domingo, 2 de noviembre de 2014

Los frutos del Espíritu Santo y su multiplicación como clave para detectar cristianos verdaderos

Habíamos dicho que para ser de Dios al 100% tener el Espíritu Santo no basta ya que hace falta buscar y seguir las guías del Espíritu Santo. También dijimos que se seguíamos las orientaciones del Espíritu Santo íbamos con el paso del tiempo a nacer de nuevo. También explicamos que no era lo mismo tener el Espíritu Santo que nacer de Dios. Además enseñamos que siguiendo a Dios es que se prospera tanto por dentro y por fuera a la misma vez. Aclaramos que quien solo crece por fuera y no por dentro no se está llevando bien con el Creador. Y en esta oportunidad vamos a hablar un poco sobre lo que cambia en interior de quien busca y sigue las orientaciones del Espíritu Santo.

Lo que cambia en el interior de quien busca y sigue las guías de Dios es el carácter. Y lo que se multiplica son los frutos del Espíritu Santo. Los frutos del Espíritu Santo son analizados en el libro “En los pasos de Jesús” de Edir Macedo. Ahí se explican que son los siguientes (hice algunas modificaciones para que se los entienda mejor). El amor, la alegría, la paz, la paciencia, el respeto, la bondad, el dominio propio, amabilidad.

El amor: el Espíritu Santo hace que en el interior del cristiano exista un amor sobrenatural. Un amor que no tiene nada que ver con el amor de este mundo. Es un amor que se siente y se tiene por el prójimo por más que este sea pobre o rico, o se lo conozca poco. Es el amor que tienen los pastores y que los impulsa a buscar las almas perdidas, a hacer sacrificios en pos de que otros sean también hijos de Dios. Cuando el pastor dice desde el Altar “en verdad yo los quiero” eso que expresa es causa de este fruto que se desarrolla en él. A través de ese amor sobrenatural es que se puede amar a alguien desde el punto de vista espiritual aunque se lo conozca poco.

La alegría: es una alegría como la que se siente cuando un es niño. Es la alegría que se tiene por las cosas santas. Cuando por ejemplo una persona que nos ha hecho daño se arrepiente viene esa alegría espiritual, o cuando vemos algún testimonio de fe, o cuando leemos una palabra que nos motiva de parte de Dios. Esta alegría es enfocada hacia las cosas santas por eso es sobrenatural. Todo lo santo nos alegra. El normal no tiene esta sensibilidad espiritual. Y es indiferente a las cosas santas.

La paz: es una paz interior que se siente. Cuando tenemos esta paz que es generada por Dios, no tenemos conflicto ni con nosotros mismo ni con Dios ni con los demás. Sentimos esa tranquilidad espiritual de que estamos haciendo lo correcto delante de Dios y delante los demás. Sentimos que estamos actuando bien, que somos honestos. No tenemos sensaciones como de culpa o cargo de conciencia por haber hecho algo malo contra alguien o contra Dios. Es una paz interior. La gente nos puede odiar, podemos estar rodeados de problemas pero esa paz está. Es como si los problemas no nos afectaran interiormente. Esa tranquilidad a los que no son de la Fe los sorprende. La gente nos dice ¿cómo podés estar tranquilo con todo esto que te pasa?.

Paciencia: Es una paciencia para esperar el cumplimiento de las promesas divina. Es una paciencia para soportar el daño que los otros nos hacen. Es una paciencia que nos permite contemplar más detenidamente la vida con más detalle y sin perturbaciones. Como si el tiempo se detuviera en un instante y podemos observar todo a nuestro alrededor. No hay desespero o ansiedad o nerviosismo por lograr algo. Hay tranquilidad. Esta paciencia ni hasta los más pacientes del mundo la sienten. Porque solo Dios la da.

El respeto: es un respeto orientado a lo espiritual. Es inclinarse ante las cosas santas. Es un respeto externo e interno. Es la mujer cuando respeta a su marido por dentro. Es el hombre cuando respeta a su pastor. Es el hijo de Dios cuando respeta lo que dice la Biblia, la forma de pensar de Dios. Es aceptar a Dios tal como es.

La bondad: es ser bueno con todos. Es ser manso. Es no ser super estricto o super correcto. Es permitir algunas cosas. El cristiano verdadero es manso y cede muchas veces ante la exigencia de los otros. Lo contrario es querer que todo sea de una manera y si no es de esa manera como lo queríamos lo rechazamos, no lo queremos, nos parece malo. Lo contrario a la mansedumbre es ser muy estricto es temas espirituales.

El dominio propio: es la capacidad de controlar los impulsos humanos como la sed, el hambre, la alimentación, etc.. Esta capacidad es fundamental para evitar tener cualquier vicio ya sea en la alimentación, el sueño, etc.. Sirve también para poder ser disciplinados delante de Dios, para poder cumplir con todas nuestras obligaciones diarias, para controlar los impulsos del ser humano como la reacción ante un injusticia. Esta cualidad nos permite soportar las tentaciones del mal.

La amabilidad: es ser cada día más amable con todo el mundo. Es tratar bien a la gente. Es la capacidad de ayudar a los otros tratándolos con suavidad sin importar lo que estos sean (prostitutas, asesinos, ladrones, hipócritas, etc..).

Estos frutos no paran de crecer nunca. Es decir, que se incrementan con el paso del tiempo, siempre y cuando el cristiano obedezca. De manera tal que un obrero de años tiene que tener más amor, más alegría, más paz, más paciencia, más respeto, más bondad, más dominio propio y más amabilidad que un obrero nuevo. Un pastor de muchos años, siguiendo esta lógica, tiene que tener más amor, más alegría, más paz, más paciencia, más respeto, más bondad, más dominio propio y más amabilidad que un pastor nuevo. De manera tal que un obispo de años debe tener más amor, más alegría, más paz, más paciencia, más respeto, más bondad, más dominio propio y más amabilidad que un obispo nuevo. Ponemos los ejemplos en la Obra porque se supone que de obrero para arriba todos tienen que tener un crecimiento guiado por Dios y haber nacido de nuevo.

Entonces si se encuentra en la Iglesia un obrero, pastor, obispo o esposa de pastor o obispo y no tiene esos frutos, esa persona no está bien con Dios. No lo está siguiendo aunque de su vida por la Obra aunque haya dejado su país, aunque haya perdido su nacionalidad y sea un extraño, aunque ponga toda su fuerza para curar, para sanar para liberar, para hacer que la Iglesia siga en pie, si no tiene los frutos del Espíritu Santo esa persona no es de Dios verdaderamente.

Ahora no solo basta tener esos frutos sino además estos tienen que incrementarse con el paso de los años.

Si con el paso de los años el carácter del cristiano empeora y se pone nervioso ante cualquier lucha, cualquier problemita lo saca que quicio, lo enloquece, responde mal, es desobediente a las autoridades de la Iglesia, pelea por todo, guarda rencor cuando lo reprenden, no quiere reconocer que hace las cosas mal, etc., cuidado, la persona que es así aunque de su vida por la Obra todavía no es de Dios.

No es que el hijo de Dios no se enoje o que no tenga días malos. Pero con el paso del tiempo su carácter mejora, su interior se hace más de Dios y los frutos del Espíritu Santo se incrementan también. 

domingo, 8 de junio de 2014

Nacer de nuevo y ser bautizado con el Espíritu Santo. Ayuno de Jesús. Refelxión

Cuando queremos hacer la voluntad de Dios, cuando queremos tomar a Dios enserio los problemas comienzan a surgir y los demonios que antes no se manifestaban, los que estaban ocultos en nuestros familiares y supuestos amigos, comienzan a aparecer. Es así. Pero sólo es un por un tiempo hasta que logremos conseguir nuestra meta que es tener el Espíritu Santo y nacer de nuevo. Mientras luchemos por lograr esas dos cosas, ellos, nuestros familiares y amigos, van a ir cambiando hasta que un día estar con ellos va a ser como estar con Dios. Eso también es así. 
Si la vida de una persona no cambia o cambia pero solo por fuera, es porque esa persona no está haciendo las cosas bien delante de Dios. Es que si uno hace las cosas bien delante de Dios el cambio tanto interior como exterior es inevitable. Algo sobrenatural tiene que pasar. 
En la Obra se ven casos de obreros y pastores hasta obispos que solo crecen por fuera, es decir, en almas salvadas, dinero, títulos, etc.. Pero por dentro no cambian, no crecen de la misma manera que por fuera. Eso está mal. Y la persona que es así tarde o más temprano termina dejando el trabajo de la Obra. Va a llegar un día en esa persona que ya no va a poder mentir más y va a tener que confesar la verdad, que "ella" no es de Dios y que nunca lo fue. Que a lo mejor fue una buena sierva porque servía con responsabilidad y dedicación pero que nunca fue realmente de Dios. Es así. Es algo que hoy ocurre en la Obra. Yo ya te dije esto muchas veces. Pero te lo vuelvo a recalcar para que no te sorprendas cuando veas que super obreros, o super obreras, o super pastores o super obispos, que parecen que tenían la vida comprada terminan saliendo de la Obra sin ninguna aparente explicación confundiendo a todos, a sus familiares, a sus amigos, a sus colegas, a sus superiores, etc. porque no pueden creer que tal persona actuó así. Es así. Esas noticias desagradables pasan cuando se revela la verdad, lo que realmente estaba pasando en el interior de aquella persona que nunca fue de Dios pero que siempre aparentó que sí. Aparentar con Dios no sirve. Podemos actuar como si estuviésemos bien delante de los otros, porque tampoco tienen que enterrarse de lo que nos pasa que es privado, pero no podemos hacer lo mismo delante de Dios. Delante de Dios tenemos que presentarnos como lo que somos. Debemos confesar todos nuestros problemas, trastesas, traumas, complejos, miedos, inseguridades, dudas, en fin TODO lo que tenemos dentro y necesita salir debemos sacarlo para fuera delante del único ser en el mundo que nos puede ayudar que es Dios. Lo que Dios hace por nosotros y lo que puede hacer, otro, en el mundo, no lo puede hacer. Nuestros padres no pueden, nuestros amigos no pueden, nuestros hermanos no pueden, en fin nadie puede hacer lo que sólo Dios puede. Es así. Por eso debemos acudir a él con sinceridad pidiéndole su ayuda.
El ayuno de Jesús que comienza esta semana es para buscar tener el Espíritu Santo y para nacer de nuevo. Y algunos lo hacen para "renovar su comunión con Dios". Yo ya te expliqué que este ayuno solo puede ser útil para buscar el bautismo con el Espíritu Santo. Es que lograr que Dios te bautice con su Espíritu no es algo difícil y se puede conseguir hasta en una semana y quizá en menos tiempo también. Pero ser una nueva criatura, tener una nueva mente y corazón, es imposible que suceda en 40 días. Nacer de nuevo lleva más tiempo, lleva años, aun teniendo el Espíritu Santo en el interior. Es así. Los obreros, pastores y obispos que dejaron la Obra solo tenían Espíritu Santo y nunca nacieron de nuevo. Claro que habrá casos en lo que ni siquiera tenían Espíritu Santo, pero son los menos.
Ser bautizado con el Espíritu Santo significa que Dios nos envía su espíritu para que este habite en nuestro interior. Nacer de nuevo es otra cosa, es tener una nueva mente y un nuevo corazón. Claro que para nacer de nuevo hay que tener el Espíritu Santo en el interior, pero son cosas distintas. Es cierto que cuando uno recibe el Espíritu Santo en algo cambia, tanto la mente y el corazón, pero no es suficiente. La experiencia lo demuestra hoy en día con tantas personas que tienen el Espíritu Santo pero que todavía necesitan seguir cambiando interiormente, personas que todavía (aun con Espíritu Santo) son lerdas para entender a Dios, tontas para darse cuenta de que necesitan un trasplante de corazón y mente con urgencia. Es así. 
Hay alguien  desde el Altar que enseñó mal estas cosas. Y por eso es que hay tanta gente confundida que no entiende porque aun teniendo el Espíritu Santo posee los síntomas de malestar espiritual (miedos excesivos, cansancio, depresión, tristeza, dolores de cabeza constante, trabas sobrenaturales, enfermedades, etc.). Hay alguien que interpretó mal los textos bíblicos y enseñó que con tener el Espíritu Santo ya pasabas a ser el “superman” de la Fe. Y que después de ser bautizado con el Espíritu Santo ya podías hacer de todo, comerciar, casarte, ingresar a la Obra, etc.. Hay alguien que enseño que con tener el Espíritu Santo ya eras 100% de Dios y que no te faltaba nada más espiritualmente hablando. Hay alguien que enseñó así y a quien muchos siguieron y hoy esos seguidores pagan las consecuencias de esa mala interpretación bíblica. Es así. A veces la culpa de que existan malos pastores, malos obispos y malos obreros está en algunos líderes que entendieron mal la Biblia y aun con buenas intenciones confundieron a muchos. Es así. Y lo peor de todo es que este error no se hace con malas intenciones. Es como si el diablo ingresara en la Iglesia pero sin que nadie se diera cuenta a través de una mala interpretación bíblica. Es así. Por eso yo siempre te digo que busques y sigas las guías de Dios porque son ellas que únicas que pueden defenderte de las malas interpretaciones que hacen otros. Por ultimo te digo que hay que ser valiente para seguir las guías de Dios. Porque cuando uno toma a Dios enserio y madura se encuentra solo. Es así. Es el precio de la libertad. Pero a la misma vez es lo mejor que te puede pasar en la vida. Ser libre es lo mejor que te puede pasar aunque estés solo, es lo mejor.
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domingo, 1 de junio de 2014

La diferencia entre ser hijo y ser siervo de Dios


No es lo mismo ser hijo de Dios que servir a Dios
El servicio a Dios no tiene nada que ver con ser hijo de Dios. Es que se puede servir a Dios sin ser hijo de Dios. Pero debemos aclarar que muchos hijos de Dios también lo sirven.
¿Qué es ser siervo de Dios?
Ser siervo de Dios es trabajar para contribuir con el reino de Dios en la tierra. Ya sea con ofrendas económicas, trabajo físico, etc.. Es como ser un empleado de una empresa. Supongamos que Dios es un empresario, siervos en ese caso serían las personas que trabajan para que esa empresa se mantenga y crezca. Pero claro que los empleados no son hijos del empresario y por lo tanto no son tan respetados por el dueño de la empresa ni tampoco tienen los privilegios que si tienen los hijos. ¿Me comprenden?.
Los siervos de Dios hacen cosas para Dios, contribuyen con él pero en principio no son sus hijos. Vamos a dar un ejemplo más pero bíblico, el del profeta Samuel. La Biblia dice que este profeta servía a Dios, osea trabaja para él, ya que estaba al servicio del sacerdote Eli. Pero aun así, a pesar de servir, no era todavía hijo de Dios.
¿Qué hace un siervo de Dios?
En general trabaja para Dios en diversas tareas. A continuación podemos mencionar algunas.
1) Limpia la Iglesia o la mantiene limpia: ¿Hace falta  ser de Dios para mantener limpia un edificio o un lugar?. Claro que no, cualquiera lo puede hacer. No hace falta tener el Espíritu Santo para limpiar un lugar o para hacer que otros a su cargo lo mantengan limpio.
2) Evangeliza: ¿Hace falta ser de Dios para evangelizar?. Claro que no. Cualquiera puede hacerlo. Es solo hablar de Dios para la gente indicándoles el lugar en donde lo pueden encontrar. Mucha gente es evangelizada por personas que no son de Dios. Me acuerdo un caso de un hombre que estuvo un tiempo en la Iglesia y después la abandonó. No quería regresar pero cuando se encontraba en la calle con alguien que necesitaba de ayuda le decía que había un lugar que él había conocido (la Iglesia) al cual no quería retornar pero que podía solucionar cualquier problema. Ese hombre evangelizaba pero no era de Dios. ¿O era?. Solo era un hombre sincero que amaba la justicia, la justicia de reconocer que Dios existe y que sana cura y libera. También podemos mencionar el caso de personas que tienen pocos días de Iglesia pero que ya por la emoción del lugar, de las bendiciones, de las promesas, el agradecimiento, la alegría de haber hallado a Dios, etc., se lanzan a servir a Dios con toda su fuerza pero aun sin ser todavía de él. No me digan que no conocen gente así en sus Iglesias.
3) Atender y aconsejar a las personas: ¿Hace falta ser hijo de Dios para hacer eso?. No, sobran ejemplos de ex pastores y ex obreros y también ex obispos (en este caso no hay tantos) que aconsejaron a muchas personas sobre cómo solucionar sus problemas sin estar ellos liberados totalmente de las fuerzas del mal. Y es por eso que después salieron. Para aconsejar es solo cuestión de usar la inteligencia y repetir lo que dicen los superiores que hay que repetir. Es así. Hay gente en la fe que repite lo que su superior en cargo dice aunque esa misma persona que habla no crea en lo que está diciendo. Es así.
Me acuerdo de un caso de una esposa de pastor que confesó que enseñaba a las personas a nacer de nuevo cuando en realidad ni ella misma había conseguido tal objetivo. Es que nunca había nacido de Dios. ¿Pueden creer?. Solo repetía lo que le explicaban. Es así.
Además cualquier persona que va asiduamente a las Iglesias puede entender más o menos como se ejerce la fe y enseñar a otros. ¿Hay falta ser hijo de Dios para estas cosas?. No, solo hace falta tener un mínimo de inteligencia humana para comprender lo que se enseña y explicar lo que se aprendió en las Iglesias.
4) Expulsar demonios y curar a las personas: Muchos de estos ex obreros, pastores y ex obispos, curaban, liberaban, pero no estaban bien espiritualmente. Es que para poder expulsar un mal hace falta solo tener fe en que eso se puede hacer y en que uno lo puede hacer. Hasta el día de hoy veo obreras que no nacieron de Dios que expulsan males y curan por su fe en Dios. Bíblicamente hablando los apóstoles fueron encomendados por Dios para sanar y expulsar males aun sin tener el Espíritu Santo. Aun sin estar liberados de todos los males. Estoy hablando en el periodo en que Jesús les encomendó ir por las ciudades para liberar y sanar a las personas, cuando todavía estaba vivo. Eso fue antes de la negación de Pedro.
5) Viajar por el mundo, ser pastor misionero, obedecer a los superiores, evangelizar en las cárceles, dar reuniones, dirigir una nación, etc..: Eso cualquier persona con un mínimo de confianza en sí mismo y buena salud mental y física lo puede hacer sin problemas. Es así.
Todas las personas que hacen de alguna manera u otra lo explicado en los puntos 1, 2, 3, 4 y 5 "sirven a Dios", pero eso no quiere decir que sean "hijos de Dios". Son cosas distintas. Aunque hay personas que son hijos de Dios y sirve a Dios al mismo tiempo.
¿Qué es ser hijo de Dios?.
Ser hijo de Dios es haber nacido de nuevo. Es cuando Dios a través del Espíritu santo hace que seamos una nueva persona, que tengamos una nueva mente (conocimientos y maneras de pensar) y un nuevo corazón (nuevo carácter, cambio TOTAL interior, nuevos deseos, nuevos sueños, etc.). Este cambio se logra a través de nuestra fe sostenida en ese sentido durante mucho tiempo.
Recodemos que una cosa es tener el Espíritu Santo y otra nacer de nuevo, es que hay gente que tiene el Espíritu Santo y que sirve a Dios pero que no nació de nuevo. Recordemos también que este cambio interior debe ser "total", no puede ser parcial. Todo el interior debe cambiar no solo una parte. No sirve ser de Dios a medias o al 80%. El hijo de Dios existe cuando hay una liberación y transformación total.  Mientras no se logre eso todavía no se es hijo de Dios en verdad aunque se tengan cosas buenas.
Aclaremos otra cosa, no es que “todo” el interior hay que cambiar sino solo aquellas cosas que Dios desea que se cambien. Hablamos de “todo” para que se entienda que el cambio puede ser parcial y que este tipo de cambio (parcial) no es del agrado de Dios. Dios quiere un cambio total, osea que se cambie todo lo que se tenga que cambiar aunque no se cambie todo el interior. Parece un trabalenguas, pero debemos aclararlo para que aquellos que deseen entender mejor el mundo espiritual con un racionamiento más fuerte puedan sentirse tocados por estas palabras.
El servicio de los hijos de Dios
No todos los hijos de Dios sirven en la Obra de Dios. Osea no todos son obreros, pastores y obispos. Pero hay muchos hijos de Dios que además son siervos. Pero lo que hizo que ellos fueran siervos además de hijos, lo que hizo que ellos dieran un paso más adelante fue el llamado de Dios. Eso es lo que cambia. Si una persona no tiene ese llamado por más que sea hijo de Dios, osea que por más que se haya transformado en  una nueva criatura, no debe ingresar en el servicio de la Obra. No debe, es que Dios no lo ha llamado. Eso es lo que muchos pastores, obreros y obispos deben comprender. Es que estos creen erróneamente que con tener el Espíritu Santo más el deseo de servir ya es suficiente cuando en realidad no es así, tiene que haber un llamado. 
¿Qué pasa si uno es siervo pero no hijo?
Si uno es siervo pero no hijo no tiene los derechos de los hijos. Por lo tanto y por más que se esfuerce mucho por trabajar en la Obra no tendrá los beneficios de los hijos de Dios. Es así. Hay muchos siervos de Dios que quieren tener los derechos de los hijos pero centrándose en su servicio y no en el cambio interior. Por supuesto que estas personas no agradan a Dios ni tampoco pueden conseguir los beneficios de los hijos simplemente porque no lo son. Las Iglesias están llenas de buenos siervos, que dan todo por la Obra de Dios. Pero no está llena de hijos. Es así...
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sábado, 31 de mayo de 2014

Debemos ser sinceros delante de Dios

Los cristianos verdaderos no viven en la mentira. Vivir en la mentira no es solo decir cosas que no son, sino también pensar que nosotros somos “algo” cuando en realidad no somos nada. Es querer parecer, aparentar, es querer dar o sostener una imagen de algo que no somos y que por eso no podemos sostener. Eso también es mentir. Es vivir en la hipocresía de decir que estamos bien delante de Dios cuando en realidad sabemos muy en el fondo que eso no es así. Ante Dios debemos presentarnos desnudos. Si sabemos que tenemos mal carácter, que somos orgullosos, vanidosos, creídos, viciados en alguna cosa, crueles, malos, intolerantes, “vivos”, etc., debemos buscar cambiar. Debemos acudir a Dios en oración confesándoles todos nuestros pecados, lo que verdaderamente hacemos y somos.
La gente no nos ve por dentro por tanto no sabe si es que somos buenos o no. Mucha gente cree que somos buenos pero si realmente nosotros que nos conocemos bien sabemos que no es así tenemos que confesarlo ante Dios. Debemos decirle a él toda la verdad pidiéndole que nos ayude a cambiar. No debemos amar nuestro yo maligno, no debemos festejarlo como hacen muchas personas a quienes que les encanta “hacerse los vivos” con los demás, a quienes les encanta “burlarse de la debilidad de los otros”, a quienes les encanta “reírse” de la desgracia ajena y que solo esperan muy en el fondo que a los otros les vaya mal. No debemos ser como aquellos que aun dentro de la Obra sienten placer por hacer lo malo y por ver que a los demás les va mal.

Nosotros debemos ser sinceros delante de Dios y si nos damos cuenta de que estamos haciendo las cosas mal, si reconocemos que todavía nos falta vencer algún pecado, si vemos que todavía necesitamos cambiar, tenemos que contarle a Dios esa verdad y pidiéndole con toda nuestra fuerza que nos ayude a cambiar. No debemos aceptar ningún tipo de maldad dentro de nosotros. Debemos abandonar todo lo malo hasta quedar 100% limpios. No podemos ser hipócritas delante de Dios, él no se merece eso.
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sábado, 24 de mayo de 2014

Cómo actuar cuando los demás no nos apoyan. Y dejar todo por Dios.

La vida cristiana es bastante difícil, está llena de desafíos y pruebas. Pero como todo en la vida tenemos cada tanto un delicioso respiro. Es como un pago que Dios nos dá para descansar nuestro espíritu y recobrar nuevas fuerzas para seguir en la lucha. En momentos como ese, en el que somos bendecidos por Dios, nos damos cuenta de que el pecado no vale la pena en cualquiera de sus formas, matices y colores. No sirve pecar por nada de este mundo, ni por el novio, la novia, la facultad, el trabajo o lo que sea. Es más importante hacer la voluntad de Dios. Aunque al principio cueste y duela ya con el tiempo se ven los resultados y es algo maravilloso. 
Todo lo que nosotros conocemos, vemos y apreciamos, va a pasar. En cambio la vida del alma es eterna. Vamos a pasar más tiempo en el cielo que en la tierra. Nuestros lazos afectivos van a ser más sólidos y duraderos allá que los que tenemos acá con nuestros amigos y familiares. Por eso no vale la pena dejar a Dios por cualquiera de estas cosas. No vale la pena aferrarse a una ideología a una forma de ser a un trabajo a una persona o a lo que sea. La verdad no vale la pena.  
Lo que realmente importante es vivir una vida de la mano de Dios. Hacer su voluntad aunque al principio nos cueste y nos duela. Es mejor.
Personalmente creo que una de las cosas más maravillosas del mundo es estar limpio por dentro, es tener un corazón puro delante de Dios, lejos de maldad, de malos pensamientos. Vale la pena por luchar por un corazón así. Vale la pena.
El mundo no aprecia a Dios. Así que como cristianos es común que no tengamos una persona o amiga o alguien en físico en donde descansar. Por eso la vida con Dios es un poco solitaria. Y cuesta a veces entender que es así. Es que venimos acostumbrados a que el padre, la madre o la familia o lo que sea tiene comprendernos y debe estar de nuestro lado. Pero eso cuando uno sigue a Cristo no pasa. Siempre hay divisiones. Somos nosotros los que tenemos que entender que es así. Y no debemos buscar que los demás nos entiendan y sean nuestro refugio cuando el único que puede hacer eso el Señor. Él es nuestro único refugio. Claro que con el tiempo de obediencia nuestro entorno va a cambiar y se va a hacer más colaborativa la vida cristiana, pero mientras tanto debemos acudir a Dios cuando nos sentimos mal, solos o lo que sea que sintamos y no esperar que nos escuche, entienda y consuele un amigo hermano, etc.. Debemos abrir nuestro corazón contándole todo lo que sentimos. No sirve ocultar lo que tenemos dentro delante de él porque lo sabe todo. Lo único que debemos hacer es confesarle nuestro dolor o lo que sea que tengamos dentro y que quiere salir. Esa es la clave. Ante Dios no nos podemos presentar vestidos. Él todo lo sabe. Mejor es ir ante él y contarle toda la verdad, lo que hay verdaderamente en nuestro interior. De esa forma él va a lograr purificarnos y darnos un nuevo corazón. Y con cada entrega este va a hacerse más puro, más limpio y menos necesitado del apoyo y comprensión de los demás. Jesús es un claro ejemplo de soledad cristiana ya que él estaba solo. Sus apóstoles le seguían pero no le comprendían. Es que no podían hacerlo aunque quisieran. Es que no tenían el nivel espiritual de cristo. Después de que vino el Espíritu Santo ahí si fueron igual que él y entendieron todas las cosas. La familia de Jesús tampoco era convertida. Y eso que él tenía muchos hermanos.  Osea que su vida prácticamente la vivió en soledad aunque estaba rodeado de muchas personas. No tenía una persona física (madre, padre, esposa, hermano, amigo) en quien descansar. No había nadie que pudiera conversar con él de igual a igual y que lo reconfortara en tiempos difíciles. Solo Dios podía cumplir ese rol. Algo así nos pasa a nosotros. A veces somos los únicos que representamos a nuestra familia delante de Dios. Somos los rescatistas de todos. Y por eso no podemos pretender que la gente a la que queremos rescatar nos entienda. Por eso debemos tener paciencia con ellos hasta que se conviertan. Mientras tanto debemos colocar toda nuestra fuerza por mejorar nuestra relación con Dios, de pasar más tiempo con él en oración, de contarle lo que sentimos, pensamos, a fin de estar preparados para servirle en todo momento y lugar.
La vida cristiana no es mala es solo que hay que saber cómo comportarse en las dificultades y delante de Dios. No podemos pretender que los demás nos apoyen. Aunque quisieran hacerlo no van a poder. Solo Dios puede.
Con el tiempo uno se acostumbra a que sea así y las cosas se ponen más lindas. Mientras busquemos que los demás nos comprendan y apoyen cuando no son de nuestra misma fe, seguiremos errando el camino.
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jueves, 22 de mayo de 2014

¿Cómo alimentarse bien de la palabra de Dios?

Acá te voy a explicar qué métodos uso para mantenerme al tanto de lo que Dios quiere que entienda, que haga o deje de hacer. Pero antes te aclaro que los método que utilizo, inspirados por Dios, se aplican a mi caso particular, lo que quiere decir que Dios puede desear que utilices otros. Para saber lo que Dios quiere en tu caso tenés que hablar con él y pedirle que te enseñé cómo quiere que actúes en este tema. 
 Leo todos los días la Biblia: 
Leo la Biblia sin falta, salvo algunas poquísimas excepciones, todos los días. Pero no la leo media hora, sino 1 minuto a veces dos a veces menos. Leo un pasaje del nuevo testamento al azar, generalmente es un párrafo que tenga sentido no algo que no diga o enseñe nada. Y después leo un proverbio de esos que escribió Salomón obviamente también al azar. A veces leo Dos. Cuando leo trato de entender lo que Dios quiere decirme y no tanto lo que dice el texto. Lo hago así porque ya conozco la Biblia suficientemente como para detenerme a leer capítulos enteros o estar media hora leyendo. Además lo que me interesa es que Dios me enseñe algo. A veces termino entendiendo cosas totalmente contradictorio con lo que leo. El Espíritu Santo es así. Claro que antes de leer le pido a Dios que me hable a través de su palabra, que me diga algo que quiera que yo sepa. Y el milagro siempre ocurre. Rara vez consulto a Dios sobre algo porque de tanto leer la Biblia todos los días y de todo lo que te voy a contar a continuación que también hago uno ya sabe que es lo que tiene que hacer y lo qué no. Además cuando surge algo inesperado como una mala noticia o una provocación, automáticamente el Espíritu Santo interviene y me habla y me enseña cómo tengo que comportarme en esa situación. Eso es porque estoy en Espíritu. Otro método que existe para leer la Biblia es el que aconseja el obispo Macedo cuando dice en libro "En los pasos de Jesús" que hay que leer tres capítulos del nuevo testamento y dos del viejo por día, todos los días meditando en lo que está escrito. Ahora podrás pensar que leer un minuto por día la Biblia es muy poco para tener una buena comunicación con Dios. Pero no es así ya que yo tengo mucha práctica en entender lo que Dios quiere lo que hace que no sea tan difícil entender lo que quiere enseñarme o hacerme entender. Claro que no siempre fue así. En otros tiempos me quedaba pensando mucho sobre lo que Dios quería decirme. Pero esa eran otras épocas. Además el corto tiempo que le dedico a la lectura de la Biblia lo compenso los fines de semana con lo que leo y hago que dentro de unos segundos te voy a contar. Eso equilibra las cosas. 
Voy a la Iglesia los días base que son miércoles, viernes y domingo con la intención de oír la voz de Dios: 
Además le pido a Dios que me hable a través del pastor y que también me haga entender su voluntad y lo que quiera que yo sepa. Entonces cada vez que voy a la Iglesia salgo alimentado con una palabra nueva o confirmación de lo que ya sabía. Y si me perdí de algo con la lectura al azar que hago de la Biblia no tengo como escapar cuando el pastor u otra autoridad enviada por Dios me hablan. Es así y lo que Dios no me dice a través de la Biblia porque no encuentro el versículo correcto o porque interpreto mal, me lo dice el pastor en la Iglesia inspirado por él. No tengo como escapar ni mal interpretar la voz de Dios. Ahora te cuento que cuando voy a la Iglesia lo que busco que Dios me hable a través del pastor pero siempre estoy atento a lo que dice el Espíritu Santo en mi mente. Es que a veces el pastor habla de parte de Dios y a veces no. A veces el pastor dice exactamente lo que el Espíritu Santo piensa y a veces se desvía. Eso me pasó muchas veces. En los casos en que se desvía yo no le hago caso. Pero tampoco le hago problemas al pastor. Simplemente trato de evitar inconvenientes y sigo a la voz de Dios osea lo que Dios me hace entender en mi mente. Tampoco lo acuso con su superior en jerarquía. Dios ya me enseñó que no se debe actuar así. Hay que tener misericordia, paciencia y mucha tolerancia cuando esas cosas ocurren. 
Estoy atento a oír la voz de Dios en todo momento y lugar:
Soy consciente de que Dios además de hablar a través de sus líderes y de la Biblia también lo hace en la mente y cuando no se lee la Biblia o no se está frente a una autoridad espiritual. Por eso es que todos los días le pido a Dios a la mañana que me hable en todo momento y lugar y que me haga entender su voluntad a fin de que no erre el camino y estropee sus planes en mi vida. Además de eso estoy todo el tiempo atento a lo que tengo que hacer según la voluntad de Dios en todo momento. Es decir, estoy atento a las inspiraciones divinas. Estas me han salvado muchas veces de actuar de mala manera, de enojarme, de quejarme frente a ciertas circunstancias. Estas me enseñan cómo hablar, cómo comportarme en determinadas circunstancias evitando que actúe impulsivamente, etc.. La verdad es que le debo mucho a estas inspiraciones divinas. A través de ellas Dios también me corrige y me enseña a andar de acuerdo con su voluntad.
Leo el diario de la Iglesia de Argentina y algo del de Brasil:
Aunque no lo creas me leo todo el diario de Argentina, incluido los testimonios de sanidad, lo que hace el "T Ayudo" cada semana, lo que dice el obispo Macedo, su esposa, su yerno, en fin todo, salvo las noticias que no tienen nada que ver con la fe, como esas secciones para la belleza de la mujer, o noticias sobre fútbol, etc.. Lo hago así no solo porque quiero que Dios me hable a través del diario sino porque además busco estar actualizado sobre lo que se está haciendo en el país así como también alimentarme con los testimonios. Es como un baño de fe. Es que con el tiempo uno se acostumbra a todo esto de los milagros y hasta se olvida de lo importante que son y de que hay gente que no tiene esa posibilidad. Es como un cable a tierra para mí. Eso me hace apreciar mi fe además de darme herramientas para evangelizar cada vez que puedo contando estos testimonios de sanidad.
Del diario de Brasil leo solo las entrevistas que se hacen a obispos y pastores. Este diario se puede leer por Facebook. Se llama “hoja universal”, pero traducido al portugués que sería algo como “Folha Universal”. Aprendo mucho sobre las historias de los obispos, sus vidas y sus relaciones afectivas. Te lo recomiendo.
Leo todos los artículos que se publicaron en la semana en el Blog del obispo:
Esto lo hago para mantenerme al tanto de lo que se está haciendo a nivel mundial. Además busco conocer quiénes son los obispos, cómo se organiza la Iglesia, qué nuevas doctrinas hay, etc.. El blog del obispo es para mí como el diario Clarín o La Nación, pero aplicado a la fe. Ahí me entero de lo que pasa a nivel mundial. 
Hago un Santo Culto por semana de una hora en el que habla el obispo Macedo:
Esto lo hago para mantener mi fe unida a la cabeza principal que es el obispo Macedo. La fe que tenemos nosotros viene de este señor. Escucharlo de vez en cuando sirve para re afirmarla cuando esta se está desviando un poco. A veces también pasa que los pastores se desvían de lo que dice el obispo. Por eso es bueno darle un vistazo cada tanto para confirmar si lo que se hace en las Iglesias también lo realiza la cabeza principal. Además el obispo tiene algo importante que nadie en este mundo tiene la máxima experiencia en la fe que se pueda encontrar en este mundo por los años que tiene de cristiano. Como a mí me interesa mucho el tema de la dirección de alto nivel de la Iglesia me queda bien escucharlo a él que es el que está a cargo de todo y que sabe por qué se maneja la institución de una manera y no de otra. También me gusta aprender de él porque corrige a pastores, otros obispos y obreros. Mis escritos están inspirados en mucho de lo que él dice y hace. Yo escribo también para líderes de alto nivel espiritual. El no tener miedo de hablar de los errores que hay en la Obra o los que comenten obispos, pastores y obreros se lo debo a él. Viendo sus vídeos más la guía y el impulso del Espíritu Santo es que perdí todo temor. Cuando hago un Santo Culto parece que me trasporto a la Iglesia. Ocurren sensaciones similares a las que tengo cuando estoy allá. Es raro. Creo que se debe a que los obispos y pastores le piden a Dios que todo aquel que vea un Santo Culto sea visitado por Dios y escuche su voz. Y eso pasa aunque el programa esté gravado. Es raro pero ocurre. 
Todas estas cosas hago en la semana con la finalidad de tener mi fe al día. Como ves no es nada complicado pero hay que sacrificar. Aclaro que esto lo hago por guía del Espíritu Santo recordando que ellas son pasajeras, es decir que con el tiempo pueden darse otras y marcado que para tener una buena comunicación con Dios hay que pedirle orientación al Espíritu Santo. No nos podemos auto medicar y decir cosas como “si no leo la Biblia todos los días pero voy a la Iglesia ya está todo bien”. No hay que hacer eso. Espero que te sirva de algo mi modelo de fe. Éxitos.
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¿Cómo se ora bien?

¿Cómo hago mis oraciones?
El tema de las oraciones es un arma de doble filo. Es que si no sabemos orar vamos a perder años de Iglesia sin ver cambios trascendentes en nuestras vidas, a pesar de que oremos mucho. A lo mejor pueden ocurrirnos cosas muy buenas por usar nuestra fe en los sacrificios pero cambios como los que Dios quiere, imposible. Tenemos que saber orar, si queremos crecer con Dios, tenemos que aprender, sino los demonios van a hacer una fiesta con nuestra vida, una verdadera fiesta. Es así.
Tenér el Espíritu Santo no nos asegura que los demonios no vuelvan a entrar en nuestra vida. Si bien es una armadura, para que esta funcione correctamente tenemos que saber usar las oraciones, sino se vuelve una protección débil. Cuando el diablo nos ataqué con malos pensamientos y sensaciones, no hay mejor defensa que una buena oración. Claro que también hacen falta buscar y seguir las guías del Espíritu Santo y la lectura de la Biblia entre otras cosas para que las defensas contra el mal sean perfectas, pero las oraciones tienen un papel muy importante para vencer en el mundo de la fe.
“Ahora te paso a contar cómo es que oro yo. Así como los beneficios que se van a producir en vos si es que haces lo mismo”.
Oro guiado por el Espíritu Santo
Este es uno de los secretos más poderosos del mundo espiritual que pocos realmente conocen, es que no a todos Dios se lo devela. Tenés que estar metido en el tema del mundo espiritual para comprender. Pero te lo paso a contar.
Las oraciones guiadas por el Espíritu Santo son aquellas en las que no elegimos que decir ni tampoco pensamos en lo que vamos a expresar delante de Dios. Lo único que hacemos es dejarnos llevar por lo que nuestra alma quiera expresar y lo que el Espíritu Santo quiere que ella diga. Cuando oramos guiado por el Espíritu de Dios las palabras brotan naturalmente desde nosotros y nuestra alma se expresa confesando cosas que hasta a nosotros que nos conocemos de toda la vida nos sorprende oír. Es así. Es que no somos los que oramos sino nuestra alma la que se expresa, es como si tuviésemos otro ser dentro de nosotros que nunca salió a fuera pero que con ayuda del Espíritu Santo comienza a fluir, a hacerse conocer. Nuestra alma en este tipo de oraciones narra lo que siente, lo que desea, lo que le sucedió, lo que la entristece, lo que la hace sufrir, etc.. Y este tipo de oraciones nos hace madurar por dentro.
Siempre te estoy hablando de que el crecimiento guiado por el Espíritu Santo es aquel en el que el cristiano crece tanto por dentro como por fuera “a la misma vez”. Tengo unos  videos en mi blog de videos (por si lo querés ver) en el que explico que existen dos tipos de crecimiento delante de Dios. El que es guiado por el Espíritu Santo y el que no. Cuando una persona crece sin guía del Espíritu Santo solo crece por fuera, osea y por el uso de la fe sacrificial aumenta sus títulos académicos, su inteligencia, su dinero, se compra autos, etc., pero por dentro sigue siendo la misma persona que siempre fue, con el mismo carácter y forma de ser de siempre. Es así. En la Obra también ocurre esto hoy en día. Hay testimonios de ex pastores y ex obreros que aseguraron que crecieron mientras ejercieron tales cargos, pero solo por fuera y no por dentro. El crecimiento por fuera en la Obra significa ser un siervo exitoso. Es aquel obrero que llega temprano a las reuniones, es aquel que expulsa demonios con una fe tremenda, es aquel que es el primero para colaborar con la Obra de Dios, es aquel que no mide esfuerzos para luchar por el pueblo aunque tenga que pelearse con su familia, es aquel que salva muchas almas,  el que evangeliza mucho, es aquel que se preocupa con sinceridad por la Obra, es decir que toma en serio su trabajo, pero que a la misma vez por dentro está todo podrido, tiene mal carácter, es egoísta, cruel, injusto, mentiroso, adulador, malicioso, etc.. Esto también se aplica a algunos pastores y hasta obispos. Es así.
Dios no nos llamó para sólo crezcamos por fuera. Eso es imperfecto para él. Lo correcto delante de Dios es crecer por dentro y por fuera a la misma vez. Osea aumentar los autos, las motos, comprase casas, vivir bien, comer bien, recibirse de facultades, etc., pero a la misma vez cambiar todo el tiempo por dentro. El cambio interior se produce cuando los frutos del Espíritu Santo comienzan a aumentarse dentro de nosotros. No se trata de fingir por fuera tener amor sobrenatural, paciencia sobrenatural, dominio propio, etc.. Sino de realmente haber desarrollado esas habilidades. Hay mucha gente que cree tener los frutos del Espíritu Santo pero en realidad no los tienen, todavía les falta cambiar. Las oraciones guiadas son las encargadas de hacer que el alma se exprese con total libertad delante de Dios, sin vergüenza, sin miedos, etc.. Esto hace que se limpie de toda impureza y que se generen con el tiempo los frutos del Espíritu Santo, frutos que nunca paran de aumentar. Entonces ¿Cómo explicamos el caso de un obrero que hasta da testimonios de gran prosperidad en la Iglesia pero cuando el pastor llama al Altar a los que necesitan entregarse más a Dios siempre esta misma persona tiene la necesidad de pasar?. Esto sucede porque la persona creció con el uso de su fe por fuera. Por eso da testimonios es que tiene algo que contar, es “RICO”, por fuera pero “POBRE” por dentro. Rico en bienes y pobre en los frutos del Espíritu Santo. Esta persona aunque sea obrero, aunque con sus bienes ayude mucho a la Iglesia, no agrada a Dios. Dios no la llamó para que tenga semejante desequilibrio espiritual.
Entonces el perfil de la persona que crece según la voluntad de Dios es aquella que con el pasar de los años de Iglesia tiene muchos más bienes, es exitosa, tiene más cosas que antes pero a la misma vez su interior es mucho mejor que el de antes. Si esto no ocurre, si solo el cristiano crece por fuera pero por dentro no, hay un problema con la fe de esa persona. Es que no está exaltando a Dios con su crecimiento sino al mal. Con el tiempo el diablo se va a manifestar en esa persona y a va comenzar a hacer una fiesta en su vida. Ya que sin duda esta fue engañada por él, que la hizo pensar que por que crecía mucho por fuera y tenía éxitos al conquistar cosas materiales ya era de Dios y se llevaba bien con él, hecho que no es así.
El crecimiento guiado por el Espíritu Santo se da, entre otras cosas, gracias a las oraciones guidas por el Espíritu Santo. Esto quiere decir que la persona que solo crece por fuera y no por dentro no hace oraciones guiadas por Dios.
A veces el corazón nos engaña porque nos hace pensar que estamos bien delante de Dios cuando en realidad y con el paso del tiempo nos damos cuenta de que verdaderamente estamos bien lejos. Las oraciones guiadas son una ayuda porque nos hace entender que nos falta crecer y cambiar. Dios con esas oraciones tiene la posibilidad de enseñarnos que estamos mal delante de él. Es que cuando confesamos lo que verdaderamente nos pasa es que nos damos cuenta de que teníamos cosas ocultas, deseos, dolores, etc., que estaban atoradas en nuestro interior y que necesitaban salir, lo que a su vez prueba que nos falta todavía para tener una pureza interior total y ser una persona 100% de Dios.
Cuando dejamos que Dios nos guie en nuestras oraciones no tenemos que preocuparnos por el auto engaño del corazón ya que tarde o temprano Dios va a hacer que confesemos esos deseos, o dolores o traumas antiguos que nos impiden ser 100% nacidos de él. Y así nos vamos a limpiar y a crecer por dentro.
¿Cómo oro todos los días?
Por guía del Espíritu Santo yo oro tres veces por día. A la mañana, al medio día y a la noche antes de irme a dormir. Esto viene por guía del Espíritu Santo, no es algo que yo invente y que casualmente coincide con la frecuenta en que Daniel (el profeta) oraba. Con esto quiero decir que las frecuencias pueden variar de persona en persona y que cada uno de nosotros tiene el deber de buscar saber cuál es la frecuencia que Dios desea que se utilice.
Soy consciente de que cada Dios quiere que yo exprese algo en esas tres oraciones, pero aclaro que no sé qué. A veces me sorprendo con lo que digo, pero solo me dejo llevar. A veces es mi alma contando algo y a veces es el Espíritu Santo hablando a través de mi haciendo declaraciones, determinaciones, comentarios, etc.. Es una experiencia sobrenatural, pero la cuento para que cuando te pase no sientas miedo o duda o cosas así. Sino que te dejes llevar, de esa forma tu interior va a crecer y tu exterior también.
Cuando voy a la Iglesia tengo también en mente de que algo tengo que expresar en las reuniones algo que Dios quiere oír de mi alma o que quiere que el Espíritu Santo determine desde mi interior usándome. Me pasa muy de seguido que lo que pido en casa no lo pido en la Iglesia. Es como si dentro de mi casa el Espíritu Santo me hiciera orar de una forma pero dentro de la Iglesia de otra. Aunque también reconozco que a veces pido y expreso delante de Dios lo mismo en ambos lugares y en algunas ocasiones solo me quedo callado en las reuniones (es que oro mucho en casa y lo que tenía que decir en la reunión ya lo exprese antes de venir).
Yo no acostumbro seguir las guías del pastor en las reuniones, esas que dicen “levante la mano”, “reprenda al mal”, “hora pida por esto y por aquello”, etc.. Pero no lo hago así porque sea rebelde sino porque soy maduro. Más tarde te voy a explicar cómo suplo muchas cosas que se hacen en las Iglesias porque las hago en casa (orar por la economía, pedir prosperidad, pedir por la familia, etc..). Pero por ahora te cuento que en las Iglesias los pastores tienen que guiar la oración de la gente porque muchas personas no saben orar todavía. Es que todo el tiempo entra gente nueva y por eso alguien tiene que enseñarles a pedir por sus familiares, a reprender el mal, a buscar el Espíritu Santo etc.. Pero para el miembro antiguo estas reglas ya no cuentan porque se supone que ya las hace en casa. El miembro antiguo tiene que dejarse guiar por lo que el Espíritu Santo quiere oír de esa persona. Por eso es que yo no me dedico a seguir al pastor sino me dedico a abrir mi corazón de par en par con forme a la voluntad del Espíritu Santo. Y realmente es una experiencia enriquecedora. Después la gente no entiende cómo es que tengo tanta paciencia, misericordia, amor, etc.. La clave está en orar con madures y no comportarse como un niño recién llegado en el mundo de la fe.
El problema que esto prácticamente no te lo explican o si lo hacen no te enseñan que hay que pedir otras cosas también para que todo esté en equilibrio.
Una cosa más yo tampoco me guio por los días, aunque sea viernes si yo tengo que pedir por el Espíritu Santo no tengo problemas. No me guio por los días sino por lo que Dios me hace pedir y expresar.
¿Cómo hago para que el Espíritu Santo me guie en las oraciones y me enseñe que decir?
Simple, le pido a Dios todos los días que específicamente eso, que me guie en todas las oraciones que voy a hacer en el día y que me haga decir y expresar lo que él quiere oír de mí, lo que él quiere que exprese. Esa es la clave. Después cuando oro en el día automáticamente mi alma se expresa y dice cosas inéditas.
¿Qué beneficios te da orar así?
Las oraciones guiadas por el Espíritu Santo hacen que el corazón se purifique, se limpie y cambie constantemente. Además que el alma se desahogue lo que da paz. A veces no sabemos que algo nos está molestando pero con oraciones guiadas eso sale a la luz tarde o más temprano.
¿Haces otro tipo de oraciones?
Claro que sí. Para no repetir todos los días “que me vaya bien en este día”, “que nada malo me pase a mí a mi familia”, “que yo prospere en esto y lo otro”, para no repetir todos los días eso, tengo una hoja impresa de computadora en donde dice específicamente todo lo que quiero para mí y mi familia en todas las áreas de la vida. Entonces lo que hago todos días es decirle a Dios que responda esos pedidos que tengo anotados ahí. Y después solo hago oraciones guiadas por Dios. De esa manera mantengo el equilibrio porque si solo orase guiadamente por Dios no tendría prosperidad simplemente porque no la pido, no tendría protección dividía, simplemente porque no la pido, etc.. Yo pido todo pero de una manera inteligente y madura. Por eso es que en las reuniones no sigo al pastor cuando dice “ahora pida por su familia” es que yo ya pedí en mi hoja escrita lo que quiero para ellos. Así que ¿para qué repetir?. Más vale utilizo ese tiempo de oraciones para decir y expresar lo que Dios quiere oír de mí a través de la guía de su Espíritu en ese momento. Si no tuviese esta hoja y solo orase en la Iglesia sí tendría que seguir al pastor en todo. Pero no tener mi hoja después de tantos años de enseñanza cristiana sería una burla al sacrificio de los pastores que me con tanta paciencia me soportaron y educaron.
¿Cuánto tiempo te lleva hacer oraciones guidas?
A veces horas. Yo no mezquino mi tiempo cuando se trata de oraciones guiadas por Dios. Es que cuando tengo ganas de expresar algo voy, me encierro y comienzo hablar hasta que ya no tenga ganas de decir más nada. De esa manera me purifico. No me gusta irme a dormir con el corazón cargado, aunque tenga que madrugar al otro día, hago el sacrificio.
Con el tiempo de hacer oraciones guiadas, orar, se vuele una necesidad más de vida como la comer o beber. Y uno ya sabe cuándo tiene el corazón cargado y ganas de expresar algo. Es algo común.
¿Solo tres veces al día orás?
Normalmente sí, pero si surge algo imprevisto como una mala noticia o ataques sugestivos del diablo, o ganas de orar, oro en cualquier momento hasta que me desahogo totalmente. Si tengo que parar una actividad para orar, siempre y cuando pueda hacerlo, lo hago. No mezquino mi tiempo cuando se trata de orar. Es que hay para hacer la voluntad de Dios hay que estar descargado y mantenerse en ese estado. Si uno no ora guiado puede tomar decisiones erradas o enojarse innecesariamente o hablar cuando en realidad hay que callarse. En fin orar guiado es una inversión para contribuir a la realización de la voluntad de Dios en la tierra.
¿Cuál es el error que cometen los obreros, pastores y obispos caídos en la fe?
El mismo que comenten los obreros, pastores y obispos que son buenos sirviendo en la Iglesia pero que aún no han nacido de nuevo y por eso tienen mal carácter, son egoístas, malos, crueles, vanidosos, orgullosos, etc.. ¿Cuál es ese error?. No se dejan guiar por Dios en las oraciones, ni siquiera saben que existe eso. La única oración que conocen es la que ellos hacen por el pueblo para que este prospere, se cure, tenga el Espíritu Santo, etc., es decir la “pensada”. Solo hacen oraciones como los pedidos que yo tengo apuntados en mi hoja de pedidos diarios, pero no oran por guía del Espíritu Santo. Por eso es que no crecen por dentro, aunque sí lo hagan por fuera.
¿Hay algún otro secreto de la fe?
Si hay uno más, que es mucho más importante que orar guiado. Que es el de entender que Dios tiene un plan marcado para cada ser y que este abarca todas las áreas de la vida desde la menos imperante hasta la más transcendente y desde lo más íntimo hacia lo menos. Y que para que se haga realidad lo que hay que hacer en colocar toda la fuerza con la se cuenta y por sobre todas las cosas usar la fe en ese sentido pidiéndole a Dios que ese plan se haga realidad sí o sí. Ese es creo mi mayor secreto, lo más preciado que tengo de la fe.
Cuando yo entendí que Dios tenía un plan para mí y comencé a pedir porque ese plan se hiciera realidad es que comencé a cambiar tanto por dentro como por fuera. Para mí lo más importante es cumplir con ese plan y no tanto tener el espíritu Santo o salvar almas o servir en la Obra sino cumplir con todo aquello que Dios planifico para mí. Y para esto obviamente tengo que tener el espíritu Santo, pero no es lo central para mi es solo un guía que actúa dentro de mí y hace que cambie por dentro haciéndome más agradable a Dios. Y claro que también voy a salva muchas almas es que Dios no es egoísta al trazar planes para sus hijos y siempre que se pueda hay que ayudar a los otros a conocer a Dios. Y también esto incluye al ingreso a la Obra porque si dentro del plan de Dios está que yo sea por ejemplo obispo voy a llegar ese lugar sin lugar a dudas. Ahí es donde está mi corazón, en ese plan, en acabar con todo lo que Dios quiere de mí en la tierra y presentarme ante él diciendo “hice todo lo que tenía que hacer y en ningún momento perjudique tus planes en mi”. Ese es mi más grande sueño y mi más grande secreto. De que me sirve morir y presentarme ante él con millones de almas ganadas para su reino pero sin haber completado sus sueños en mí, de que me sirve morir siendo obispo pero sin por ejemplo haberme casado con la persona que él quería, o sin ser el verdadero hijo que él quería que yo fuera. Lo más importante para mí es su plan completo en mí, no solo tener el espíritu Santo, no solo casarme con la persona que él me eligió, no solo ser la persona que él quiere que sea durante toda la vida en cuestión de carácter, no solo salvar almas, no solo ser un ejemplo de obrero, pastor u obispo, no solo ser prospero, sino un TODO COMPLETO, un plan completo. Ahí está mi mayor tesoro y mi mayor secreto. Yo lucho por eso. Esto último lo digo para aquellas personas que a lo mejor le piden que Dios los guíe en las oraciones pero aun así no tienen buenos resultados. Es que todo funciona cuando se vive para que el plan de Dios se haga realidad, cuando se tiene esa meta en mente como mayor tesoro. Es otro secreto espiritual.   
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