jueves, 28 de octubre de 2010

Espíritu Santo Y pastores




El Espíritu Santo tiene muchas funciones una de ellas que creo es la más importante es la de informar al fiel que le consulta lo que debe o no hacer en tal o cual situación. Esa es la cualidad principal de este espíritu, enseñar a los hombres que necesitan de un consejo divino. Lo que quiere decir que si tengo alguna duda sobre seguir tal o cual camino, si no sé qué me conviene hacer, puedo consultarlo personalmente, entonces, tendré la respuesta que necesito. Esta cualidad del Espíritu Santo no excluye la autoridad de los pastores ni la guía de ellos en las iglesias ya que parte de la voluntad de Dios se hace con la intervención y ayuda de estos hombres. Nunca el Espíritu Santo suplantará al pastor, pero tampoco el pastor podrá cumplir la función del Espíritu Santo. Los dos tienen funciones distintas y por lo tanto son necesarios en el reino de Dios. De otro modo ¿para qué Dios tiene iglesias? Si realmente sólo la voluntad de Dios se hiciera con el Espíritu Santo ¿para qué levanta pastores y obreros?...

Una vez oí de boca de un pastor decir que los ángeles del cielo tienen celo de nosotros los seres humanos ya que somos los elegidos por Dios para predicar su evangelio en la tierra y no ellos. Dios, con certeza lo digo, pudo haber creado otro tipo de organización de su reino en la tierra, él pudo haber confiado la difusión de su palabra a ángeles espirituales(es decir a espíritus) o al Espíritu Santo sin la intervención del hombre. Sin embargo y por alguna razón no lo quiso así. Él deseo que los humanos fueran los encargados de dirigir materialmente su reino en la tierra, digo materialmente, porque los pastores y obreros son guiados por Dios para hacer su trabajo. Entonces el reino de Dios es dominado por el Espíritu Santo pero realizado materialmente por seres humanos. Por eso es que es necesario ir a la iglesia por más que ya se tenga el Espíritu Santo. Sino ¿en qué lugar voy a dejar mi diezmo y ofrendas?. Además por más sabio que pueda ser el fiel, por más conocedor de la palabra que sea, necesitará de la palabra de los pastores y obreros de las iglesias. Como ven la guía del Espíritu Santo no deja sin efecto las tareas de un pastor o un obrero. Los dos se complementan. Es por eso que nunca el Espíritu Santo orientará a una persona a que viva una vida solitaria apartada de todo el rebaño de Dios que es la iglesia.

En la biblia se menciona un caso excepcional después de la muerte de Jesús es decir, después de la venida del Espíritu de Dios a la tierra con la intención de habitar en todos los seres humanos (promesa de Dios cumplida gracias a la muerte de Jesús), que es el ministerio del apóstol Pablo. Pablo -después de ser bautizado con el Espíritu Santo- se lanzó solo a evangelizar sin acudir a ninguna iglesia ni depender de ninguna autoridad humana más que Dios. Y su ministerio tuvo éxito ya que sanaba y curaba, es decir, hacia milagros y Dios estaba con él. PERO eso no quiere decir que no dependía de una iglesia, ya que su función es muy similar a la que ocupa toda autoridad máxima de una iglesia cuando recién comienza su ministerio. Además con cada reunión que hacia él se alimentaba de la palabra que fluía de sí mismo, tal y como lo hace un pastor los domingos a la mañana hoy en día. Un ejemplo de lo que hizo Pablo es la vida obispo Macedo. Cuando el obispo dejó su antigua iglesia y se puso a evangelizar por su cuenta y para su propia iglesia, hizo lo mismo que este apóstol. No tenía autoridad superior a él materialmente hablando solo Dios quien lo guiaba. Y se alimentaba dela palabra que daba a los fieles los Días de iglesia ya que él era y es el máximo líder. ¿Se entiende? hasta el necesito de ir a la iglesia pero como la había creado él dependía de su iglesia y de sus reuniones y palabras. Hay que hacer notar también que Pablo no fue independiente de la iglesia que Jesús había creado con Pedro y otros apóstoles ya que con el pasar del tiempo fue orientado por Dios para reunirse con estos apóstoles. Además se incorporó a la iglesia que había creado Pedro aunque con la función que hoy se asemeja a la de un pastor. De manera tal de que es necesario la iglesia, los pastores y el Espíritu Santo. Todo esto en necesario, ninguno excluye al otro.

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