sábado, 28 de agosto de 2010

59 - Vigilar

Proverbios 4 vers. 26
"Examina la senda que siguen tus pies y sean rectos todos tus caminos, no te desvíes a la derecha ni a la izquierda, parata tu pie del mal"
Dios puso en manos de los hombres la "Libertad" de elegir entre hacer su voluntad y la del diablo. No se puede hacer la voluntad de uno mismo sin que sea considerada esta como la del diablo. Hay sólo dos caminos, el camino de Dios, o el del mal. Los seres humanos son cuerpos capacitados para albergar espíritus. Si un hombre obedece a Dios entonces Dios habita en el. Pero si no lo hace, si no que sigue su vida como lo dicta su corazón, aun cuando tenga buenas intenciones, está haciendo la voluntad del mal. Por eso es que tiene demonios dentro. Muchas personas se niegan a aceptar a los caminos de Jesús y de disculpan diciendo cosas como "yo soy bueno, yo no hago el mal a nadie". Pero esa bondad en realidad es falsa. Lo que sucede es que no se dan cuenta que realmente son malos. Toda persona que no obedece a Dios es del maligno.
Dios puso la vida del hombre en sus propias manos. Le dió libre alberdrio, es decir la libertad de elegir entre seguir a Dios o al mal. Cualquier hombre, por más que no invoque espíritus, o hable con los muertos, que no obedece a Dios, hace la voluntad del mal.
Hacer la voluntad del mal es algo muy sutil. Muchas veces se piensa que se está haciendo la voluntad de Dios y después se revela que no es así. Por eso es que Dios dice en el versículo citado que examinemos lo que estamos haciendo para constatar si lo que hacemos le agrada o Dios o no. Este examen tiene que ser constante. Y debe durar mientras estemos vivos.

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