martes, 21 de septiembre de 2010

94 - Intercambio Espiritual



"Esto sucederá si escuchas obedientes la voz del Señor, vuestro Dios."

En Zacarías 6, casi al final, Dios hace una promesa a su pueblo. Dios promete que va a bendecir a los israelitas, pero coloca una cláusula para que eso ocurra, que es la de "obedecer a su voz". El pueblo de Israel no hacía caso al Señor por eso es que sufrió. Luego, de tanto gemir, buscó a Dios y este envió a un profeta que bendijo al pueblo diciendo algo así como "Dios los va a ayudar a derrotar a sus enemigos pero tienen que obedecerle". La causa de la caída de los hijos de Dios era siempre la desobediencia. Por eso Dios aclaraba, "los voy a bendecir, pero primero obedézcanme".

Eso que sucedía en el pasado sigue ocurriendo hasta el día de hoy. Hoy en día mucha gente sufre y busca al Señor. Y este nuevamente hace saber a lo que piden sus bendiciones que los bendecirá pero a cambio de obediencia. En las iglesias -por ejemplo- Dios habla con todos los miembros y les promete(a través de sus siervos y palabra) que hará cosas maravillosas en sus vidas, pero a cambio les pide que oigan su voz y la obedezcan. Y como son pocos los que cumplen con lo que pide el creador, la mayoría de la gente que concurren a ellas no ven en sus vidas el cumplimento de las bendiciones prometidas. Y con el tiempo muchas de estas personas se desaniman en la fe y hasta llegan a pensar que Dios no existe o que si existe tarda mucho en bendecir. En realidad ninguna de los dos ideas dadas es verdadera, Dios si existe y no tarda mucho en bendecir (salvo excepciones). Es solo que la gente que espera algo de él tarda mucho en obedecer. Las bendiciones de Dios se conquistan por obediencia. De manera tal que si no hay obediencia no se puede esperar nada del creador. La obediencia es el combustible que hace que Dios actúe compeliendo sus promesas. Por eso es importante obedecer. Y si se tarda mucho tiempo en hacer caso a las órdenes de Dios también la promesa vendrá a cumplirse tardíamente. Me acuerdo el caso de una joven que espero 12 años para recibir una bendición sentimental. Ella siempre había querido tener una pareja. Y por más que luchaba no podía hacer su sueño realidad. Parecía que Dios no estaba con ella, que no le interesaba sus oraciones. Pero en realidad no era así. La bendición que ella quería podía haber venido mucho tiempo antes. Lo que sucedió es que esta mujer tardó mucho en darse cuenta que la clave estaba en la obediencia. La respuesta que ella tanto esperaba de Dios no llegaba porque no le obedecía como él quería. Por eso es que tuvo que esperar tanto. Si bien hay que tener paciencia para tener alguna que otra bendición del Señor, tampoco hay que esperar tanto como 12 años (salvo excepciones claro). Por eso es necesario averiguar si realmente se está obedeciendo a Dios o no a fin de esperar una bendición que verdaderamente vendrá y no una que nunca se cumplirá.

Para poder tener algo de Dios primero hay que obedecer...Eso es un intercambio espiritual, eso es un trueque...




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