viernes, 13 de abril de 2012

Dos errores espirituales muy comunes en la obra, a tenerlos en cuenta

Hay dos errores muy comunes que comenten muchos líderes que están mal espiritualmente. Se habla de los errores que cometen los que “ESTAN MAL” no los que están bien.  Estos últimos No fallan en esas cosas.
¿Cuáles son tales errores?
Alejarse de la obra o de la Iglesia por una injusticia sufrida: es muy común hoy en día ver y escuchar historias de personas que un día fueron felices obreros, o pastores y hasta obispos de la Iglesia pero que por que les traicionaron, les engañaron, o les hicieron algo que les molestó dentro de tal institución dejaron dichos cargos y en algunos casos hasta la fe abandonaron. En la Iurd tv se puede ver claramente eso cuando vienen ex obreros y ex pastores a explicar porque dejaron la fe en Jesús. Hay obispos que dejaron la fe porque un superior usado por el diablo los difamó o los mandó a hacer trabajos de baja categoría o los maltrató y cosas así por el estilo. Hay pastores que dejaron sus cargos porque sus  novias (obreras) o esposas les fueron infieles y hasta con otros pastores. Hay obreros que se fueron porque el obispo fulano de tal dijo algo que no les gustó que los hirió. También hay líderes que abandonan la fe porque sus deseos no se cumplen o porque ven mucha injusticia e hipocresía en las iglesias a las cuales frecuentan.
Quedarse en la obra a pesar de darse cuenta de que algo anda mal en sus vidas, de que a pesar de ser obreros, pastores u obispos, no se sienten bien espiritualmente, tienen miedos excesivos, contraen frecuentemente enfermedades, no consiguen ser felices, se tienen perdidos como si Dios no les oyera o hiciera caso, no saben qué hacer de sus vidas, están minados de dudas sobre si hicieron lo correcto al tomar su cargo, no disfrutan el trabajo que realizan al contrario el uniforme es una carga para ellos no una bendición,  no ven que la las bendiciones que promete la Biblia se cumplan en sus vidas, se sienten cansados, vacíos, sin fuerzas, fríos en la fe, los problemas de los cuales se habían liberado vuelven a aparecer entre otros síntomas.
Cuando una persona que esta como líder en la Iglesia está de tal manera, es indudable que no está habilitada para ayudar a otros. Es que Jesús exige pureza espiritual para trabajar en la obra, estado que se logra con mucho tiempo de obediencia. La buena voluntad y las ganas de servir no dan dicha pureza al siervo. En cambio la obediencia total y absoluta al creador si logra con el paso del tiempo conquistar tal resultado.
Entonces hay dos tipos de errores 1) el irse sin tener que hacerlo y 2) el quedarse sin tener condiciones. Es triste pero este tipo de fallas se siguen cometiendo aun hoy en las Iglesias. Historias como las de “el pastor fulano abandonó y se fue a otra Iglesia” o “la obrera tal confesó que estuvo más de 10 años trabajando en la obra estando mal espiritualmente” se oyen comúnmente. El único que gana con esto es Satanás, ya que tales líderes que son usados para hacer cosas malas también con el paso del tiempo terminan sufriendo por sus pecados. Claro que también destruyen la fe otros. Es que los obreros, pastores y obispos en mal estado espiritual dan malos consejos, malas enseñanzas, se portan mal, generan problemas contiendas, son maleducados, tienen mal carácter. Y eso termina por desalentar la fe de muchos que están a su alrededor que pueden ser esposa, novia, fieles, obreros, etc..
Afortunadamente los hijos de Dios son instruidos por el Espíritu Santo para no caer en estas trampas diabólicas. No se dejan engañar por el mal ni tampoco por las injusticias que comenten los seguidores de satanás que están muchas veces disfrazados de “buenas ovejas”. Los hijos de Dios cuando tienen un problema o sufren una injusticia le consultan, le piden guía, no son capaces de tomar decisiones a la ligera basados en su propia razón o en sus sentimientos. Esperan la respuesta de Dios aunque esta tarde en llegar. No se van a animar a dejar la obra solo porque el líder o un colega de trabajo los ofendió, por más grande que esta ofensa sea, por ejemplo la infidelidad sentimental, o una traición. Y si Dios les llega a pedir que dejen sus cargos por estar mal espiritualmente automáticamente lo van a hacer sin problemas, ya que no son capaces de mantenerse en la mentira solo por dar una imagen en la Iglesia o por mantener una autoridad espiritual.
Consejo para los líderes espirituales: No es bueno quedarse en la obra si es que se está mal espiritualmente. Ni tampoco es correcto dejarla por una injusticia sufrida. Lo que hay que hacer siempre es autoevaluarse espiritualmente hablando para ver si es que todavía se mantiene la condición base para la obra que es el bienestar espiritual. Si alguien se da cuenta de que no está bien o ha sufrido alguna injusticia que hable con Dios, que le cuente lo que siente, como está y que después le pida un consejo para más tarde ponerlo por obra aunque duela y cueste.

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