domingo, 14 de octubre de 2012

¿Por qué hay que abrir el corazón?


El otro día estaba escuchado a un sicólogo hablando sobre la importancia de la descarga emocional. Contaba este señor que una vez atendió en terapia a una persona que era gerente en ventas. Osea persona que se encargaba de las ventas de todo un local. El problema del hombre era que le habían dicho que estaba maniaco depresivo. Y que necesita urgente terapia para solucionar tal problema ya que si no lo hacía pronto podría llegar a la locura. El problema concreto que tenia este señor es que “negaba sus emociones”. A este hombre por ejemplo le molestaban muchas cosas de su trabajo pero su mente no permitía que afloren esos sentimientos de disgustos. Y como el ser humano es un ser emocional también es que se hacía daño al no darle cabida a la expresión de sus emociones como el disgusto, el enfado, la tristeza, etc.. El maniaco depresivo contaba el sicólogo es una persona que todo el tiempo está haciendo cosas para no pensar. No le gusta estar parado siempre quiere hacer mas y mas porque en el momento en que se queda quieto es que comienza a sentirse frustrado por la vida que lleva sin saber porque. Este tipo de persona NIEGA lo que verdaderamente siente y piensa sobre las cosas, sobre su vida. Y generalmente esto esconde y en muchos casos lleva a una gran depresión. El sicólogo también contaba que cuando le hacía preguntas a su paciente, preguntas como “¿qué tal le va en el trabajo?”, este escondía sus emociones inconscientemente. Y le respondía cosas como “todo bien, sin problemas”. Y en el fondo de su ser en realidad sentía frustración por su trabajo, le traía tristeza, sentía también bronca porque a veces las cosas no le salían bien como él quería y todo eso no lo expresaba, lo negaba hasta para sí mismo y de tanto negarse es que no se daba cuenta del porque de su estado mental.
¿Cuál fue el consejo del sicólogo para este señor?. El sicólogo sabiendo que el problema era de la descarga emocional lo incitó a su paciente a tomar contacto con sus emociones, le enseñó a no negarlas, a admitirlas, a no esconderlas a decir por lo menos para sí mismo lo que realmente piensa y siente en cada situación de la vida. Osea le enseñó que el ser humano no es solo un ser racional sino que también tiene emociones y que si no las manifiesta y reconoce con el tiempo se va a sentir mal. Expresar las emociones es algo que todos tienen que hacer. Es una necesidad natural tanto como comer y beber es solo que pocos se enteran de eso.
El sicólogo le dio como técnica para descarga lo siguiente: que antes de terminar el día su paciente tome una almohada, la apriete bien fuerte con toda su fuerza y rabia concentrándose en lo que le dio bronca o tristeza. Eso lo recomendó para que su paciente recordando lo que le dio bronca o tristeza logre descargar la emoción que tiene atrapada en su ser. Eso hacía que el alma se libere de lo malo y de su maniaco depresión.
¿Qué tiene que ver esto con el mundo espiritual?.
Hay una enseñanza dando vueltas por ahí en las Iglesias que SIN MALAS INTENCIONES trata de evitar que el cristiano exprese sus emociones ante sí mismo ante Dios y ante los demás. Se dicen cosas como “si te hacen daño no llores, seguí adelante, el diablo quiere eso, no le des el gusto”. Es cierto que el cristiano debe siempre seguir adelante a pesar de las trabas que el diablo le impone cada día, pero eso no quiere decir que deba negar lo dañado que está por dentro por algo que el mal le ha hecho. Y es más no es bueno negar que uno siente bronca o rabia, o enojo o tristeza por una injusticia, una traición o cualquier otro daño del alma. Entonces lo correcto es cuando se sufre un mal reconocerlo ante Dios en oración o con otras personas que son de confianza en la medida en que se sea guiado por Dios para hacerlo. Y no tener vergüenza de mostrar ante Dios y ante los demás que uno se siente triste, cansado, decepcionado, o lo que sea que se sienta o hasta incluso llorar. Después obviamente hay que seguir adelante con la vida. Pero no hay que negar la expresión de las emociones. Si no va a pasar lo mismo que al paciente del sicólogo del comentario de más arriba. Después uno se va acostumbrar a no expresar nada de lo que se siente y todo acaba en una terrible depresión.
La diferencia que hay entre la descarga emocional humana y la descarga cristiana es que los cristianos tienen ayuda de Dios para descargarse eficazmente. A veces el sicólogo sabe que su paciente está mal por no haber expresado una emoción antigua y por eso busca que este se exprese. Pero como el paciente a veces es muy duro al admitir lo que sintió es que se tardan años de terapia para llegar a que este confiese aquello que necesita confesar para sentirse libre emocionalmente. Eso no les pasa a los cristianos por más duros de corazón que sean, porque al invocar la ayuda del Espíritu Santo, el corazón se termina hablandando en un tiempo mucho más rápido que el que tardaría en lograrlo un sicólogo. Por eso es importante que siempre expresar las emociones.
Pidiendo a Dios que nos ayude a expresar nuestras emociones eficazmente es que lograremos estar siempre limpios de corazón. No se trata de negar sino de expresar lo que se siente.  
Cuando se descargan las emociones el corazón del cristiano se mantiene limpio de toda amargura, tristeza, depresión y cosas semejantes. Las personas que mantienen la amargura, la bronca, la rabia, el odio son aquellas que no expresan sus emociones eficazmente con forme a la voluntad de Dios. El demonio de odio, rencor, etc no sale solo con la expulsión de los días viernes necesita además de la expresión de las emociones.
También una técnica muy sencilla para mantener limpio el corazón es la siguiente: todos los días tomar un vaso con agua pidiéndole a Dios que consagre el agua que está dentro para que cuando uno lo beba el Espíritu Santo pueda operar en el interior y nos ayude a expresar en oración y con los demás lo que se tenga que expresar, que nos ayude a no guardarnos nada que tenga que salir. La próxima vez que oremos el Espíritu Santo va a actuar y va a dirigirnos a confesar lo que tengamos que confesar. 
Dios creó la oración no solo para pedir cosas, o para buscar el Espíritu Santo o para alabarlos, él también la creó para expresar emociones, como tristezas, decepciones  dolores del alma, etc... 
Dios creó la amistad no solo para que uno no se aburra o para tener alguien con quien conversar, sino también la creó para compartir las emociones del alma.