martes, 31 de agosto de 2010

63 - Ofrendas


Éxodo 8 vers 27
"Ofreceremos sacrificio al Señor, nuestro Dios, como él nos diga".

Muchas personas no saben cómo hay que ofrendar. Las ofrendas dinerarias, tanto como las espirituales y también cualquier tipo de ofrenda se debe realizar con forme a lo que determine el Señor. Cuando Dios pide un sacrificio económico no está tan interesado en la cantidad o cualidad de lo que se entrega (salvo acepciones), si no en lo que la persona tiene y lo que él quiere que le entreguen. Uno puede tener mucho pero Dios puede pedir poco. Una persona puede tener poco y Dios puede pedir mucho. Es así, es Dios quien decide que debe darse, en que cantidad y porqué pedido. Lo que debe pedirse al momento de sacrificar y por el sacrificio, tanto como lo que se debe entregar no puede tener defecto. Una ofrenda tiene defecto cuando se da menos o más de lo que debe darse, según la opinión de Dios. Por eso es que no importa el monto de la ofrenda sólo si Dios está de acuerdo con que se entregue ese sacrifico y no otro. Para saber que piensa Dios basta sólo dirigir una oración hacia él con la intención de que nos guíe para poder ofrendar correctamente. Haciendo así no puede haber errores. Haciendo así necesariamente no puede haber fallas al momento de ofrendar. No hay que olvidar también que sólo se debe pedir lo que Dios quiere que se pida y no otra cosa.

En el versículo que cité Moisés dice que sólo se ofrecerá sacrificios que sean encomendados por Dios. Es decir, como este lo pida, ni más ni menos. Lo justo en la ofrenda es lo que bendice al cristiano. Justo no quiere decir ajustado o tacaño, sino lo CORRECTO. Lo justo delante de Dios es lo que se debe dar. Puede parecerme poco una cifra pero si Dios lo quiere así amén, puede parecerme excesiva una ofrenda, pero si Dios lo quiere así, amén. Lo importante entonces es dar lo que Dios pida, ni más ni menos. No se debe dar más porque si Dios lo hubiera querido lo hubiese pedido, no se debe dar menos porque Dios quiere más.
Muchas veces hice ofrendas sin consultar a Dios. Nunca -en esas oportunidades- le consulté sobre la cantidad dineraria de la ofrenda ni tampoco sobre el pedido. No fue bueno hacer eso. Las cosas no me salieron bien. Terminé conquistando -por qué me respondió- cosas que después no me sirvieron. Además me excedí en las ofrendas (vendí objetos que no tenía que vender). Tuve que pagar por eso también. Si tan sólo le hubiese consultado...

Por último quiero decir: en la catedral de Buenos Aires hay una pareja de obreros muy prósperos que siguen este consejo, "siempre consultan antes de ofrendar, tanto en el monto como en el pedido". Y les va bien...

No se debe ofrendar lo que uno quiere ni tampoco pedir lo que uno quiere, si no ofrendar lo que Dios quiere y pedir lo que Dios quiere...

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