martes, 16 de noviembre de 2010

3 Rabia!!!


El obrero que se enfría es aquel que una vez que se ha liberado y conquistado el nuevo nacimiento deja de luchar para mantener esos estados. Esto puede suceder por varios motivos pero los que más me parece recomendable hablar son tres, por orgullo, por amor a las almas y por falta de sabiduría.
Por orgullo: este es el obrero que "se cree fuerte". Es aquel que siente y cree que lo puede todo con su capacidad. Confía más en él y en sus cualidades que en "el poder de Dios". Por eso es que le cuesta mucho depender de él. Y una vez que logra liberarse no vuelve a humillarse a Dios. No vuelve a confesarle sus debilidades al creador, porque cree que eso es signo de "deshonra". Entonces no hace más la cadena de viernes ni los propósitos de fe ¿porque lo va a hacer si ya no es "como los que están endemoniados"?. ¿Por qué lo va a hacer si ya no lo necesita?.
Por amor a las almas: Este es el obrero que una vez liberado coloca toda su fe en salvar almas olvidándose de dejar un poco de fuerzas para mantener su estado espiritual. No lo hace por maldad es solo que se deja llevar por sus sentimientos y se olvida de que lo principal es obedecer a Dios. Dios nunca va a mandar a un fiel de dedicarse a salvar almas cuando esto perjudica su relación con él.
Por falta de sabiduría: Es aquel que no sabe que el nuevo nacimiento así como la liberación son estados espirituales y por tanto necesitan un mantenimiento continuo. Por eso es que nunca pide que Dios lo vuelva a renovar para que este lo capacite para hacer su voluntad. Este nunca le pide que le "renueve por dentro" y que "lo moldee según su voluntad para ser lo que él quiere que sea". Este tipo de persona no se enfría en la fe por maldad sino por falta de sabiduría, ese es su pecado "no saber" cómo llevarse con Dios. 

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