domingo, 19 de septiembre de 2010

92 - Abimelec

Génesis 20 versículo 7
"Ahora pues devuelve la mujer a su marido porque es profeta y orará por para que vivas. Pero si no la devuelves, debes saber que morirás tu y todos los tuyos."
Génesis 20 versículo 14
"Entonces Abimelec tomó ovejas y vacas, siervos y siervas, se los dio a Abraham y le devolvió a Sara, su mujer..."
Génesis 20 versículo 17
"Entonces Abraham oró a Dios y Dios sano a Abimelec, a su mujer y a sus siervas..."

Estos versículos del Génesis cuentan una de las tantas historias que vivió Abraham. En ella en particular se puede apreciar claramente que Dios le ordenó a un tal Abimelec que devolviera a Sara esposa de Abraham. En aquella época Abraham tenia miedo de las personas supieran que Sara era su esposa. Por eso es que le pidió a ella que dijera que era su hermana. La idea de él era pasar desapersivido frente a las posibles pretensiones de otros hombres con ella. Sara era una mujer muy bonita que llamaba la atención de todos. Por eso Abraham temía que otros hombres queriendo tomarla lo matasen a él. Como andaba de pueblo en pueblo diciendo que era hermano de Sara y no esposo, un rey llamado Abimelec la tomó como una de sus esposas. En esa época este acto era permitido. Pero Dios habló con ese rey en un sueño y le ordenó que la dejara en libertad porque era casada. Si no lo hacia la maldición que viene por la desobediencia caería sobre él y su reino. Por eso es que este rey decidió obedecer a Dios y fue bendecido. La moraleja de la historia es -por lo menos en esta oportunidad- que lo que Dios dice que hay que hacer debe hacerse, aunque no se quiera hacerlo. La voluntad del creador siempre tiene que estar por encima de la de sus siervos. Noten que el rey Abimelec no sabia que Sara estaba casada pero Dios le avisó. Ahí se puede ver también la importancia de invocar a Dios para que hable a sus siervos. Abimelec creía que estaba haciendo bien pero después, gracias a la intervención de Dios, se dio cuenta de que no era así. Si Dios no hubiese intervenido en la historia Abimelec hubiese pecado y su reino hubiese sufrido las consecuencias. Para no cometer errores en la fe -como siempre digo- es necesario pedir orientación a Dios antes de actuar. Así se podrán evitar muchos problemas. Si se pide orientación a Dios él tiene libertad para avisar de los caminos errados y dar seguridad de los correctos...

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