domingo, 12 de septiembre de 2010

82 - Frutos de la obediencia




Dios juzga al ser humano de acuerdo a como este se comporta. Si se porta bien, no tendrá de que avergonzarse, pero si se porta mal, que no espere buenos resultados. Para Dios los que lo obedecen son los que tendrán una vida buena, en cambio, los que ignoran su camino y sus consejos, tendrán que sufrir el resto de su vida, mientras dure su desobediencia. Y si esta se mantiene hasta la muerte el infierno -primero- y el lago de fuego y azufre -después- será su recompensa. Por eso se hace importante acercarse a Dios en todo momento y lugar a fin de no ser consumidos por el fuego eterno en esta vida y en la otra. Muchas personas creen que son de Dios y viven una vida miserable. Argumentan que su estado es una cruz con la que tienen que cargar. Otros, también viviendo así, creen que Dios no desea que prosperen y consigan cosas, por eso es que nunca buscan sus bendiciones. Por qué piensan que la felicidad, el placer y la buena vida es un pecado. Nada más alejado de la realidad. El Espíritu Santo es el oficial principal de Dios encargado de hacer realidad los sueños del creador en la vida de cada siervo. Pero él no puede obrar si es que no se lo permite. Y este tipo de pensamientos (la prosperidad es mala, el placer sexual es pecado, la vida bendecida es del diablo) hacen que no pueda actuar. Es decir, son pensamientos pecaminosos. Muchas personas no son bendecidas por que cierran su entendimiento con ideas falsas sobre lo que verdaderamente es Dios y sobre lo que de manera verdadera representa obedecerle. La persona que obedece a Dios es fácilmente reconocida por que en este mundo tiene una vida bendecida, en cambio, la que no lo obedece no la pasa tan bien, aunque esté en la iglesia, sea diezmista, ofrendante, obrero, pastor, obispo, etc.. Las bendiciones sólo siguen a los que ponen en práctica los consejos del creador. Quienes no lo hacen así viven mal. Lo peor de todo -en la vida cristiana- no es vivir mal, sino no darse cuenta de que eso es producto de una mala relación con Dios. Muchas personas que van a la iglesia soportan la miseria creyendo que -aun así- son salvos. Y no se dan cuenta de que la miseria que pasan es producto del pecado que cometen contra Dios, porque eligen no ofrendar, no diezmar o aceptan la situación que pasan como si fueran ellos sus propios dueños. Muchas personas dicen "yo no quiero prosperar" y es cierto "ellos no quieren", pero Dios, ¿será que piensa también así?....La vida buena es una consecuencia de la obediencia a Dios quien no tiene una buena vida es porque realmente no obedece y si no hay obediencia tampoco hay salvación del alma.

1 comentario:

  1. Les saludo de El Salvador, reciban muchas bendiciones, les comparto mi testimonio de sanidad para la gloria de Dios en mi blog www.creeenjesusyserassalvo.blogspot.com

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