domingo, 17 de octubre de 2010

Algo más sobre los sueños de Dios

Si es verdad el dicho cristiano que dice "el que pide recibe" y le pido a Dios que "haga su voluntad en mi vida y cumpla su sueño en mi" ¿qué creen que pasaría?. ¿Qué creen que ocurriría?. Si es verdad el dicho de "el que pide recibe" y yo pido la anterior con insistencia de seguro terminaría haciendo la voluntad del creador. Y si eso ocurre ¿qué pasaría en mi vida?. Como Dios dice "cumpliré los deseos de tu corazón si me obedecés" de seguro que conquistaría todo lo que quiero. Esa es la clave para lograr obediencia, "PEDIRLA". La biblia dice que nada podemos hacer sin la ayuda de Dios. Y si Dios se maneja con pedidos, entonces para poder obedecerlo tengo que pedir y pedir que él haga su voluntad en mi, es decir, que haga realidad los sueños que tiene para mi vida. Si hago así toda mi vida cambiará. Pero este pedido tiene que ser el objetivo principal en mi vida, no puede haber otro que tenga la misma importancia ni la salvación misma ni la obra ni nada. Sólo este. Este debe ser el principal y debo mantenerlo hasta el ultimo día de mi vida, porque siempre que esté vivo voy a tener que obedecer.
Si vos que estás leyendo estas lineas tenés una vida más o menos bien, no del toda completa, ya que no conquistaste todo lo que querías, presta atención a esto que voy a decirte. Si no lograste que Dios te bendiga como quisieras es porque no lograste obedecerlo como él quería. Y eso se debió a que nunca luchaste por obedecerle. A lo mejor en la iglesia te enseñaron que logrando conquistar tus objetivos agradas a Dios y no es así. Tus objetivos son algo secundario para Dios. Lo que a él le interesa es que luches con todas tus fuerzas para obedecerle. Este debe ser tu principal objetivo en la vida. Si lo hacés así y te dedicas a luchar por que el sueño de él se haga realidad en tu vida dejando de lado tus deseos personales él hará realidad tus sueños. Parece contradictorio pero es así. Es como una ofrenda. Lucho por lo que Dios quiere para que él me de lo que yo quiero, es como un intercambio como un pacto. Así trabaja Dios. Si lucho con todo lo que tengo para que sus sueños se hagan realidad de seguro conquistaré todo lo que busco. Y sus sueños no son iguales que los míos, esto ya lo expliqué en artículos anteriores. El obispo Macedo por ejemplo cuando se convirtió al cristianismo no soñaba con ser pastor pero Dios si quería eso para él. Cuando el obispo se dió cuenta de que sus sueños estaban en contra de los del creador paró de luchar por ellos y comenzó a luchar por los de Dios. Y hoy no se arrepiente de haber renunciado a lo que en un principio quería, ya que se dió cuenta de que lo que el quería cuando comenzó a ser cristiano no era realmente lo que necesitaba. Lo que el necesitaba no era plata, fama o gloria sino obedecer a Dios y luchar con todas sus fuerzas por mantener esa obediencia.

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