miércoles, 5 de junio de 2013

Secretos para ser sabio en la Fe. Testimonio personal

Informe para maestros de maestros en la Fe
Trato de ser útil
Yo tengo mucho de periodista. Es que me gusta después de leer algunas noticias,  comentarlas a mis amigos y gente que conozco, o publicarlas. Por eso es que de vez en cuando me reúno con amigos y hablo sobre ciertos temas que me interesan, por eso es que tengo mi Blog, mis audios, etc.. Hacer eso es algo que me divierte mucho pero a la misma vez es una necesidad. Es que me siento mal si dejo de hacerlo por mucho tiempo, como si me faltara algo. Así que el primer motor, el combustible la razón numero que me lleva a escribir o a hablar sin poder frenarme sobre ciertos temas es la “necesidad natural de hacerlo”.
El segundo problema que tengo, porque la necesidad incontrolable de hablar o escribir u opinar es el primero, es que no siempre encuentro el receptor ideal para escucharme, para leerme o para ver lo que estoy analizando. Uno no puede obligar a otros a seguir sus opiniones ni tampoco análisis. Por eso a veces me siento bien por un lado, porque me desahogue e hice lo que me gusta que es escribir u opinar sobre algo, pero a la misma vez mal, porque no encuentro alguien a quien le pueda interesar lo que hago. En ese momento viene la Fe a tomar parte. Es que gracias al poder de Dios siempre encuentro alguien para que escuche o lea lo que tengo que decir.
Parezco un poco egoísta a veces molestando a gente con mis trabajos, o mis opiniones o mis análisis o mis audios, o mis ideas. Pero en realidad no soy, por dos motivos. El primero es que siempre trato de encontrar al candidato perfecto y este es aquel a quien le pueda interesar lo que hago. Si no veo que alguien pueda interpretar para bien mis trabajos o no veo que le va a ser útil, simplemente busco otra persona. Es decir pienso también en la otra persona y en su beneficio. El segundo motivo es que verdaderamente mis trabajos son útiles. Si no lo creyera así, no me molestaría en hacerlos. Yo se que a muchos les puede ser de utilidad.
Pasiones
El tema más favorito sobre los que me gusta hablar y opinar es sobre Fe. No es el único pero es el más importante. No es algo que yo haya inventado por voluntad propia sino que es algo que viene de lo Alto. Es un Espíritu el que me guía y orienta a hacer estas cosas.
Antes de tener el Espíritu Santo no actuaba así. Ni siquiera escribía como lo hago hoy con tanta soltura y facilidad. Es más, me costaba redactar. Pero después de recibir ese bautismo comencé a tener una comunión más directa con Dios algo que antes no me pasaba. Antes de eso Dios estaba lejos de mi pero después de eso estaba cerca, ahí comenzó mi “intimidad” con Dios.
El bautismo con el Espíritu Santo me permitió desarrollar inteligencia sobrenatural sobre temas espirituales. Antes de eso yo no entendía nada del mundo espiritual ni siquiera del mundo real. Me acuerdo que siempre me decía a mí mismo “yo no entiendo ni lo que estudio”. Pero después de ser bautizado comencé a comprender mucho mejor como es Dios en realidad.
Como comencé a entender el mundo espiritual
1)    Tenía Sed de conocer que quería Dios de nosotros los seres humanos y y busque saciar esa ser usando la Fe
Yo comencé a interesarme por el mundo espiritual cuando me di cuenta de que Dios existía y que si no me llevaba bien con él       , el infierno primero y el lago de fuego después, serian mis moradas eternas. Entonces motivado por ese temor de sufrir para siempre es que “me puse las pilas” y use toda mi fuerza, la poca que tenía entonces, para tratar de lograr ser salvo. La compresión de que mi vida estaba en riesgo fue el motivo principal por el cual me interese tanto por las cosas espirituales, por lo menos, al inicio de mi vida cristiana.
Al tiempo de estar más tranquilo, ya sin el temor de ir al infierno, ya con un poco de paz interior, mi preocupación fue otra. Me preguntaba a mí mismo “qué es lo que realmente quería Dios de nosotros, los seres humanos”. Tenía una curiosidad intelectual. Nació en mí el deseo de conocer qué era Dios y qué quería de nosotros. Para saciarme leía mucho la Biblia, de más, diría yo. Escuchaba audios por internet sobre temas espirituales. Me leía todos los libros de la Iglesia que pasaban por mis manos, “En los pasos de Jesús”, “Estudios Bíblicos”, “Oxiras, Caboclos y Guías”, “Fe de Abraham”, etc.. Preguntaba mucho a pastores sobre todo, Ángeles, Dios, el diablo, etc.. Me acuerdo que el pastor auxiliar que me atendía ya estaba cansado de mi y de mis preguntas. Cada día en que venía a la Iglesia y después de cada reunión siempre hacia cola para hablar con él y para hacerles varias preguntas. Mis inquietudes nunca faltaban. Estuve como un año así, molestando, preguntado, averiguando. La Sra., que me trajo a la Iglesia también la pasaba mal. No había cosa que no le preguntara. Era así “el chico preguntón”. Yo tenía mucha curiosidad por conocer las cosas.
A pesar de reunir mucha información por mi particular forma de actuar, tenía un gran problema, “yo no creía ni entendía lo que me decían, averiguaba o leía”. Y eso no solo me pasaba en la vida espiritual sino en todas las áreas de mi vida. Había en mi interior algo que hacía que yo no comprendiera bien las cosas y en el caso de que si entendiera algo no creía en eso que Dios me revelaba. Había algo malo en mí. Por eso es que a veces escuchaba tres veces la misma predica y aun seguía sin entender nada o simplemente sin creer. No era algo que yo quería, simplemente era algo que me sucedía. Por eso es que perdía mucho tiempo. Y eso me hacia ser un “bruto”. Con el tiempo Dios solucionó tal problema. Pero lo que quiero dejar en claro es que yo no siempre fui lo que soy hoy. Hay gente que cree que soy inteligente y eso es verdad, pero Hoy es verdad, después de muchas luchas, porque yo no siempre fui así. Hasta las cosas más simples del mundo de la Fe y de vida me costaba comprenderlas.
Volviendo al tema de los trabajos, yo tenía la sed de “conocer a Dios”, de “entender qué quería de nosotros”. Y a pesar de mis problemas espirituales yo siempre traté de satisfacer tal necesidad. Era frustrante tener que leer varias veces lo mismo y no entender nada, era cansador tener que preguntar siempre lo mismo como si nunca lo hubiese oído y aun no comprenderlo, era humillante ver que para otros comprender a Dios era algo tan sencillo pero para mí algo tan lejano tan imposible. Y yo ya era universitario. Debería por esto último ser mas inteligente que otros que no tenían universidad pero no era así.
Yo no sabía lo que Dios quería, pero aun así mi mente lo buscaba. A veces que quedaba pensando en la cama hasta la madruga, tratando de entender “qué quería Dios de nosotros”.
Hasta que un día, después de tanto buscar y con la ayuda de Dios es que pude entender la verdad. La mente se me ilumino y me di cuenta de que Dios buscaba algo que se llama “obediencia”. Hoy se habla mucho de obediencia pero en aquella época no era tan común en la predica de pastores decir esa palabra. Lo más común era hablar de “FE”, “Fe racional”, “Fe sobrenatural”, etc.. Los pastores que conocía decían “Dios quiere que uses tu Fe para conquistar todas las cosas incluso la salvación”. Y a mí eso no me cerraba, por eso buscaba otra respuesta que fuera más acorde con lo que Dios quiera. Y ahí encontré la palabra “obediencia”. Aclaro que yo en aquella época comencé a usar la consulta divina como elemento para conocer la voluntad de Dios. No se acostumbraba tampoco a enseñar al pueblo a consultar a Dios. El pastor de mi Iglesia no iba a decir “consulte a Dios para tal cosa”. Lo normal era que uno “usara su Fe” a voluntad, sin consultar a Dios sobre nada. En todo caso yo obedecí a esa predica porque use mi fe pero no para conquistar cosas materiales sino para poder conocer “qué quería Dios de nosotros”. Por eso cuando no entienda alguna cosa era normal en mi preguntarle a Dios en oración, es decir consultarle. Aclaro nuevamente que este método así como lo uso yo no se enseñaba en las predicas.
Es importante aclarar algo en este punto, yo llegue hasta hoy a descubrir muchos secretos de la Fe. Eso se debe a como dice el subtitulo, tenia sed de conocer qué quería Dios de nosotros los seres humanos y use la Fe. Es necesario dejar en claro que en el mundo existen muchas divisiones de cristianismo, es decir, muchas Iglesias. En cada una de ellas la interpretación sobre lo que quiere Dios es distinta. Pero lo real es que estas instituciones que dicen tener la verdad sobre lo que Dios quiere, están dirigidas en muchos casos, por personas que tienen una inteligencia mucho mayor a la mía. Algunos son teólogos, otros sicólogos, etc.. Y estas personas también tuvieron, como lo tuve y,o sed de conocer que es lo que Dios quiere de los humanos. Pero la diferencia entre ellos y yo están en que yo use la Fe. Osea además de “querer conocer tal o cual cosa de Dios”, que es lo que con estas personas tenemos en común, yo le añadí la Fe, osea fui diezmista, fui ofrendante, hice muchas cadenas, pedi a Dios sabiduría, no sui orgulloso, etc..
“Querer conocer los secretos de Dios” no es suficiente para lograr tal objetivo. Además hay que usar la Fe. Yo en mi caso ofrende mucho e hice muchas cadenas y ayunos para que Dios me diera sabiduría de lo Alto. Y esto lo hice en varias campañas y durante mucho tiempo. Es claro que Dios solo responde a los que sacrifican para él, a los que le agradan. Estas otras personas que también tuvieron el mismo deseo que yo de conocer a Dios no llegaron a entenderlo de la misma manera porque no hacer lo que yo hice. No usaron la Fe. Y si la usaron no fue del agrado de Dios.
Esto lo digo para explicar porque muchos líderes religiosos queriendo saber lo mismo que yo, no lo saben, porque ellos deseando que Dios les enseñe sobre sus secretos, no llegaron ni llegan a la misma conclusiones que yo si llego. Todos buscamos sabiduría pero pocos la hallamos. Esa es la verdad. Por eso es que uno puede ser hasta teólogo, sicólogo, siquiatra, etc., pero no por eso saber y conocer de los secretos más profundos de Dios. Uno puede escribir cuantiosos volúmenes de libros cristianos pero aun así no entender que verdaderamente Dios quiere de los seres humanos.
Muchos son los que quieren conocer los secretos de Dios. Pero son pocos los que verdaderamente buscan tal objetivo de verdad. Y mucho menos son el número de los que para cumplir tal objetivo usan las armas de Fe.
2)    Las consultas
Voy a para un poco acá para hablar sobre mi experiencia en las “consultas divinas”. Porque ¿Cómo se explica que yo use tal método si es que en las Iglesias no se hablaba de él?. Vuelvo a repetir, no se hablaba tanto de consulta en aquella época, en la que yo comencé a usar tal método. Eso no quiere decir que los pastores no consultaran a Dios al tomar decisiones, claro que lo hacían, pero en las predicas normalmente no se hablaba de eso. Más bien se hablaba de las direcciones que da el Espíritu Santo al leer la palabra de Dios o escuchar las predicas. Direcciones que dicho sea de paso eran lo mismo que lo que la palabra de Dios escrita decía o lo que el pastor directamente hablaba. No se explicaba y hoy tampoco se lo hace a menudo que Dios puede decir una cosa y el pastor a la misma vez otra.
Tan verdad es lo que digo que cuando yo hablaba para otros cristianos y le explicaba que a Dios se le consultaba para tomar decisiones estos no me creían. Y eso era en parte en que en la misma Iglesia a la que asistamos con estas personas los líderes no hablaban de ese método como medio para conocer la voluntad de Dios. Claro que, vuelvo a repetir, los pastores aun estos que no explicaban el tema de la consulta, se dejaban guiar por las orientaciones de Dios. El problema era que no las explicaban en el Altar y si lo hacían no era de la forma en que debería hacerse, después voy a explicar el porqué de este asunto.
Yo usaba el método de la consulta para todo, es que Dios me había enseñado que debía ser así. Entonces gracias a eso aprendí un montón de cosas que muchos cristianos aun ignoran y que son necesarias para hacer la voluntad de Dios al 100%. Es que cuando tenía una duda o no creía lo que el pastor decía, lanzaba una que otra pregunta a Dios en oración. Después las respuestas venían.
Yo usaba el método de la consulta divina cuando en mi Iglesia no se hablaba de ello. Eso a veces me hacía sentir un extraño. Pero con el tiempo el Espíritu Santo me convenció de que estaba haciendo las cosas bien a pesar de que los demás no compartían mi visión.
Por ahí intentaba ayudar a ciertas personas para que lo entendieran porque me daba cuenta de que ese método funcionaba muy bien, porque Dios respondía y porque también entendía que era necesario usar tal método para tomar decisiones en la Fe, para no equivocarse ya que lo que uno puede pensar que está bien para Dios puede no ser así. Además y como lo demostrare más adelante y con ejemplos actuales, quien no sabe que a Dios se le pregunta, nunca va a poder agradarlo en su totalidad. Y más tarde o más temprano fracasará en la Fe.
Aprendí a consultar a Dios por equivocación, no por ser inteligente. Aprendí porque en mi situación personal no veía otra salida. Estaba yo en una situación en la que solo podía depender de la voz de Dios que viene a través de las consultas divinas.
Una vez en mi vida me quede en una encrucijada, en un callejón sin salida. En aquella época, hace unos buenos años atrás, yo me había enamorado de una mujer de la Iglesia. Y esa mujer era una obrera. Como eran mis comienzos en la vida cristiana tenía muchas características de cualquier miembro nuevo. Yo tenía, en mi caso, miedo del mundo espiritual, sentía terror a los demonios. Me acuerdo que cuando comencé a ver que estos seres existían a veces me quedaba a la noche sin poder dormir aterrado de miedo. Y en ese tiempo, en el que tenía ese temor, me enamore de esta chica que era obrera. Me había enamorado de una persona que expulsaba esos seres que me aterraban y yo conocía poco de la Obra de Dios y no confiaba mucho en las personas de la Iglesia. Entonces mi situación era bastante mala en el sentido de que por un lado gustaba de alguien y por el otro tenía miedo de lo que sentía o de lo que podría pasar por esa sensación.
También tenía temor de los pastores y de los obreros, me daban miedo así como los demonios. Para mí, pensar en noviar con alguien que me daba miedo era algo aterrador. No conocía mucho de Dios y por eso sabía que si la cosa iba enserio iba a tener que portarme bien. Porque pensaba que esas personas “obreras” eran especiales y Dios las cuidaba. Y yo quería todo menos problemas con Dios. Los pastores hablaban de que no se podía jugar con los hijos de Dios. Y yo no tenía dudas de que esta obrera a quien yo amaba era de Dios.
 A todo esto, la chica, ni me registraba. Es que no sabía que yo sentía algo por ella. Pero para mí eso no era problema porque había entendido, en lo poco que entendía de la Fe, que para Dios no era nada imposible. Entonces pensaba que en el peor de los casos, si no quería al principio estar conmigo, al final por el uso de mi Fe iba a querer. Además había visto casos en que por el uso de la Fe de uno el otro logró amar.
El problema que yo tenía era tomar la decisión, la decisión de luchar por ella o no. Esa era mi encrucijada. Yo tenía que decidir qué hacer. Y era arriesgado porque iba a tener que portarme bien, porque Dios me lo iba a exigir. Además iba a tener que pensar en noviar para casarme algún día, porque los noviazgos cristianos no son para probar sino que son hechos con la intención de preparar todo para el matrimonio. Porque, como en otro trabajo dejare bien en claro, Dios forma las parejas desde el cielo y los terrestres solo se enteran después.
A mí siempre me costó tomar decisiones firmes. Y noviar con alguien para casarse creo que es una decisión bastante difícil. Yo no sabía qué hacer. Mientras tanto el amor por ella iba creciendo cada día mas. Era algo que no podía controlar. Era superior a mí. Me acuerdo que en aquella época yo era muy enamoradizo. Me enamoraba de todo lo que veía. Yo sabía que eso era diabólico por eso le pedí a Dios que me quitara esos sentimientos apresurados de amor. A mí me pasaba que me gustaban varias chicas a la misma vez. Era algo feo. Dios con el tiempo fue respondiendo mi pedido y me saco el amor alocado por todo el mundo pero el problema era que apagó el fuego del amor de todas las chicas que me gustaban menos de una, la obrera. Era algo sobrenatural, algo como si Dios quise que ese amor perdurada, como si hubiese sido puesto por él. A todo esto yo ya había pedido a Dios que me diera una pareja, es solo que no sabía quién era esta.
Entonces estaba en una encrucijada, no sabía qué hacer. En aquella época decisiones como estas debían ser consultadas con el pastor. Él era el encargado de evacuar dudas así. El problema era que yo estaba tan lastimado sentimentalmente por los tantos rechazos y fracasos sentimentales que no tenía fuerzas ni ánimos para decirle “pastor me enamore de una obrera, ahora ¿qué hago?”. No me daba la cara para hablar con él. Y el amor en mi interior crecía y crecía. No lo podía aguantar. Yo muy en el fondo tenía miedo de que el pastor se burlara de mi o se me reprendiera por eso que me pasaba. Yo no quería que después de contarle mi intimidad hiciera como muchos hacen, que van y le comentan a la persona “mira el pibe tal quiere algo con vos, aléjate de él porque es un demonio oculto”. Me aterraba pensar la posibilidad de que en una predica este o no yo presente, el pastor hable de mi problema y de lo que le confesé. Para mí era un tema muy delicado. Tampoco quería que me dijese que eso no iba a funcionar porque yo no era obrero y cosas así por el estilo. Yo guardaba mi corazón, ya tan lastimado estaba que no quería volver a sufrir.
Pero sabía que el problema lo tenía que resolver si o si. El problema era que no sabía cómo. Hasta que un día Dios me ilumino el pensamiento y me enseño la salida. Estaba leyendo la Biblia como de costumbre hasta que llegue a la historia del Rey David. En un pasaje dice que David “consulto” a Dios para saber qué hacer. Y ahí yo me dije “¿y si uso el mismo método?”. No estaba seguro de que funcionaria porque como dije antes, no se enseñaba eso en aquella época. No se hablaba de la consulta como método para evacuar dudas espirituales. Además yo prefería que si tenía que abandonar mi deseo de estar con aquella mujer, prefería que Dios me lo dijera y no otra persona. Si tenía que ser desilusionado mi corazón prefería que lo haga Dios y no un hombre. No quería que nadie se enterase. Entonces use mi Fe y comencé a preguntarle a Dios, comencé a pedirle que me dijese si esa mujer era para mí o no, si era para mí iba a luchar, sino iba a hacer otra cosa. Yo quería saber qué opinaba él. Es que estaba seguro de que si alguien realmente podría saber la verdad sobre la posibilidad de que aquella relación funcione era Dios. Yo hasta me sentía culpable cuando lo veía al pastor de mi Iglesia. Es que lo normal era que el evacue mis dudas y no Dios. Yo pensaba que lo estaba traicionando pero como no me quedaba otra salida, igual lo tenía que hacer. Pero me sentía realmente mal. Es que no era lo acostumbrado. Lo normal era que una persona que se enamora de otra vaya y hable con el pastor y este le diere su opinión. Yo no hice eso, por miedo a que me reprendieran y me rompieran el corazón, no lo hice. Y me sentía mal por eso. Así que mi primera experiencia con las consultas divinas y con la voz de Dios fue así, con rebeldía. Fui rebelde a lo que normalmente se acostumbraba a hacer en casos como el mío. Pero fue una rebeldía motiva por el miedo por el terror que yo sentía en mi interior. Hoy se que esa rebeldía me salvo de muchos problemas y que fue algo bueno ser rebelde porque justamente le “di en la tecla” porque realmente se hace así. Hoy se sabe que se hace así para saber quién es para quien en la vida sentimental. Los pastores lo explican amenudeo. Pero en aquella época no era tan así, por lo menos en mi Iglesia.
 De manera tal que yo aprendí a que a Dios se le consulta, “pero sin desearlo”. Y no por ser “inteligente”.
Me acuerdo que me sentía tan mal por lo que había hecho pero a la misma vez no veía otra salida. No creía tanto en lo que estaba haciendo pero no me quedaba otra. Afortunadamente y como ese método funciona recibí la respuesta que necesitaba. Pero eran tan incrédulo y como no conocía como Dios hablaba, que dudaba. Dios me hablaba y yo volvía a dudar entonces volvía a preguntar. A veces cuando Dios me halaba la verdad yo no le creía, de tan inseguro que era. Es que como dije antes ese método no se usaba en mi Iglesia, o por lo menos yo nunca lo había oído. Entonces me parecía que lo que estaba haciendo estaba mal. Tan es así, que hasta el día de hoy hay pastores que cuando hablan del mismo versículo de David que me inspiro a usar la consulta divina, solo señalan la importancia del sacrificio pero no hacen ninguna referencia a la consulta divina. Es que después de consultar o antes, no recuerdo bien, David tuvo que sacrificar.
Un día de tan atormentado que estaba de saber si aquella voz que me daba la respuesta era la de Dios o la mía o la del diablo, me fui a la Iglesia con el fin de hablar con el pastor sobre lo que me pasaba. Al final decido decirle la verdad. En vez de confiar en la voz de Dios, en la voz de las orientaciones que Dios me daba a través de su voz, quería hablar con el pastor para que me diese su opinión sobre este amor que sentía. Así de inseguro era. Entonces en la predica el pastor dijo algo así “si ya te hablo Dios, para que preguntas otra vez”. Y ahí me di cuenta de que era la voz de Dios hablando a través del pastor, confirmando que verdaderamente había hablando conmigo y que eso que me había hecho entender era su respuesta. Después de eso nunca más pregunte a los pastores sobre alguna cosa salvo ciertas acepciones. Ahí aprendí a confiar en la revelación de Dios que viene por las consultas.
Volviendo al tema de cómo llego a entender tanto del mundo espiritual, la consulta divina es uno de mis secretos. Cuando no entiendo algo o quiero saber si debo  hacer tal campaña o cadena no tengo más que consultar a Dios. Ahí Dios me responde y ya. Es algo muy simple. También cuando quiero saber si tal cosa que se enseñan en las Iglesias es verdadera o no, consulto. O por ejemplo cuando quiero saber de un tema en particular para poder escribir sobre ello también busco la opinión de Dios a través de las consultas.
3)    Buscar la esencia de todas las cosas
Esto de buscar la esencia de todas las cosas es una forma de pensar que adquirí estudiando filosofía. Los filósofos griegos eran personas que se dedicaban a buscar conocimientos esenciales. Es que a través de tales conocimientos se solucionaban muchos problemas sociales, políticos, económicos, científicos, intelectuales, etc.. Los filósofos griegos eran personas que se dedicaban a pensar. Tenían como objetivo buscar el conocimiento puro de las cosas. Al tomar contacto con estos pensadores es que asimilé su forma de actuar. Entonces después cuando quería entender algo trataba de buscar la esencia de todas las cosas, lo que verdaderamente las cosas eran en realidad. Así como los filósofos griegos se preguntaban cosas como que era la “justicia” y buscaban ese conocimiento día y noche, yo me preocupaba por entender “qué quería Dios de los seres humanos en esencia”. Y ahí Dios me ayudó a comprender que era “la obediencia” la palabra correcta. No era la “Fe sobrenatural”. Era la obedecía la palabra en la cual se podría explicar todo el cristianismo. Es que Jesús vino para salvar al mundo y dar una vida con abundancia. Pero el método que Dios quiere que utilicemos para alcanzar aquellas cosas es la obediencia. Y la obediencia se divide en áreas, sexual, sentimental, económica, espiritual, familiar, etc... Y todas estas áreas están relacionadas por la guía del Espíritu Santo. Porque son las guías del Espíritu Santo las que orientan sobre cómo proceder en cada momento y lugar, sobre porqué área luchar primero y por cual después.
Esto último que acabo de decir en pocas palabras es algo que me costó mucho comprender. Y la forma en que pensaban los filósofos más la guía de Dios me ayudo a entenderlas.
Quiero dejar en claro que esta es otra de las razones por la cual yo tengo ciertas conocimientos que otros en la Fe no tienen, incluso dentro del propia Iglesia a la que asisto. Muchos líderes piensan que el conocimiento sobre temas espirituales es algo que Dios regala. No son pocos los lideres que creen que por pedir “dirección a Dios” ya van a recibir todo el conocimiento posible. Y no es tan así. Es cierto que las consultas divinas así como el acto de pedir alguna orientación es algo útil para conocer algunas cosas de Dios. Por ejemplo si yo me enamoro de alguien y quiero saber quién es para mí solo basta acudir a Dios en oración para que me su opinión. Pero ese método no se puede usar para todo. No todo conocimiento de lo Alto viene por las consultas. A veces hay que razonar mucho así como lo hacían los filósofos griegos.
Para descubrir cosas en la Fe que para muchos son inéditas yo tuve que pensar mucho, estar horas buscando entender porqué tal cosa era así y no de otra manera. Y después de tanto pensar es que las respuestas venían a mi mente. Dios no me regalaba la respuesta, tenía que pensar y pensar para entender la verdad. Dios es el más interesado del mundo en que uno conozca como es en realidad y cuáles son sus secretos. Pero eso no quiere decir que él regala conocimiento de lo Alto. Todo lo contrario, hay que esforzarse para entenderlo. Hay que luchar así como se lucha para lograr cualquier cosa por la Fe. Acostumbro decir que la gente que dice no entender a Dios es porque no ha buscado lo suficiente. No ha usado toda la Fe. Se han acomodado y han creído que porque se trata de Dios y de conocimientos que él quiere dar no hay que esforzarse. Nada más errado. Por eso es que yo veo gente de otras Iglesias cristianas que consultan a Dios, que piden dirección y aun así permanecen en el error, interpretan cualquier cosa menos lo que verdaderamente es. Es que son muy cómodos, creen que porque decirle a Dios “Dios revélame tal cosa” y sin buscar nada, ya van a tener todas las revelaciones divinas. Eso es falso.
4)    Me congrego en una Iglesia de Dios
Este es otro de mis secretos. La Iglesia a la que asisto tiene mucho que ver. En la Iglesia que yo asisto está el Espíritu Santo. Eso ayuda mucho. Además ahí te enseñan a perseverar en la Fe y a no conformarse hasta hallar lo que se quiere. Eso mas otros principios aplicados a la búsqueda de conocimientos de lo alto es que dan como resultado todo el conocimiento que poseo.
5)    Me mantengo en Espíritu y me llevo bien Dios
Estar en Espíritu significa estar atento a lo que Dios pueda decir. En otro trabajo hable sobre este tema en profundidad (Trabajos de Ayuno de Daniel) por eso no voy a desarrollar el tema. El otro secreto es que me llevo bien con Dios, esto quiere decir que sigo sus guías y orientaciones que da por medio de su Espíritu, además de cumplir con los preceptos bíblicos y obedecer a sus profetas. Eso hace que cada día mis conocimientos sobre el mundo espiritual aumenten más. Dios con cada día que pasa me permite conocer más sobre él y sus secretos.
6)    Busco información constantemente
Trato en lo posible de estar actualizado con lo último que se publica o se trata sobre temas espirituales. Leer blogs como el del obispo Macedo es algo que hago constantemente.
7)    Actualizo el conocimiento que adquirí si veo que mis ideas son erradas o no sirven para explicar ciertos fenómenos que quiero fundamentar
Cuando veo que una idea que tenia no se aplica a todos los casos o no sirve para explicar ciertos hechos que ocurren en el mundo espiritual inmediatamente la desecho o busco un reemplazo, osea una idea mejor, más abarcativa de lo que quiero explicar. Muchas veces Dios confirma la verdad de mis ideas con testimonios que leo, pero otras veces sucede lo contrario. Pero lo importante no es estar siempre en lo cierto sino buscar la verdad que sea mas explicativa de todo lo que ocurre hoy en día en la fe. Los sabios sabemos que aunque luchemos con todo la fe y con toda la fuerza nunca llegaremos a comprender todo lo que realmente Dios es ni tampoco todos sus secretos. Pero vale la pena buscar tal objetivo porque con esa actitud es logramos hallar respuesta a muchos problemas espirituales y desarrollamos mejores estrategias para mejorar la obediencia y vencer al mal.
Además no está mal equivocarse, lo malo es ser orgulloso y no querer aceptarlo.
8)    Pienso en términos de reglas generales y excepciones
Esto lo aprendí estudiando derecho. El que estudia abogacía termina pesando así. Su mente se acostumbra a pensar en término de reglas generales y excepciones. Para el abogado o estudiante de derecho avanzado todo tiene una regla general y una o varias excepciones. De tanto leer libros de derecho uno termina por asimilar esa forma de pensar. Es que las leyes dicen una cosa pero tienen excepciones. Si una norma dice que no se puede adoptar casi siempre a esa regla le sucede una o varias excepciones. Entonces el estudiante o abogado termina por pensar que toda su realidad no solo las normas son igual. Osea termina por creer que todo tiene una regla general y una o varias excepciones. Esto aplicado a la búsqueda de conocimiento hace que uno siempre busque saber cuál es la regla general y cual la excepción o excepciones, si las hay. Por ejemplo cuando yo investigue sobre vida sexual y me centre en la masturbación como tema, me di cuenta de que en principio general es pecado. Pero mi mente acostumbrada a pensar en término de reglas generales y excepciones, no se quedo tranquila. Es por eso que naturalmente empecé a pensar en las posibles excepciones a esa regla. Osea me puse a pensar cuales podrían ser las causas por las cuales la masturbación no serian un pecado. Y ahí es que descubrí que había dos excepciones, cuando uno tiene un problema físico y síquico que esté relacionado con la sexualidad. En esos casos uno puede masturbarse hasta que el problema se resuelva. No voy a desarrollar el tema de la masturbación en este trabajo, por eso solo doy una pequeña idea para poder explicar esto de pensar en termino de reglas generales y excepciones. Yo siempre pienso así. Siempre trato de ver en qué casos se aplicaría un mandamiento divino y en qué casos no. Siempre lo hago, es algo que está en mi, naturalmente incorporado. Por eso es que descubrí cosas que otra gente no logra. Es que no piensan igual que yo. Ese es el secreto.
9)    No tengo miedo de cuestionar todo el dogma cristiano
Esto también lo aprendí estudiando derecho. En derecho siempre todo se cuestiona. Los libros de derecho están llenos de críticas sobre todo lo que se cree verdadero. Lo bueno de esto es que la crítica de las ideas da como resultado nuevas ideas que pueden aportar mejores soluciones que las anteriores. Esa manera crítica de pensar también la aplico para conocer las verdades de Dios. Cuando yo descubro algo pongo a prueba ese conocimiento criticando esa idea. Para ver si es buena o no. Lo mismo hago cuando aprendo algo en la Iglesia. Y no me da miedo probar las ideas o cuestionar mentalmente si lo que me están enseñando por verdadero es realmente así o no. La gente que no critica las ideas o tiene miedo de hacerlo nunca va a poder conocer como realmente es Dios.
En mi caso personal yo cuestione casi todo lo que aprendí como regla cristiana. Mentalmente hice eso y con la ayuda del Espíritu Santo es que logre darme cuenta que estaba errado muchas veces pero también descubrí que muchos dogmas o cosas que se aceptaban por ciertas eran equivocadas.
Pero yo no hice eso con maldad o por orgullo de no querer aceptar lo que otro dice o piensa. Sino que lo hice para entender la verdad.
10) Trato de explicar todo claramente en mi mente y cuando escribo
Esto lo aprendí por estudiar comunicación social. Ahí se enseña eso. Se enseña que uno tiene que tratar de explicar lo mejor posible una idea y además se debe hacerlo de la manera más clara y comprensible posible. En efecto, los periodistas hacen eso todo el tiempo. Ellos reciben en la redacción una nota y después la traducen en términos claros y precisos para que los lectores puedan entenderlo bien y sin problemas. A veces les llegan textos científicos y por eso tienen que traducirlos a un lenguaje compresible. Es que la gente normal que lee los diarios no entiende del lenguaje técnico de una ciencia.
Esa forma de pensar es la que hace que yo todo lo que escribo lo redacte de la mejor manera posible tratando de que sea lo más comprensible. Trato de hablar claro cuando explico una idea.
11) Busco relaciones en todos mis conocimientos
Esto también lo aprendí estudiando en la facultad. El mundo intelectual está formado por ideas y todas estas están relacionadas unas con otras. Esa manera de pensar aplicado al mundo espiritual es útil porque hace que uno busque relaciones entre las ideas cristianas. Gracias a esta manera de pensar me di cuenta de que la obediencia se divide en áreas y que cada áreas esta relacionada una con la otra. Y que para que todo funcione bien hay que buscar y seguir las guías del Espíritu Santo, ya que son estas las que van a decir por cual área luchar primero y por cual después y además cuanta fuerza colocar en una área y cuanta en otra.
Yo sabía que la obediencia se dividía en áreas pero no entendía la relación entre ellas, no sabía cómo se interconectaban. Después de tanto buscar esa respuesta pensando y gracias a la guía de Dios es que logre entender que el punto de conexión entre estas es la guía del Espíritu Santo. En otro artículo desarrollaré más esta idea.
12) Entre los planes de Dios esta que yo conozca mucho de Dios
Yo siempre hablo de planes de Dios. También acostumbro a decir que en cada plan que Dios tiene preparado para cada persona hay funciones distintas. A algunos Dios lo sacó para buscar sabidora de lo Alto para enseñar y a otros no les dio esa misma función. En mi caso, yo soy sacado por Dios para buscar sabiduría y enseñárselas a otros. Esa es mi función. Es lo que está marcado en el plan que Dios tiene para mi vida. Por eso que nadie debe ponerse mal porque no tiene la misma inteligencia que yo o porque no puede hacer lo mismo que yo hago. Son funciones distintas. Lo importante que es cada uno sepa cuál es su función y la cumpla según la voluntad de Dios. Entonces soy sabio porque está en el plan que Dios tiene para mí tener tal cualidad. 
13) Mi sueño es dirigir la obra
Mi más grande sueño es dirigir la Iglesia Universal del Reino de Dios. Lo que yo más deseo en término de sueños es dirigir todo el mundo espiritual cristiano del mundo pero desde la “Universal”. Mi seño es ser el máximo líder y morir ejerciendo tal cargo.
Este sueño sin lugar a dudas tiene varias complicaciones. Pero yo no me preocupo por eso, porque sé que para Dios nada es imposible. Cuento lo de mi sueño porque de esa manera se va a poder entender el motivo por el cual yo me intereso tanto por el mundo espiritual y especialmente por la Obra de Dios, aun sin ser evangelista. De esa forma se puede comprender porque se tanto de Dios, porque Dios me da tanta sabiduría sobre temas que no ejerzo. Yo hablo de cómo levantar obreros y no soy pastor por ejemplo.
Todos los que tienen una espiritualidad alta saben que Dios prepara a sus candidatos para ejercer el cargo que tienen que ocupar algún día. Estos trabajos que hago en realidad son mi preparación para mi futuro como máximo líder. Por eso es que yo me extiendo tanto en los temas, por eso es que escribo tan largo, por eso es que hablo de cosas que a un miembro normal no debe interesarle.
Cuando comencé a escribir sobre la Obra de Dios y entregue algunos de mis escritos a obreros les llamo la atención que yo hablase de eso, pensaron en muchos casos que era un hipócrita, o una persona que estaba loca. Pero no era así. Es solo que me estaba y estoy preparando para un cargo que voy a ejercer. Eso es todo. No es una locura. No es algo de locos prepararse para hacer algo en el futuro.
Por eso es que yo no pierdo tiempo evangelizando o sirviendo en la Obra, eso lo haría si solo quisiese ser obrero, es que un obrero no necesita saber tanto de la Fe. En cambio y como quiero ser máximo líder es que prefiero dedicar mi tiempo a prepararme en doctrina cristiana, en aumentar mi inteligencia, en problemas que tiene la Obra actualmente y como solucionarlos, en cómo dirigir una Iglesia y un conjunto de Iglesias, etc.. De esa forma estaré preparado para ejercer mi función sin problema alguno. Esto es ser inteligente y no desobediente o loco como algunos piensan.
Las ganas de saber tanto del mundo espiritual se debe a ese sueño que tengo. Si mi sueño fuera otro como ser obrero o evangelista o pastor no buscaría saber tanto de Dios y sus secretos. Y por eso no escribiría de la forma en que escribo ni trataría los temas que toco. Y Dios me responde dándome muchos conocimientos porque él está preparándome para el cargo de máximo líder. No es que se de mas, sino que se lo justo que deber saber un máximo líder.
Anexo
Para qué sirven mis trabajos
Mis trabajos están orientados a enseñar a obedecer a Dios al 100%, es decir en todas las areas de la vida y a mantener esa obediencia hasta que uno deje de existir. Esa es mi misión principal. No busco otra cosa como vanagloria o cosas por el estilo.
Para quienes va dirigido
Va dirigido para todo el mundo porque el lenguaje que uso es claro y fácilmente comprensible. Pero le van a sacar mas provecho gente que ocupa altos cargos en la Obra como obispos y pastores regionales. Es que yo hablo con tal profundidad y extensión de temas que solo alguien que se ocupe de una nación o una región puede llegar a interesarse por todo lo que expongo. Un miembro normal o un simple obrero es raro que sienta interés por saber tanto de Dios. Esto se debe como dije más arriba a que tengo el deseo de ser el máximo líder de la Universal. Y para ejercer tal cargo debo estar bien preparado.
Porque yo no me pierdo al buscar sabiduría
Generalmente hay un demonio que trabaja en la mente de las personas y hace qué estas se perdían en el mundo de la Fe, osea se desvíen y terminen por creer que son ciertas cosas que en realidad son falsas. Eso no es algo que me sucede a mi cuando busco sabiduría. Lo que no quiere decir que el diablo nunca trabaje para que tal hecho ocurra. De hecho varias veces estuve por periodos un poco confundido buscando entender algo. Y el diablo intentaba engañarme. Pero al final lo vencí. Eso es algo normal cuando uno busca entender mejor a Dios. Pero lo que hace que yo no me pierda es el hecho de que sigo las guías y orientaciones del Espíritu Santo y estoy en una Iglesia que es de Dios. Con las guías e inspiraciones del Espíritu Santo es que Dios logra corregirme y enderezarme si es que estoy pensando o llegando a conclusiones equivocadas. Dios confirma en nuestro espíritu si es que lo que creemos es cierto o no.
¿Vanidad o tendencia actual?
En este trabajo hable mucho de mí mismo, de mis deseos y de mis experiencias con Dios. Uno podría llegar a pensar que esto es un acto de vanidad o algo parecido. Pero no es así. Es que generalmente se acostumbra a que el que enseña a hacer la voluntad de Dios o el que predica en un Altar, siempre tiene que hablar de Dios y de los profetas antiguos y no tanto de su vida privada o de sus experiencias con Dios. Esto se cree así porque muchos pastores se han desviado y han hecho de la Iglesia un lugar en donde exaltan su yo y no a la palabra de Dios o a Dios.
Pero la verdad es que la tendencia actual del Espíritu Santo es que los que enseñan y predican ya sea en el Altar o desde cualquier medio como este, hablen de cómo aplicaron y aplican las normas bíblicas en sus vidas, osea pide que hablemos de nuestras experiencias con él. Eso se debe a que se aprende mejor de esa manera. Eso sin mencionar que los que nos escuchan o leen se dan cuenta de que tenemos fallas y que no somos “super seres”. Eso hace que se sientan mejor consigo mismos. Eso les hace pensar que no nacimos sabiendo o siendo buenos sino que nos hicimos con luchas, sacrificios, etc..
Es que mucha gente creo que el pastor o el que enseña sobre Dios no tiene problemas o no tiene días malos. Eso es un error, todo lo sabemos. Pero no basta con decir en el Altar o cuando se escribe “yo tengo también luchas” o “yo no soy perfecto”, sino que además hay que narrar las experiencias que demuestran lo anterior. Así la gente entiende mas. Eso no quiere decir que uno deba contar toda su vida y todos los pecados que cometió. Sino que se debe contar lo que se pueda contar según la ocasión dando el mayor numero de detalles posibles pero sin ofender  a nadie ni a uno mismo. Claro que todo debe ser coordinado por lo que manda el Espíritu Santo en cada momento y lugar.
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