jueves, 26 de agosto de 2010

54 - Sacrificio

Obedecer a Dios es un sacrificio. Muchas veces tenemos que privarnos de hacer cosas que queremos y eso lastima nuestra alma. Cuando vienen las campañas de Israel por ejemplo casi todos los cristianos de la Iglesia Universal estamos de sacrificio, hasta los pastores y obispos, todo estamos en la fe de dar una gran ofrenda económica, más ayuno entre otras cosas para Dios. Y eso es doloroso, nos privamos de lo material y duele, pero lo soportamos, por que el Espíritu de Dios está con nosotros. Pero los que no lo soportan, los que no aguantan, son las personas que nos rodean. Ellos sufren por vernos sacrificar para Dios y hasta murmuran contra la iglesia diciendo cosas como "te lavan la cabeza, te roban, te engañan esos pastores". Esta no es más que la voz del maligno materializada a través de una familiar, amigo, compañero, novio, novia, esposo, esposa etc.. En ese sentido, el sacrificio para nosotros los cristianos, se torna doblemente doloroso, no sólo por que tenemos que privarnos de algo que queremos si no por que además tenemos que soportar la opinión negativa de los que nos rodean sobre lo que estamos haciendo. Y guarda si nos equivocamos en la ofrenda o el ayuno, guarda si nos equivocamos en el pedido ya los ojos de ellos están listos para criticarnos y juzgarnos. Por eso es que tenemos que ser fuertes al momento de sacrificar. Satanás siempre se va a levantar para hacernos la vida imposible. Pero como dice Jesús "inútiles son los planes de los que se oponen al creador". Satanás es un espíritu que todo el día se la pasa planificando estrategias para hacernos desistir del sacrificio. Pero si obedecemos a Dios y mantenernos la fe en lo que nos ha ordenado hacer, necesariamente será derrotado, por más organizado que esté para darnos batalla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario