su Espíritu. No nos deja huérfanos, sino que nos envía su Espíritu para ayudarnos a concretar sus planes en la tierra.
Como el nuevo nacimiento es la base para ejecutar el plan de Dios para nuestras vidas, es que Dios nos orienta a buscar este nuevo nacimiento. Dios usa su Espíritu y todo lo que tenga a su alcance (situaciones, personas) para hacernos entender que lo principal, desde que lo aceptamos como señor, es buscar ser una nueva criatura. Ya dijimos en otros mensajes que el nuevo nacimiento no es algo que ocurre automáticamente y que no tiene nada que ver con ser "buena gente" o "tener Espíritu Santo". Obviamente para nacer de nuevo hay que tener Espíritu Santo pero el hecho de ser bautizado con el Espíritu Santo no garantiza que nuestra transformación interior en una nueva criatura se haya completado totalmente. Si conseguimos el bautismo con el Espíritu Santo es porque algo de bueno tenemos, en algo agradamos al Sr. pero no quiere decir que hayamos terminado nuestro nuevo nacimiento. Puede ocurrir y de hecho pasa, que aun teniendo Espíritu Santo poseamos también alguno que otro espíritu del mal que se manifiesta a través de un mal corazón o mal carácter, malos deseos, miedos, etc.. Es que el cuerpo puede albergar muchos espíritus y uno de ellos puede ser el Espíritu Santo. El pensamiento de que "Dios no acepta compartir lugares con demonios", no quiere decir que cuando uno tiene el Espíritu es debido a que se liberó completamente de todos los males que tenia. Hay veces en que Dios da su Espíritu a personas que aun no se liberaron completamente de todos los males. Pero lo hace porque le pidieron el bautismo con Fe. Pero Dios no es tonto. Da su Espíritu a personas que no están totalmente liberadas pero con la condición de que estas busquen su limpieza total a fin de que el único espíritu que habite y domine en el cuerpo de aquellas personas sea el Espíritu de Dios.
Volviendo al tema del nuevo nacimiento, debemos tener presente que nacer de nuevo es algo que se debe buscar. No es algo que viene automáticamente con el bautismo del Espíritu Santo, ni tampoco con el pasar de los años en las Iglesias. Hay que buscar el nuevo nacimiento. Quien logró nacer de nuevo seguramente tendrá muchas historias para contar sobre lo que le sucedió por buscar ser una nueva criatura. 
Cuando aceptamos que Dios haya planificado algo para nuestras vidas, este nos guía con su Espíritu para poder nacer de nuevo. Entonces nos da comprensión de la importancia de nacer de nuevo. Y los mas importante es que nos da el propósito que debemos seguir para completar tal transformación interior. Estos propósitos que nos llevan a nacer de nuevo pueden variar de persona en persona. A algunos les hará ir muchos días a las Iglesias, a otros orar mas, etc.. En fin, siempre que aceptemos que Dios tiene un plan para nosotros y que la base para ejecutar tal plan es nacer de nuevo, es que Dios nos va a dar un método, un camino para lograr ser esa nueva criatura que él quiere. Por eso si queremos agradar a Dios y nos damos cuenta de que no nacimos de nuevo todavía, debemos prestar atención a sus guías y al propósito que nos va a encomendar hacer para conseguir dicho objetivo. De ahí en mas, una vez que tengamos el camino ya marcado, es decir, una vez de que sepamos qué tenemos que hacer para nacer de nuevo, hay que seguir tal camino. Con el transcurrir del tiempo y de la obediencia notaremos, si es que seguimos los consejos de Dios, que vamos cambiando por dentro transformándonos hasta que un día tenemos la certeza de que hemos completado nuestro nuevo nacimiento y somos nuevas criaturas, hijos de Dios.
Un error muy común que podemos cometer cuando buscamos nacer de nuevo abandonar el propósito que nos nos mando a hacer. Esto ocurre porque nacer de nuevo es algo muy difícil y lleva mucho tiempo. Es un camino muy amargo el que hay que recorrer, aunque el fruto es muy dulce. Por eso son pocos los que realmente logran terminar su nuevo nacimiento. La mayoría de los cristianos se dan por nacidos de nuevo cuando en realidad todavía no terminaron su transformación total. Creen que por tener el Espíritu Santo ya son 100% de Dios. Infelizmente es así. Por eso una vez que Dios nos da un propósito para nacer de nuevo, no debemos abandonarlo por nada de este mundo. No debemos rendirnos por las dificultades o por lo amargo del camino o por lo largo que es el proceso que lleva a hacer de nuevo, o por lo que debemos dejar de lado para agradar a Dios. Debemos seguir adelante. Cuando queremos nacer de nuevo se levantan un montón de dificultades que trataran de desviar nuestra atención llevándonos a abandonar la búsqueda de nuevo nacimiento. Nacer de nuevo es difícil, lleva mucho tiempo, pero es algo muy bueno porque destraba todas las promesas bíblicas y nos permite ejecutar el plan de Dios para nuestras vidas. Si no nacemos de nuevo, no podemos considerarnos verdaderos hijos de Dios.
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