domingo, 12 de septiembre de 2010

83 - Predicar!!!

Escribir sobre Dios no es nada fácil. Hay que pensar bien que decir, no sólo para evitar dar consejos que están en contra de la voluntad de Dios sino también para no caer en la hipocresía de publicar mandamientos que ni el escritor mismo cumple. Este también es un problema que todas las autoridades de Dios enfrentan a diario cuando tienen que subir al altar y predicar la palabra de Dios. Para evitar cometer este tipo de errores es necesario prestar atención a lo que dice la biblia y a las orientaciones que da el Espíritu Santo al momento de interpretarla. Haciendo así se podrá librar del vicio de predicar algo en contra de la voluntad de Dios, ya que se supone que la causa de ese tipo de mala predica está fundada en el desconocimiento de lo que significa obedecer a Dios.
Para solucionar el otro problema, el de la hipocresía, es necesario que el siervo que predica tome conciencia de cual es su estado espiritual. Si el resultado de este test es negativo se podrá contar sólo sobre lo que este cumple de la voluntad de Dios y no -en principio- sobre lo que no. Por ejemplo si el siervo no es diezmista es un hipócrita si pide a los fieles que den el diezmo. Distinto es el caso -esto ocurre amenudo- en el que el siervo no cumple con lo que está predicando pero por que recién -en el momento de la predica- se está enterando lo que se debe hacer. Le ocurre mucho a postores y obreros que cuando predican sobre Dios el Espíritu Santo habla de tal manera que el consejo que se está dando no sólo va dirigido para el pueblo sino también para el que está hablando. Es como si Dios usara la boca del siervo para decirle a él que es lo que debe y no hacer. ¿Se entiende?...En este último caso si es valido exigir a los demás algo que todavía no se obedece, ya que se supone que también el que predica va a obedecer junto con los otros que lo escuchan.
Aclaración final: el tema de la predica es muy amplio como para poder explicarlo de manera detalla en este espacio. Lo que se trato de hacer es dar una idea de como se debe hacer para predicar bien. Por eso no se debe sentir ofendido el lector si es que después de la lectura no se halla satisfecho en su deseo de conocer totalmente sobre el tema. Seguramente en otros comentarios que se publicaran se ampliará sobre la cuestión.

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